MONITOR DE LATINOAMÉRICA

Nueva ola de re­formas para afrontar una caída del PIB del 8% por el COVID-19

Cuba lanza medidas urgentes para mitigar el colapso económico

Fin del gra­vamen al dó­lar, in­cen­tivos fis­cales y más em­pleo por cuenta propia

Cubanos haciendo cola
Cubanos haciendo cola

Cuba, uno de los países más dañados en la eco­nomía por el COVID-19, pese a haber con­te­nido con éxito la pan­de­mia, ha lan­zado un pa­quete de me­didas de ur­gencia para di­na­mizar la ac­ti­vidad e in­tentar eludir el co­lapso, al mismo tiempo que co­mienza el re­torno pau­la­tino a la nor­ma­lidad pos­t-­vi­rus. La Isla, en la que España es primer in­versor y, tras el hun­di­miento ve­ne­zo­lano, se­gundo socio co­mer­cial global y pri­mero eu­ro­peo, acu­sará en 2020 una caída del PIB del 8%, con una muy lenta re­cu­pe­ra­ción desde 2021, según Cepal.

Afectada por la parálisis obligada de su motor turístico y la caída de comercio y remesas, Cuba afronta un difícil panorama.

Este julio, La Habana, en busca de dólares, anunció medidas urgentes dirigidas a captar divisas para reforzar su industria. Así, se decretó la eliminación de un gravamen del 10% sobre el dólar que ha durado tres lustros; la articulación de mecanismos para canalizar las remesas en función del desarrollo económico y social e incentivos fiscales.

Se anunció, además, que se trabaja en el diseño de micro y pequeñas empresas, estatales y privadas, mientras se reabre el sector turístico, la gran fuente de divisas. La idea es ampliar el trabajo por cuenta propia y avanzar en un mercado mayorista que ofrezca productos con apoyo en moneda libremente convertible para la base productiva y el sector no estatal.

La Habana destaca ahora la importancia del mercado y la inversión exterior y abre nuevos horizontes a pequeña y mediana empresa y ‘cuentapropistas’, además de apostar por la dolarización parcial de la economía. La decisión de desgravar el dólar y promover su uso para rescatar la economía es la más llamativa.

En 2004, Cuba impuso un gravamen del 10% a los dólares en efectivo que ingresaran al sistema bancario, en respuesta a la prohibición de operar con divisas en bancos extranjeros. Con retraso en sus reformas y un endurecimiento del bloqueo de EEUU, Cuba ya inició en 2019 algunas ventas en dólares para sortear la falta de liquidez, pero mantenía la penalización a los que compraban en dólares, normalmente recibidos a través de remesas.

Ahora, con la eliminación del gravamen Cuba espera estimular la demanda y venderá en dólares algunos productos. Pero la venta de alimentos en las dos monedas del sistema, CUC (equivalente al dólar) y CUP (24 CUP igual a 1 dólar) seguirán. Cuba ha abierto 72 tiendas que venderán en moneda libremente convertible, 57 dirigidas a alimentos y aseo y 15 a productos de ferretería, y que forman parte del plan de recaudación de divisas.

El Gobierno, además, ha dado luz verde a las exportaciones e importaciones del sector privado, así como a un mercado mayorista en moneda libremente convertible para este sector y las empresas de capital extranjero y mixto. Con este servicio de exportación/importación que se comenzará a ofrecer al sector no estatal, se persigue que las exportaciones crezcan, las importaciones sean más racionales y se incentive el encadenamiento entre los diferentes sectores.

Planificación central

Según el viceprimer ministro Alejandro Gil, la nueva estrategia busca mantener la planificación central, defender la producción nacional, desterrar la mentalidad importadora, regularizar el mercado, fomentar la complementariedad de los actores económicos e impulsar la demanda interna. Asimismo, se pretende dar más autonomía de gestión al sector empresarial e incentivar competitividad y ahorro. La producción de alimentos será área clave de atención en un momento en el que la ONU alerta de una posible crisis alimentaria en la Isla. Ante la falta de divisas, Cuba redujo hace tiempo la importación de alimentos.

Regreso a la normalidad

Aunque el Gobierno no ha actualizado su previsión de un crecimiento del 1% en 2020, en mayo admitió el impacto del virus en la economía, ya golpeada por el fin del deshielo y apertura impulsados por Obama y el endurecimiento del bloqueo económico-financiero de EEUU tras la llegada de Trump; por la crisis de su aliado Venezuela y el bajón del envío de petróleo, y por la parálisis de las reformas. Las sanciones de EEUU han penalizado la inversión y el turismo procedente de ese país. Cuba creció el 1% en 2019, lejos del 3% que La Habana juzga necesario para remontar los problemas estructurales.

En una situación ya dura, el cierre de la actividad turística por la pandemia está siendo letal para el país, que confía en el progresivo retorno a la normalidad anunciado días atrás y en el paquete de medidas para mitigar el golpe. En 2020, el cierre de fronteras al turismo por el virus puede causar pérdidas por 2.000 millones en un país que ingresó 3.000 millones por turismo en 2018. La pandemia dificulta además la llegada de remesas, que en 2019 alcanzaron los 3.700 millones solo en efectivo, y que en 2020 podrían caer a 2.400 millones.

Ahora, con el coronavirus bajo control, y decretado el inicio del regreso paulatino a la normalidad, Cuba busca captar divisas para enfrentar la crisis y se quiere aprovechar la capacidad adquisitiva de un sector de la población que recibe remesas o tiene ingresos del sector privado (30% de la población). La Isla reabrió sus fronteras al turismo internacional en julio, con la apertura de tres aeropuertos, tras anotar un 85% de cancelaciones de reservas hoteleras por el virus; ha separado turismo nacional e internacional para afianzarse como destino seguro, y realizará pruebas PCR a todos los turistas extranjeros.

Meliá ha comenzado a ofrecer servicios de modo paulatino en Cuba y fija la plena recuperación de sus hoteles para 2022; Reino Unido acaba de levantar la restricción de viajar a Cuba y los expertos resaltan que la seguridad y confianza que crea Cuba yendo poco a poco es una ventaja para recuperar el turismo. En Cuba este sector clave está en manos de hoteleras españolas, que concentran el 75% de la inversión. Meliá tiene 27 establecimientos y NH y Barceló, posiciones estratégicas. Con Iberostar, Ríu, Globalia, Blue Bay, H10 y Hotusa gestionan el 90% de las camas. Y Air Europa e Iberia operan vuelos clave.

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