Monitor de Latinoamérica

Será el tercer país con más cre­ci­miento eco­nó­mico de Latinoamérica en 2021

Chile confía en la inversión exterior para salir de la recesión

Pese al im­pacto de la pan­de­mia, la IED pro­gresó el 53% en el primer se­mestre

Sebastian Piñera, presidente de Chile
Sebastian Piñera, presidente de Chile

Chile no es­ca­pará en 2020 a la re­ce­sión cau­sada por la pan­demia de COVID-19, que pro­vo­cará una caída del PIB en el país del 7,9%, según las úl­timas pre­vi­siones de Cepal, si bien el choque será in­fe­rior al que re­gis­trarán otras grandes eco­no­mías del área donde se aglu­tina el grueso de la in­ver­sión es­pañola. Un golpe del que Chile cuenta con re­cu­pe­rarse en parte con un fuerte re­bote del PIB en 2021 y con más atrac­ción de IED.

Mientras, las compañías españolas han continuado activas y aumentando su presencia desde que estalló la pandemia, entre ellas Sacyr, OHL, Acciona y Abengoa.

Para mitigar el golpe, Chile ha lanzado una campaña de captación de inversión exterior liderada por el presidente, Sebastián Piñera. A fines de julio, en su mensaje en el Congreso, enfatizó las ventajas que Chile ofrece al inversor en minería y recursos energéticos, y animó a confiar en la capacidad del país para ofrecer un escenario confiable en plena crisis. “Chile da la bienvenida a la inversión, la precisamos. No sólo los recursos, también la tecnología, acceso a mercados, emprendimientos e innovación asociadas a esa inversión”.

Y especificó que el plan es cimentar la recuperación en las nuevas tecnologías, la digitalización y las renovables. “Chile no tiene petróleo ni gas, pero es muy rico en recursos renovables y energías del futuro. El potencial que tiene en solar es tan grande que podría proveer de energía al continente”, dijo, en un momento en el que las compañías españolas de ‘energía limpia’ crecen allí. Asimismo, destacó el plan del Gobierno para lograr el liderazgo mundial en producción de hidrógeno verde como combustible de futuro, en litio y en cobre.

Piñera anunció más inversiones para reactivar la economía, en momentos en los que su Gobierno sigue debilitado tras las protestas de fines de 2019, si bien su popularidad ha mejorado durante la pandemia. “Afrontamos tres nuevos y urgentes retos: la pandemia, la recesión mundial y la recuperación de nuestra economía”. Desde el inicio del COVID-19, Santiago ha lanzado varios planes para contrarrestar sus efectos económicos, movilizando recursos equivalentes al 12% del PIB. Piñera resaltó que la inversión pública en 2020-22 alcanzará 34.000 millones de dólares, de los que 4.500 millones son inversión adicional.

En su intervención, Piñera criticó “las promesas de soluciones fáciles a problemas difíciles”, cuando millones de chilenos han iniciado el proceso para retirar parte de su ahorro en pensiones tras la aprobación de una reforma a la que el Gobierno se oponía y un retiro del 10% de los fondos de pensiones sobre el que los economistas se muestran cautos en cuanto a su impulso al consumo. Asimismo, respaldó la realización en octubre de un plebiscito para decidir una nueva Constitución, pero alertó de que los tiempos de crisis “tienden a ser caldo de cultivo para el surgimiento del populismo”.

Un duro golpe

La última previsión de Cepal (caída del PIB del 7,9%) es la más pesimista de las esbozadas, aunque difiere poco de los pronósticos del FMI y del propio banco central chileno (-7,5%). El Gobierno Piñera proyecta una contracción del PIB del 6,5% en 2020; la OCDE, del 5,6%, pudiendo llegar al 7,1% si hay rebrote de contagios y el BM otea un -4,3%. Las cifras de Cepal muestran que la recesión en Chile sería inferior al resto de grandes economías y mercados de inversión española como México, Brasil, Argentina y Perú, aunque superior a la de Colombia. En el Iberoamérica, el batacazo chileno se situaría en la zona media y sería inferior al que tendrían 9 de los otros 18 países.

De momento, el PIB se desplomó el 12,4% (menos que el 17% que preveían los analistas) en junio, mes en el que Chile estaba en pleno pico de la pandemia, que suma 371.023 contagiados y más de 10.000 muertos. El país, que ha perdido 1,7 millones de empleos en un año, es el octavo del mundo con más casos totales de COVID-19. Pero, pese a la crisis, la IED en Chile creció el 53% en el primer semestre de 2020, a 9.801 millones, 410 millones más que en igual lapso de 2019, según InvestChile. Y, según el ‘Consensus Forecasts’ de julio, será el tercer país con más crecimiento de Latam en 2021, por detrás de Perú y Argentina, con un avance del 4,9%. El FMI pronostica un rebote del 5%.

Pese al contexto de crisis, las firmas españolas confían en Chile. En agosto, Sacyr comenzó a operar en el sector del agua con las cuatro empresas que compró en febrero y que suman contratos por 500 millones. En mayo, Sacyr había cerrado la financiación de la obra de ampliación del Aeropuerto de Arica. Por su parte, OHL firmaba en mayo tres contratos para mantenimiento de edificios, limpieza y gestión integral de residuos, tras haberse adjudicado en febrero dos proyectos por 80 millones para una planta fotovoltaica y un parque eólico. A fines de 2019, OHL reforzó su presencia con un contrato de 150 millones para una planta de proceso de sulfuros de cobre en Antofagasta. En mayo Abengoa ganó un nuevo proyecto eléctrico para Transelec Chile y Ezentis, un contrato en julio con el Coordinador Eléctrico por 7,1 millones.

En julio, Siemens Gamesa Renewable Energy lograba otro pedido de Ibereólica para aerogeneradores del parque Cabo Leones III. Abengoa y Acciona impulsan ya la fase final de la primera planta termosolar de Latam en Cerro Dominador de Chile, un país en el que España es cuarto inversor, con un stock de 17.000 millones. Ya en 2019, Sacyr (el mayor inversor privado en infraestructura de Chile), Abertis, Naturgy, Acciona o Ferrovial impulsaron allí proyectos. En Chile hay 600 firmas españolas, entre ellas y además de las citadas, Repsol, ACS, Enagas, Telefónica, Santander, Mapfre, Enel-Endesa, Grifols, Iberia, Indra, Técnicas Reunidas, Mango, Inditex. REE, Agbar y Azvi.

Artículos relacionados