S&P ofrece la vi­sión más ne­ga­tiva frente a las firmas menos ca­tas­tro­fistas

Turbias perspectivas en las cuenta bancarias con vista más en BCE que en el Apocalipsis

Francfort ofrece sus con­clu­siones sobre las pruebas de re­sis­tencia y pro­longa prohi­bi­ción de di­vi­dendos

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Tras el ape­ri­tivo con las cuentas de Bankinter y el primer plato que marca Bankia, que alejan las pre­vi­siones más ne­ga­ti­vas, como las S&P, o aque­llas de otras firmas menos apo­ca­líp­ti­cas, la ma­yoría del sector fi­nan­ciero es­pañol está muy pen­diente del Banco Central Europeo (BCE) y del aná­lisis de las pruebas de re­sis­tencia o test de es­trés para el con­junto de los bancos eu­ro­peos. Se teme lo peor ya que el BCE ade­lantó el lunes que las en­ti­dades se­guirán sin pagar di­vi­dendos por tres meses más desde oc­yu­bre, hasta prin­ci­pios de 2021.

Los mayores bancos españoles afrontan hasta finales de esta semana las presentaciones de sus resultados correspondientes al segundo trimestre del ejercicio, impactados en la mayoría de los casos por el confinamiento por la pandemia y la crisis económica derivada de la misma.

Bankia, tras la presentación de Bankinter la semana pasada, ha ofrecido este martes sus resultados al cierre de junio y su consejero delegado, José Sevilla, ha avanzado en la medida de lo posible sus previsiones para los próximos trimestres, aunque la incertidumbre reinante aún es muy elevada.

El apocalipsis de S&P

de La semana grande de los resultados de la banca española, parafraseando a Umberto Eco, se encara entre los apocalípticos y aquellos más integradores. S&P se mueve entre los primeros, con un análisis del sector repleto de nubarrones tanto respecto a activos improductivos, una menor rentabilidad (algo ya esperado ante la caída del beneficio) y un proceso de fusiones entre las entidades más pequeñas.

Las apreciaciones recientes de S&P podían haber sido tan negativas hace unos meses y las soluciones mediante fusiones ya se barajan desde hace mucho tiempo, tanto por parte de distintas firmas como por parte de los propios supervisores: desde el Banco de España hasta el Banco Central Europeo (BCE).

Los analistas del británico Barclays se muestran algo más condescendientes con los bancos españoles y salvan de la quema a tres de los grandes: Santander, BBVA y CaixaBank. En cambio, su percepción es más tibia respecto a Sabadell, Bankinter o Bankia.

En cualquier caso, unos y otros coinciden en una disminución significativa del beneficio, algo que en mayor o menor porcentaje ya se había asumido por los máximos responsables de los bancos españoles a lo largo de este ejercicio. De hecho, algunos de ellos ya habían precisado que en las actuales circunstancias era imposible hablar de incremento de los resultados.

Atentos a Francfort

Los principales ejecutivos de los bancos españoles tienen en este momento otras prioridades que las de fijarse en las estimaciones de los distintos analistas. Al margen de la preparación de sus respectivas presentaciones de resultados, tanto los bancos españoles como los europeos tienen su atención puesta en lo que comunique este martes el Banco Central Europeo respecto a las pruebas de resistencia o test de estrés sobre su resistencia ante el impacto de la crisis derivada del coronavirus.

Aunque el BCE ofrecerá los datos de manera agregada y no individualizada (ni tan siquiera por países), las conclusiones de dichas pruebas no parecen muy buenas. Este lunes, el supervisor europeo, el Mecanismo Único de Supervisión (MUS), anunció la prórroga de la recomendación de no repartir di hasta final de año. Hasta ahora el veto era hasta octubre. Esta decisión será confirmada este martes por parte del Banco Central Europeo (BCE), dentro del resultado de los test de estrés internos, cuyos datos agregados ha dado también a conocer.próximo mes de octubre.

Todos los bancos españoles asumieron a regañadientes la prohibición de remunerar a sus accionistas por parte del BCE, aunque en cualquier comparecencia han reivindicado la necesidad de que pudieran recuperar sus política de dividendos. Así lo hizo la propia consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, hace tan sólo unos días ante la necesidad de que los bancos sean "atractivos" para los inversores.

Los sesudos analistas de S&P han llegado a la conclusión, en su reciente y demoledor informe sobre la banca española, que "sin dividendos se mantendrá el capital", ya que prevén un segundo semestre del año con menos ingresos netos. Los consejeros delegados de los grandes bancos tienen ahora la palabra ante estos malos augurios.

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