Oi de­ci­dirá antes de la junta de acree­dores fi­jada para prin­ci­pios de se­tiembre

Vía libre oficial a la oferta de Vivo/Tim/Claro por Oi Móvil

Las tres grandes ope­ra­doras con­tro­larán el 97% del ne­gocio móvil en Brasil

Vivo, Telefónica Brasil.
Vivo, Telefónica Brasil.

El Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE), que fun­ciona en Brasil como tri­bunal de la com­pe­ten­cia, no ve por qué la oferta con­junta de Vivo, Tim y Claro por la ope­ra­ción móvil de Oi, ten­dría que afectar ne­ga­ti­va­mente la com­pe­ten­cia. O sea, da por buenas las ga­ran­tías dadas por los má­ximos res­pon­sa­bles de las tres ope­ra­doras in­tere­sadas en el ne­go­cio, y que antes de avanzar con una nueva “oferta vin­cu­lante” de 16.500 mi­llones de Reales (unos 2.700 mi­llones de Euros), con­ven­cieron el pre­si­dente del CADE, Alexandro Barreto, de sus buenas in­ten­cio­nes.

Por lo menos, esa es la lectura que están haciendo los expertos brasileños, empezando por los analistas de la publicación de referencia en el sector Teletime: ante el riesgo de una reacción hostil del CADE (para impedirles repartirse Oi y quedarse, así, con casi un 97% del negocio móvil total del país), Vivo, Claro y Tim buscaron y obtuvieron luz verde oficial para lanzar una nueva oferta conjunta, adquiriendo al mismo tiempo la calidad de “starking Horse” (“primer licitador”), que conlleva el habitual derecho de tanteo sobre cualquier oferta rival.

Buena prueba de ello es el silencio atronador de la operadora de infraestructuras Highline, que había provocado gran revuelo con el anuncio de una oferta vinculante superior a la inicial de Vivo/Tim/Claro, y que además de las frecuencias y de la clientela móvil también abarcaba la extensa red de Oi. El plazo de “negociaciones exclusivas” expiró el 3 de agosto, sin resultados positivos y sin explicaciones, como si Highline y su mayor accionista Digital Colony hubieran llegado a la conclusión de que no tendrían nada que ganar con una subasta de ofertas.

Todo atado y bien atado De lo que se trata, ahora, es saber para cuándo, y en qué condiciones, quedará todo arreglado. El plazo de las “negociaciones exclusivas” con las operadoras de Telefónica, Italia Telecom y América Móviles expira este martes 11 de agosto, pero incluye una cláusula de renovación automática por periodos iguales y sucesivos. Cabe pensar, sin embargo, que para final del mes ya habrá algún acuerdo. Oi lleva inmersa desde 2016 en un proceso de recuperación judicial (concurso de acreedores), con unos 50.000 acreedores, cuya próxima asamblea tendrá lugar a primeros de setiembre.

Sin riesgos de competencia

Lo cierto es que el cierre del negocio ya no estará tan pendiente como estaba de eventuales reacciones negativas del CADE e de la reguladora del sector ANATEL. Los dos organismos tienen asumida la argumentación de Vivo, Tim y Claro, y según la cual Brasil tiene más que ganar que perder con tener un sector de telecomunicaciones móviles más fuerte y más concentrado. O sea, con solo tres grandes operadoras, que seguirán haciéndose una dura competencia y con sobradas pruebas dadas de sus capacidades de innovación tecnológica y de inversión a largo plazo.

No hay sitio para más

Según los analistas brasileños, el CADE y ANATEL están poco o nada preocupados por la venta de una operación móvil que llevaba mucho tiempo de capa caída. Además de contar con un “market share” de apenas un 16,28% (frente al 33,01% de Vivo, el 24,45% de Claro y el 23,20% de Tim), Oi tiene la parte más importante de su clientela concentrada en el prepago (el segmento menos rentable del negocio). Su futuro estará más vinculado al desarrollo de la concesión del fijo; y, sobre todo, la puesta en venta de la operación móvil no suscitó interés internacional.

De hecho, CADE y ANATEL estarán a partir de ahora más pendientes de la aceptación, por parte de la junta de acreedores de Oi, de la oferta de Vivo/Tim/Claro, a sabiendas que no cambiará mucho el panorama general del sector. Lo previsto es que tras un reparto asimétrico tanto de la de la clientela como de la capacidad de espectro de Oi móvil, Brasil tendrá un sector más equilibrado y hasta quizás más competitivo: la relación de fuerzas entre las tres operadoras será más equilibrada y la “fidelización” de la clientela quedará mejor garantizada.

Además, de seguir adelante y salir vencedora, la oferta de Highline hubiera exigido grandes cambios reglamentarios. El modelo de negocio previsto, de operador virtual de los servicios móviles y de la utilización del espectro de Oi, y que tendría necesariamente a Vivo, Tim y Claro como clientes principales, hubiera representado un cambio drástico para todo el sector, en unos momentos muy delicados, no solo ante el peligro de una expansión incontrolada de la pandemia provocada por el coronavirus, sino también ante la próxima gran subasta 5G.

Sin sorpresas

Por lo tanto, ya prácticamente nadie apuesta en eventuales sorpresas en relación con el futuro de Oi móvil. No cabe duda que Telefónica, Italia Telecom y América Móviles ya se pusieron de acuerdo sobre el reparto asimétrico de los activos en venta (la clientela y el espectro), con que solo queda saber lo que pasará con la unidad InfraCo, que tiene como principal activo unos 430.000 kilómetros de conexiones, de las cuales 380.000 kilómetros son fibra óptica. Oi tiene 120 ciudades conectadas con fibra hasta el hogar (FTTH) y unos 6 millones de “homes passed”.

Teniendo ya probablemente cerrado los aspectos principales de la venta de la operación móvil a Vivo/Tim/Claro, ahora solo quedaría Oi negociar la venta de InfraCo, cuyo futuro sigue en el aire, en relación con el nuevo propietario y también con el modelo de explotación. Highline tenía previsto invertir 22.600 millones de Reales en Oi, de los cuales unos 6.500 millones serían aplicados en la adquisición de InfraCo, además de otros 1.000 millones que había ya puesto sobre la mesa para hacerse con la infraestructura de antenas de la operadora brasileña.

Tercero en discordia

Teniendo en cuenta que la oferta conjunta vinculante y las negociaciones exclusivas de Vivo/Claro/Tim con Oi solo están relacionados con la operación móvil, mientras que guardan silencio sobre sus respectivas eventuales intenciones relacionadas con InfraCo, el principal candidato para hacerse con la infraestructura móvil de Oi sigue siendo Highline. Pero también se habla del interés de BTG Pactual, que ya opera en el sector, y que puso el tema en manos de su accionista Amos Gemish… que dirigió sucesivamente Telefónica Brasil y Italia Telecom.

En todo o caso, no hay plazo previsto para cuando Vivo, Claro y Tim puedan repartirse la clientela y las frecuencias de la operación móvil de Oi. La razón es sencilla: la solución no estará solo en manos de la gestión de Oi y de los responsables del sector, sino también de la de los jueces y de los acreedores (son los dueños de la operadora, tras la quiebra judicial de 19.000 millones de dólares registrada en 2016), con que según el presidente de Italia Telecom Luigi Gubitosi, solo cabría esperar una solución definitiva para finales del próximo año.

Fue el Tribunal de Rio de Janeiro el que fijó la próxima junta de acreedores para los primeros días de setiembre, con la pandemia del coronavirus campando a sus anchas, sin freno y casi sin ningún tipo de control. Sin embargo, el tribunal decidió que ante la amplitud del problema planteado por la deuda de Oi, no cabe la posibilidad de realizar una junta virtual, sino que los acreedores reconocidos (unos 50.000 al total) deberán estar presentes físicamente para votar, o bien, tener algún representante acreditado y con la necesaria representación.

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