Considera que Abascal se ha hecho un flaco favor y que de­bi­li­tará a Casado

Sánchez utilizará la moción de censura de Vox para sacar adelante los Presupuestos

El Ejecutivo hace nuevos guiños a los na­cio­na­listas ca­ta­lanes y trata de atraerles con la ges­tión del Ingreso Mínimo Vital

Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

El Gobierno se ha fi­jado como ob­je­tivo prio­ri­tario de las pró­ximas se­manas el com­pro­meter los apoyos ne­ce­sa­rios para poder sacar ade­lante los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene. De hecho agra­dece la mo­ción de cen­sura del pre­si­dente de VOX, Santiago Abascal, ya que ayu­dará a ob­tener los votos ne­ce­sa­rios para aprobar los nue­vos, po­niendo fin a los de Cristóbal Montoro que tanto cri­ticó, pero con los que ha vi­vido los dos úl­timos años.

Los detalles de las tres cumbres de Bruselas, en la última de las cuales se llegó al acuerdo sobre el Fondo de Rescate europeo y el plan presupuestario plurianual de los próximos siete años hasta el 2027 han pasado casi inadvertidos en el debate. Tanto la oposición como los grupos que apoyan al Gobierno dan por hecho que puede ser un buen acuerdo para España si se presentan los proyectos pertinentes, pero muestran mucho más interés por el futuro político nacional que por el maná que se da por hecho que llegará de Bruselas.

Es mucho dar por hecho. En los últimos siete años, según los datos aportados por el portavoz del PNV, Aitor Esteban, no se han aprovechado una cuarta parte de los fondos que correspondía a España al no haber presentado los proyectos para conseguirlos.

Poco después de las advertencias lanzadas por Esteban, se conocía el informe del Instituto Bruegel con sede en Bruselas, según el cual, España ha sido el segundo país que peor ha salido tras las negociaciones con respecto al proyecto inicial de la Comisión Europea, como ya recogíamos en el análisis de urgencia que hacíamos de los resultados de la Cumbre el pasado lunes.

Aunque lo sucedido en Bruselas, pese a la relevancia de los recursos que van a llegar de las arcas comunitarias, ha quedado en un muy segundo plano en el debate. Sobre todo, tras el anuncio del líder de VOX, Santiago Abascal, de que presentará una moción de censura al presidente del Gobierno en el mes de septiembre.

El anuncio de la moción ha provocado tal rechazo por parte de los partidos que apoyaron la investidura de Pedro Sánchez que el Ejecutivo se ve mucho más cerca de contar ya con unos nuevos Presupuestos que antes de iniciarse el debate sobre los resultados de la Cumbre. Quienes aventuraban una ruptura de la coalición del gobierno ‘socialcomunista’ tendrán que esperar algo más.

Los socios nacionalistas que han permitido el Gobierno de Pedro Sánchez, tanto catalanes como vascos, han sido muy poco exigentes. Para que no quepa la menor duda de que el Gobierno está dispuesto a transferir más funciones a sus respectivos gobiernos, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luís Escrivá, aseguraba este miércoles que el Gobierno "está encantado" de que la Generalitat gestione el Ingreso Mínimo Vital (IMV).

La única advertencia que ha añadido es que la gestión conlleva ‘condiciones’ y lo hacía el mismo día en que el Govern ha anunciado un recurso de inconstitucionalidad contra la norma del IMV porque, según Barcelona, invade competencias autonómicas.

Es otro pequeño rifirrafe por parte de los nacionalistas próximos a Puigdemont que más podría explicarse por la lucha interna entre los componentes de Junts per Catalunya y los líderes de ERC ante la proximidad de las elecciones catalanas que se esperan para el próximo otoño, salvo que la gravedad de una nueva oleada de la pandemia del Covid-19 recomendara posponerlas.

Si el apoyo de los republicanos de Esquerra parece garantizado, las exigencias de los nacionalistas vascos, que se concretarán durante las negociaciones, no parecen insalvables. Esteban solo pidió un poco más de cariño. No acuden a la cumbre de presidentes porque ellos querían una reunión previa de la comisión mixta entre el Gobierno Vasco y el Gobierno Central. No se ha podido hacer porque no quedaba tiempo para convocarla, pero llegado el momento se hará.

Aunque las relaciones entre Pedro Sánchez y sus socios iban por buen camino, salvo algunas salvedades, que hay que agrandar de cara a la opinión pública, el anuncio de la moción de censura las ha consolidado.

La conclusión de los populares de que son los principales damnificados de esta decisión de Santiago Abascal parece acertada. Lo que históricos del partido entienden menos es como les ha podido pillar por sorpresa a los dirigentes del Partido Popular. Alguien no hace su trabajo. Y vuelven a recordar cómo hasta en los peores momentos de las relaciones del PP con nacionalistas vascos y catalanes, siempre ha habido algunos diputados que han mantenido un puente en las relaciones para que sus decisiones no les pillaran por sorpresa.

Haber arrasado con los históricos en la organización tanto del partido como de los grupos parlamentarios en el Congreso y el Senado ha llevado a esta situación en la que Pablo Casado es el principal damnificado de la anunciada moción de censura.

Estos mismos exdiputados consideran un error haber rechazado desde el primer momento apoyar los argumentos de la moción cuando todavía no se conocen los mismos. Además, el propio Partido Popular tendrá la oportunidad de intervenir en el debate.

Según el reglamento del Congreso, tras la presentación de la moción de censura por tiempo ilimitado, y después de una interrupción decretada por la Presidencia podrá intervenir un representante de cada uno de los grupos parlamentarios de la Cámara por un tiempo de treinta minutos, además de un turno de réplica de otros diez minutos.

Durante las próximas semanas el liderazgo de la oposición se va a desplazar a VOX con gran satisfacción para el Ejecutivo socialista. El modelo parece una copia del diseño realizado por el Gobierno de Mariano Rajoy/Soraya Sáenz de Santamaría cuando para dañar al PSOE promovió con todos los medios a su disposición el crecimiento de Podemos. Crecimiento que llegado un momento no pudo controlar.

Esos resultados provocan una gran incertidumbre sobre lo que pueda suceder a partir de ahora. Tiene que tener cuidado Pablo Casado para no perder el liderazgo de la derecha, pero haría bien Pedro Sánchez en recodar la experiencia del Gobierno fallido Rajoy/Sáenz de Santamaría. No hay que descartar que su exceso de apoyo a Abascal acabe con su liderazgo.

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