BBVA, CaixaBank y Sabadell anun­cian que ace­leran o am­plían los ajustes pre­vistos

A los bancos aún le sobran centenares de oficinas pese a la mejora de la eficiencia

Inquietud entre los em­pleados aunque haya com­pro­misos de man­tener las plan­ti­llas

Sucursal bancaria.
Sucursal bancaria.

Los tipos de in­terés en ne­ga­tivo, la baja ren­ta­bi­lidad del ne­gocio y cada vez más re­qui­sitos de ca­pital ya eran un cóctel ex­plo­sivo para la banca. Ahora se han ve­nido a sumar las con­se­cuen­cias eco­nó­micas de­ri­vadas de la pan­de­mia, que ha ace­le­rado el uso de ca­nales di­gi­ta­les. Los bancos aco­me­terán en los pró­ximos meses sus planes para re­ducir el ta­maño de re­des, algo ya pre­visto, o in­cluso in­cre­men­tar­los. La me­jora de la efi­ciencia no es su­fi­ciente: para in­gresar 100 eu­ros, el coste es la mitad de esa ci­fra.

Ante el debate de fusiones sí o no en el sector bancario español, que no siempre generan las sinergias esperadas y conlleva un duro ajuste de la dimensión del grupo resultante, los planes de reducción de oficinas han cobrado vigor durante los últimos días y algunos bancos que ya tenían cierres previstos van a acelerar ese procesos en los próximos meses.

BBVA, CaixaBank y Sabadell son algunos de ellos. Tan sólo entre los tres, centenares de oficinas (casi próximas al millar) colgarán el cartel de cerrado, sobre todo aquellas menos rentables o poco operativas, después de que el confinamiento como consecuencia del Covid-19 haya disparado la utilización de los canales digitales.

El consejero delegado del BBVA, Onur Genç, ya ha confirmado su objetivo de cerrar 160 sucursales durante este año. Por el momento, ya han quedado clausuradas 109 y en una línea similar de ajuste se podría encarar 2021, un ejercicio que aún se presume muy complicado por toda la crisis sanitaria y económica.

El confinamiento, precisamente, ha sido el motivo por el que CaixaBank no ha avanzado en sus planes para reducir su extensa red hasta 3.600 oficinas, según su plan estratégico. Su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, ya ha indicado que en los próximos meses se retomará el proceso.

Más lejos ha ido el consejero delegado del Sabadell, Jaime Guardiola, al ampliar desde 140 sucursales a 230 los cierres que acometerán, sobre todo por el mayor uso de los canales digitales por parte de sus clientes. Hasta el momento, el grupo presidido por José Oliu ya ha prescindido de 94 oficinas de su red en España.

La mejora de la ratio de eficiencia es casi generalizada por parte de la mayoría de los bancos al cierre de junio, con la excepción de Bankia (empeora ligeramente hasta el 55,4% en la comparativa interanual). En ese porcentaje se mueven tanto Santander como BBVA en su negocio doméstico, aunque la ratio mejora por debajo del 50% como grupo.

El propio presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, ya reconoció hace unos meses, durante la asamblea anual de la patronal bancaria, que la reducción de oficinas (47% en la última década) y de empleados (35%) "muestra una clara tendencia en el tiempo".

Temores y compromisos

Los ajustes de redes comerciales de los bancos suelen verse acompasados con una disminución, en mayor o menor medida, de las plantillas de las entidades. Muchos empleados a pie de calle tienen poco encaje, en algunas ocasiones, en servicios centrales o otras actividades distintas a las desempeñadas.

Por ello, la inquietud es creciente entre muchos empleados ante los anuncios realizados y en medio de una crisis que ya ha disparado el paro en todo el país a máximos de los últimos años, a pesar de los expedientes temporales (ERTEs) que en algunas empresas se han establecido ante la caída de la actividad.

El compromiso de la mayoría de los responsables de los bancos españoles es que no acometerán reducciones de plantilla, sea por la modalidad que sea. El consejero delegado de CaixaBank, Gonzálo Gortázar, reiteró ese mensaje hace unos días, durante la presentación de los resultados del primer semestre.

En una línea similar se mostró el consejero delegado del BBVA, Onur Genç, que desde hace meses ha descartado que el cierre de 160 oficinas conlleve alguna destrucción de empleo en el grupo.

El número dos del Sabadell, Jaime Guardiola, se mostró más tibio al respecto y apuntó que se estudiarán distintas alternativas para aquellos empleados de las 230 sucursales que ahora pretenden cerrar.

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