Una me­dida que por ahora no se aplica en el resto del te­rri­torio es­pañol

El capital riesgo tiene en Euskadi un aliado fiscal 'natural'

Se atiende una an­tigua re­cla­ma­ción del sector in­dus­trial para me­jorar la com­pe­ti­ti­vidad em­pre­sa­rial

Miedo a la Fuga
Fuga fiscal de capital riesgo.

Con va­rios meses de prueba, las tres pro­vin­cias vascas (Guipúzcoa, Vizcaya y Álava) junto con Navarra dis­frutan de una si­tua­ción fiscal muy es­pe­cial para los ges­tores de fondos de ca­pital riesgo. Se dis­fruta desde enero de una menor carga en ma­teria de gra­vá­menes para las re­tri­bu­ciones del ca­pital riesgo. Euskadi ha pa­sado, así, a con­ver­tirse en una es­pecie de ‘paraíso fis­cal’ (si se per­mite este sí­mil) aten­diendo a una re­cla­ma­ción del te­jido in­dus­trial local y que no ha sido igual re­ci­bida en el resto de España. Y es que más allá de las fron­teras vas­cas, esta me­dida no se aplica de igual ma­nera.

¿En qué consiste esta nueva normativa? Todo nace de la base de la mayor flexibilidad fiscal con la que cuenta el País Vasco. Algo que les ha permitido aprobar estos incentivos fiscales para el caso de los gestores de los fondos de capital riesgo. Todo con un objetivo en mente por parte de las instituciones ejecutiva y económica de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava: atraer este tipo de fondos gracias a la rebaja de la carga fiscal que se les aplica. Y parece que la idea está dando sus frutos, ya que algunos gestores ya están barajando la posibilidad de trasladar su domicilio fiscal a estas provincias.

Entre ellos, incluso algunos que vienen de fuera de España. Es el caso de aquellos profesionales que, con motivo del Brexit, tengan que abandonar la capital británica más pronto que tarde. Con este cambio fiscal que ya se aplica durante todo este año, las diputaciones vascas (en el caso de la vizcaína todavía está en tramitación) lo que hacen ahora es considerar estas retribuciones como si fueran rentas de capital mobiliario en el IRPF.

Dicho de otro modo, ya no son rendimientos de trabajo o por actividad económica como sí se sigue haciendo en el resto de la hacienda española. A efectos prácticos, si estas últimas rentas soportan una carga fiscal de un 50%, en el caso de este beneficio fiscal del País Vaco, la carga es ahora aproximadamente de la mitad de ese porcentaje.

Sería algo así como premiar al gestor de esos fondos de capital riesgo con el cambio de la tributación de lo que se conoce como carried interest o carry. Palabras que se refieren a la participación de los gestores de un fondo en las plusvalías que se han obtenido de las operaciones llevadas a cabo por el mismo. Es decir, un porcentaje de los beneficios que obtenga el fondo de capital de riesgo, más allá de la cifra que al gestor le pudiera corresponder por la inversión a título particular que hubieran realizado en el primer momento de la vida del fondo.

Pero para poder optar a esa buena nueva, las tres diputaciones vascas ponen una serie de requisitos o condicionantes para dar luz verde a cada gestor. En este caso, lo que se exige es que se tenga el domicilio en la Comunidad Autónoma Vasca, además de que la administración y la dirección del fondo se haga desde Vizcaya, Álava o Guipúzcoa.

A la ‘caza’ de inversiones e innovación

El principal objetivo con el que se ha rubricado este cambio normativo es atraer este tipo de fondos de capital riesgo hacia los territorios vasco y navarro. Pero no solo eso ya que, a juicio de las diputaciones vascas, de esta forma se invertirá en el tejido productivo para impulsar la innovación y el emprendimiento en esta comunidad autónoma.

A esta meta se suma el hecho de que dicha modificación fiscal redundará a la hora de mantener la competitividad vasca tanto en materia económica como tributaria. En resumidas cuentas, el País Vasco toma así la delantera al resto de España en este sentido y sigue el ejemplo similar realizado con los fondos de capital de riesgo en ciudades como Paris o Frankfurt.

Y es que no son pocas las voces que han pedido que esta medida se equipare también en el resto de las haciendas españolas, como aseguran desde la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión. A juicio de estos profesionales, esa nueva carga tributaria vendría de la mano del desarrollo del sector de la inversión privada para seguir manteniendo la infraestructura (tecnológica, profesional…) de alto nivel que tenemos en nuestro país.

Para apoyar esta demanda que llevan tiempo haciendo, estos expertos hablan de unas cifras (las del año pasado) nunca vistas de inversión en España en este tipo de fondos: más de 8.500 millones de euros el año pasado. Un 42% más en comparación a los datos de 2018 y gracias sobre todo a importantes operaciones que han superado los 100 millones de euros.

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