La cita elec­toral del do­mingo en la co­mu­nidad vasca, una ben­di­ción para el ac­tual ocu­pante de Ajuria Enea

Urkullu revalidará su ventaja electoral pese al evidente deterioro de la economía vasca

El paro su­birá al 13,7%, desde el 9,09%, en Euskadi a fi­nales del año de la pan­demia

Íñigo Urkullu, PNV.
Íñigo Urkullu, PNV.

Este do­mingo, 12 de ju­lio, Euskadi co­no­cerá si el ac­tual in­qui­lino de Ajuria Enea, Iñigo Urkullu, líder y can­di­dato del PNV a las elec­ciones au­to­nó­micas vas­cas, se­guirá como lehen­da­kari por otros cuatro años más y si tendrá que es­ta­blecer (o no) nuevos pactos para go­ber­nar. Con un fu­turo eco­nó­mico in­cierto, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa están pen­dientes de la evo­lu­ción de la ac­tual crisis sa­ni­taria que ele­vará en casi un 50 % la tasa de paro, hasta el 13,7%.

Un terremoto empresarial que, al igual que en el resto de España y a nivel internacional, ha sacudido también al tejido industrial y económico vasco, pero que pese a su fuerte empuje apenas se reflejará en las urnas. Si de la anterior crisis (la de 2008), Euskadi se supo reponer con mayor fortuna que otras comunidades españolas, habiendo recuperado en 2019 la cifra de afiliados a la Seguridad Social que tenía antes del desplome del ladrillo, las cosas aun no se han deteriorado tanto como se pronostica.

Ahora las tornas han cambiado y las previsiones que se hacen desde el actual Gobierno Vasco para finales de año es que el paro afecte en Euskadi al 13,7% del total de la población activa, frente al 9,09% a finales de 2019, una de las más bajas del Estado. perro ahora será otro desempleo, producto del parón económico provocado por la actual pandemia y que, a juicio del actual lehendakari, tardará un par de años en recuperarse.

Esta triste imagen nada tiene que ver con el futuro que se vaticinaba en enero de este mismo año cuando las previsiones eran más optimistas. Entonces se hablaba de un crecimiento del PIB vasco cercano al 2% y de una recaudación en las arcas de las haciendas forales vascas de cerca de 3.000 millones de euros gracias al Concierto Económico.

Las previsiones son ahora inexistentes y poco fiables. Será la evolución del virus quien las determine, aunque es caso seguro que será Iñigo Urkullu quien gestione la crisis, de hacer caso a las encuestas. La única duda es quien será si acompañante, si lo necesita, en el pacto de legislatura previsible.

La legislatura de la economía

No es de extrañar entonces, que el tema económico sea sobre el que ha girado la campaña electoral de estos días; así como las propuestas de los candidatos a residir en Ajuria Enea. Unas promesas entre las que se incluyen diversas soluciones para hacer frente a una situación económica en estos días a la baja y con la incertidumbre de qué pasará en los próximos meses.

Precisamente el pasado martes en la televisión pública vasca se emitió el segundo debate entre los candidatos: Iñigo Urkullu (EAJ-PNV), Maddalen Iriarte (EH Bildu), Miren Gorrotxategi (Elkarrekin Podemos-IU), Idoia Mendia (PSE-EE), Carlos Iturgaiz (PP+Cs) y José Ramón Becerra (Equo Berdeak). La economía fue uno de los puntos clave a tratar junto a la sanidad, las políticas sociales, la preocupación por el cambio climático o el autogobierno.

Entre las recetas “mágicas” para salir de la actual crisis, los candidatos abogaron por la rebaja en los impuestos, el aumento del gasto público o el incremento del gravamen a las rentas del capital y el impuesto de sociedades a las grandes empresas. Propuestas entre las que también se incluyeron la apuesta por una economía “verde” con la transformación de sectores más tradicionales o la dinamización del sector de la automoción y su transición a la movilidad eléctrica, entre otras.

En resumen, medidas que se dirigirían a un sector industrial vasco que mira sobre todo hacia el exterior con países como Alemania, Francia, EEUU, Reino Unido o Italia. Precisamente, este último es junto con España uno de los más azotados a nivel no solo sanitario sino también económico.

Es por eso que, ahora, a las empresas vascas les toca reinventarse y parece que poco a poco está dando pasos para ello. Así pues, si durante el inicio del confinamiento y el estado de alarma, más de 2.000 empresas echaron el cierre, el pasado mes de mayo un 30% de estas volvieron a subir sus persianas. Eso sí, no sin un cierto temor ante las dificultades que se presentan a la vuelta del verano.

Sin embargo, son noticias algo esperanzadoras y a las que se suman las anunciadas hace unas semanas cuando se conocieron acuerdos para llevar a cabo grandes inversiones en suelo vasco protagonizadas por Repsol, Gestam e Iberdrola.

Sea como fuera, todavía es pronto para adivinar cómo será la economía vasca en los próximos meses. Eso sí, a favor de Euskadi se resalta el hecho de que en esa recuperación puede influir que las arcas vascas estén más saneadas que otras economías vecinas.

Un cierto respiro que se une a la apuesta que estos días están haciendo muchas empresas por subirse al tren de la innovación para que sus rutinas y su producción vayan dando paso a la denominada industria 4.0. "Pasar de una industria de productos a una industria de soluciones", en palabras de Iñigo Urkullu.

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