Euskatel o Iberdrola son la otra cara de una mo­neda que es­pera una re­cu­pe­ra­ción antes de fin de año

La economía vasca entra en 'recesión' debido a una caída histórica del PIB en un 20%

Empresas como Tubacex, Aernnova o ITP Aero anun­cian im­por­tantes des­pidos en sus plantas

Iberdrola
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La eco­nomía mun­dial se tam­balea con la pan­demia del Covid 19: ex­pe­dientes de re­gu­la­ción de em­pleo, au­mento de las listas de pa­ra­dos, em­presas que echan el cie­rre, in­gresos a la baja, pro­yectos am­bi­ciosos pa­rados a la es­pera de una me­joría de la si­tua­ción… Una he­ca­tombe de ci­fras y nú­meros que, cen­trados en España, ha sa­cu­dido tam­bién a aque­llas co­mu­ni­dades que su­po­nían un peso pe­sado en la eco­nomía na­cio­nal, sobre todo en re­la­ción a su valor in­dus­trial o a su ac­ción ex­por­ta­dora.

En Euskadi el golpe no ha sido menor. La economía vasca está en práctica recesión (la caída del producto durante dos trimestres seguidos no puede aplicarse aquí debido a la profundidad de la pandemia) con una caída del PIB de un 20% en el segundo trimestre de 2020 y a una cifra de desempleo que se va ampliando semana a semana.

Y es que el porcentaje de personas ocupadas en la Comunidad Autónoma del País Vasco cayó más de un 19% si tenemos en cuenta el período entre los meses de abril y junio. Una situación mucho más pesimista que la que barajaba en un principio el Gobierno Vasco cuando saltaron todas las alarmas por el crecimiento de la crisis sanitaria (y como consecuencia, económica) por el coronavirus.

Por entonces, fuentes del ejecutivo vasco hablaban de una reducción del Producto Interior Bruto por encima del 13% y una caída de la tasa de empleo de algo más de un 10%.

Nada hacía presagiar una realidad que nunca antes se había vivido en una Euskadi de paz tras tantas décadas atemorizada por el terror.

La caída de la demanda interna, junto con un comercio y una hostelería que ni siquiera están a medio gas y una complicada situación de la industria (motor de la economía vasca) han hecho el resto para que la recesión económica sea como nunca antes se hubiera imaginado.

Una realidad que quizá en algo más de un mes, con la vuelta tras las vacaciones, se tiña todavía de un color mucho más oscuro en lo que al crecimiento y la recuperación se refiere. Todavía es pronto para aventurar los números definitivos. Todo dependerá de la evolución de la pandemia con unos brotes y contagios que no paran de cesar cada día y que provocan que se reste normalidad a la actual actividad económica e industrial del País Vasco.

Tubacex, ITP, Aernnova… la cara más amarga de la economía vasca

Una incertidumbre a la que no ayudan las recientes noticias que apuntan a un importante volumen de despidos en compañías tan conocidas como Tubacex, ITP Aero o Aernnova. En el primer caso, la empresa vasca productora de tubos de acero inoxidable sin soldadura plantea un ajuste laboral para 500 personas en las plantas que tiene por todo el mundo.

Solo en las que se encuentran en suelo vasco, esa decisión afectaría a cerca de 150 trabajadores. Esta drástica acción por parte de la dirección que responde a la necesidad de ahorrar 25 millones de euros en costes de aquí al próximo año.

Una realidad que se antoja similar para más de 600 empleados que Aernnova, con sede en Álava, tiene en toda España. Su situación no es mejor dentro de una compañía que asegura que perderá el 30% de la actividad que tenía de la crisis sanitaria. Precisamente, más de la mitad de los trabajadores de esta empresa en el territorio alavés se encuentran en una situación de ERTE hasta finales del presente año.

Empleados que aguardan a las reuniones que estos días mantienen sindicatos y dirección y que se repiten en el caso de otra firma de envergadura en Euskadi y donde también puede verse la grave crisis que atraviesa el sector aeronáutico. Los aviones no vuelan apenas y eso trae consigo noticias como que en firmas como ITP Aero se tenga la intención de rescindir el contrato laboral de un 15% su plantilla (4.000 empleados de los cuales la mitad están en el País Vasco).

Una noticia que se conoce casi al mismo tiempo que la propietaria de la empresa, Rolls-Royce, explora una venta de emergencia a posibles compradores como KKR, Blackstone y Carlyle. Movimientos rápidos y estratégicos para intentar conseguir liquidez y hacer frente así a los problemas económicos derivados del Covid-19.

Atisbos de tímida esperanza

En el lado opuesto, compañías vascas como Euskatel o Iberdrola que han visto cómo su situación no se ha tambaleado de igual forma en estos complicados primeros seis meses del año. Es más, incluso sus beneficios han crecido. En el caso de la operadora de telecomunicaciones su reciente acuerdo de expansión con Virgin y el lanzamiento de la nueva marca de la compañía (Virgin telco) ha hecho que su beneficio neto haya aumentado un 49%.

Uno futuro positivo como el de Iberdrola que cuenta con una liquidez de más de 14.000 millones de euros para cubrir eventuales necesidades de aquí a 30 meses vista. A eso se suma un beneficio de 1.845 millones de euros (un 12,2% más) en un primer semestre del año donde el coronavirus ha sido el absoluto protagonista; tanto en hospitales como en empresas. Situaciones totalmente dispares de la economía vasca en una realidad post confinamiento que vive ante la incertidumbre de cómo se comportará el virus, y la actividad económica mundial, en los próximos meses (o quizá años).

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