ANÁLISIS

La pandemia retrocede y la recuperación económica avanza

La pre­ca­ri­za­ción es la ver­sión con­tem­po­ránea del pro­le­ta­riado de Marx

sector externo ECONOMIA
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La pan­demia no ha coin­ci­dido en España con ma­sivas ma­ni­fes­ta­ciones po­pu­lares contra el go­bierno. Algo dis­tinto de lo su­ce­dido en Bolivia, Chile, Hong-Kong o los EEUU. “Quienes han to­mado las ca­lles en más de 110 ciu­dades es­ta­dou­ni­denses están apun­tando a una am­plia cri­tica al pre­si­dente Trump y a lo que re­pre­senta” Nouriel Roubine añade: "todos estos epi­so­dios tienen di­fe­rente per­cu­to­res, pero todos ellos re­flejan un re­sen­ti­miento por las di­fi­cul­tades eco­nó­mi­cas, la co­rrup­ción y la falta de opor­tu­ni­dades la­bo­ra­les”.

Y Roubine insiste:" la precarización es la versión contemporánea del proletariado de Karl Marx. Una nueva clase de alienados, trabajadores inseguros, dispuestos para la movilización contra una plutocracia más interesada en sus beneficios que en el desarrollo de las empresas”.

Un capitalismo que en más de una ocasión está renunciado a aquel piropo lanzado por un reformista del tamaño de Proudhon: “hombres de negocios siempre fuisteis los revolucionarios más audaces y habilidosos."

Dentro de nuestras limitaciones culturares, tecnológicas y organizativas, la realidad es que entre pymes, agricultores y grandes corporaciones, por un lado, y la asistencia social, por otro, se ha conformado una sociedad bastante estable. Una sociedad que ha resistido con disciplina el largo encierro decretado por el estado de alarma y dispuesta a tirar "palante".

Las cosas quizá se podrían haber hecho mejor, aunque no hay ninguna respuesta convincente sobre en qué consiste ese “mejor”. Sencillamente se han hecho. El estado de alarma ha cumplido su cometido. La epidemia se ha contenido y la actividad renace. Es más tiempo de felicitaciones que de reproches y, eso sí, cautela para enfrentarse a esa fase final y a un eventual y temido rebrote. Y en cuanto a los episodios puntuales acaecidos en nuestra geografía, se están atajando con rapidez sin interrumpir la recuperación de la actividad.

En efecto, crecen las ventas de automóviles; la paralización total se va evaporando, poco a poco mientras la demanda brota y crece. El consumo de electricidad y productos derivados del petróleo se desplomó respecto a los niveles del próximo pasado, pero también está remontando.

Los ERTEs han contenido la tragedia del paro y entre el ICO e instituciones de crédito privado, las empresas han encontrado amparo en forma de liquidez y de cortapisa ante la insolvencia. Ningún riesgo de deflación generalizada, aurora roja de crisis económicas y sociales. El empleo no se hunde mientras los afiliados a la seguridad social siguen cotizando. Incluso los agentes políticos han suavizado sus enfrentamientos fratricidas y colaboran en la búsqueda de fórmulas para reforzar la sanidad y aunar iniciativas que reaviven con más fuerza la actividad productiva.

Incluso nuestros más fieros adalides en la lucha contra el capitalismo parecen haberse detenido escuchando a Proudhon cuando decía aquello : “Imaginar que un esquema completo de reforma cambiaría el mundo es la mentira más maligna de cuantas puede ofrecer el ser humano” (A. Escohotado “Los enemigos del comercio II”).

En Román paladino o si se prefiere el leguaje castizo: pocas mudanzas en tiempos inciertos. Una subida del IRPF para las rentas altas no es ninguna revolución sino una medida razonable y aceptable por todos aquellos que aspiran a la convivencia y al bienestar de los españoles.

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