Las com­pras di­rectas de ac­ciones son tes­ti­mo­niales y se re­ducen a Banco Santander

La alta dirección de la banca apenas se mueve en bolsa tras los resultados

A pesar del fuerte cas­tigo que su­fren al­gunas en­ti­dades tras la pre­sen­ta­ción de la cuentas

Ana Botin, Banco Santander
Ana Botin, Banco Santander

Las cuentas de la banca es­pañola en el primer se­mestre han de­jado muy fríos a los in­ver­so­res. Desde que Bankinter dio inició a la tem­po­rada de re­sul­tados el pa­sado 23 de julio hasta ahora, el sector ha per­dido una media su­pe­rior al 10% en bolsa. El mer­cado está pe­na­li­zando sobre todo la falta de vi­si­bi­lidad a corto y a medio plazo, porque ya es­taba más que des­con­tado que los re­sul­tados sería malos o, en al­gunos ca­sos, muy ma­los.

Más allá de los cerca de 15.000 millones de euros que la gran banca ha provisionado en el primer semestre, lo que importa es que el nivel de confianza en las hojas de ruta de las entidades se ha reducido mucho y que la volatilidad en el parqué se ha vuelto a disparar. El Covid-19 sigue azotando con fuerza sobre la economía española y mundial y nadie se fía de que el nivel de provisiones acumulado hasta ahora sea suficiente. La banca dijo que con lo acumulado hasta marzo había de sobra, pero el segundo trimestre ha demostrado que se quedaban cortos.

Con estas cartas sobre la mesa, los inversores han deshecho posiciones en banca hasta poner las cotizaciones de algunas entidades en situaciones muy preocupantes. Por ejemplo, las valoraciones de Santander o BBVA cayeron por momentos hasta los niveles más bajos desde la década de los noventa del siglo pasado. Un desplome de grandes proporciones que, por otra parte, tampoco ha movilizado a la alta dirección de los bancos españoles.

Consejeros y directivos apenas han movido ficha en bolsa desde que sus respectivas entidades pusieron sus cuentas negro a disposición del mercado. Los movimientos se limitan a los 550.000 euros desembolsados por Ana Botín en la compra de 300.000 acciones de Santander a 1,82 euros y a los poco menos de 180.000 destinados por el responsable de tecnología y operaciones de la entidad, Dirk Marzluf, para comprar 100.000 títulos.

Por su importe, las compras pueden calificarse de testimoniales. Hasta ahí llega el movimiento de apoyo de la alta dirección de la banca española a las cotizaciones en un momento de nuevo de máxima debilidad, con el sector perdiendo otra vez peso en las grandes carteras. De momento, consejeros y directivos no han salido a defender unos precios que en otras ocasiones no han dudado en apoyar con mayor determinación tras una temporada de resultados.

"El mercado está atento a estas cosas. Si ve que entre las manos fuertes de los bancos no hay compras, lo interpreta como un signo de debilidad, de desconfianza incluso por parte de quienes llevan el timón de las entidades. Estamos ante uno de los trimestres más duros de la historia de la banca española en términos de provisiones y beneficios, a lo que se añade la prohibición de dar dividendos, y no hay movimientos de apoyo de la alta dirección a las cotizaciones", señalan fuentes bursátiles.

Hay que irse al mercado de 'cocos' para encontrar una compra significativa de un directivo en un banco español. Se trata de Pedro Guerrero. El presidente de Bankinter suscribió en julio 1,4 millones de euros en esta modalidad de valores perpetuos que en determinadas circunstancias pueden ser convertidos en acciones. Una operación que contrasta con la sequía casi total de operaciones de la alta dirección de la banca en el mercado bursátil.

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