Acreditan en sus car­teras casi la mitad de la deuda es­pañola, más de un bi­llón de euros

Los inversores extranjeros manejan ya medio billón en bonos españoles

El Tesoro re­duce al 2% el coste de fi­nan­cia­ción del dé­ficit pú­blico, un 60% menos que hace 20 años

Tesoro Público
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Medida en fun­ción de lo que debe a in­ver­sores no re­si­den­tes, la cre­di­bi­lidad de España jamás había sido tan ele­vada entre los in­ver­sores ex­tran­je­ros, in­cluso des­pués de la úl­tima ca­dena de acon­te­ci­mien­tos, como el co­vi­d-19, con tanta in­fluencia sobre la fi­nan­cia­ción del dé­ficit es­pañol. Los no re­si­dentes han ba­tido el ré­cord his­tó­rico de te­nencia de bonos en sus car­te­ras, al su­perar el medio bi­llón de eu­ros, lo que su­pone casi el 50% de los tí­tulos emi­tidos por el Reino de España.

Los últimos meses se han producido significativas decisiones sobre la financiación del déficit. Desde el anuncio del Tesoro público de revisión al alza de las emisiones en 100.000 millones, hasta el levantamiento de un Fondo de Recuperación europeo que podría proporcionar a España nada menos que 77.000 millones de euros sin contrapartida alguna.

En tanto, la deuda pública se queda al margen del posible impuesto para compras de valores de compañías con patrimonio superior a 1.000 millones de euros. Un respiro para un mercado que en los últimos años ha registrado un crecimiento vertiginoso, a medida que España trataba de controlar el desbocado déficit.

La deuda española jamás había gozado de una situación tan envidiable. A pesar de la pandemia y de la incertidumbre sobre las necesidades de financiación, España cuenta con el coste más bajo para financiarse de su historia, el 2%. Hay que recordar que en 2002 los intereses de la deuda pública se encontraban en el 5%, un 150% por encima del actual. Y eso no es todo, después de un periodo de alza de tipos, España vuelve a emitir a tipos negativos en la deuda a medio plazo.

Récord de extranjeros

El comportamiento de los inversores extranjeros constituye el barómetro de la confianza en el futuro de un Estado. Los inversores no residentes han superado en los meses de febrero y marzo de este año nada menos que el medio billón de euros en títulos del Reino de España. Controlan casi el 50% de la deuda a medio y largo plazo que ha emitido el país.

La evolución de los extranjeros ha sido muy positiva en los últimos veinte años. Han multiplicado por cinco los activos de deuda que atesoran en sus carteras de inversión. En 2003, apenas contaban con poco más de 100.000 millones de euros.

Los datos de cierre del primer trimestre recogen ya el impacto de la pandemia sobre las inversiones en deuda. Es cierto que a mediados de mes se produjo un momento de convulsión, que fue frenado en seco por el Banco Central Europeo (BCE) con el anuncio de un aporte de liquidez de 750.000 millones de euros. Esta decisión provocó un efecto balsámico sobre las primas de riesgo de los estados. Semanas después, el BCE anuncio la ampliación de compras de deuda para dotar de liquidez al mercado por otros 500.000 millones.

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