Las au­to­ri­dades bra­si­leñas culpan a los acree­dores de la te­leco por la su­ce­sión de ofertas

Sorpresón en Brasil por la 'oferta liebre' de un fondo de EEUU por los activos de Oi

HighLine desafía a Telefónica, Italia Telecom y América Móvil en la subasta

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Sorpresón en Brasil: el trio Telefónica, América Móvil e Italia Telecom, que fue dado como fa­vo­rito para ha­cerse con la ope­ra­ción móvil de la bra­si­leña Oi, sale ahora como even­tual per­de­dor. Cerrada la jor­nada bur­sátil del miér­coles en Sao Paulo, el mer­cado fui in­for­mado de que la ges­tora de in­fra­es­truc­turas Highline, con­tro­lada por el fondo de in­ver­sión nor­te­ame­ri­cano Digital Colony, pre­sentó la mejor oferta vin­cu­lante, su­perando la base mí­nima fi­jada por Oi, de 15.000 mi­llones de Reales (unos 2.500 mi­llones de eu­ros). La no­ticia hizo dis­parar un 17% la ac­ción de la ope­ra­dora bra­si­leña.

Haber presentado la mejor oferta vinculante, garantiza a Highline actuar como “interlocutor exclusivo” de Oi hasta el 3 de agosto, y la posibilidad de ampliar dicho plazo. Además del precio, el grupo norteamericano avanza con una propuesta que va más allá de la adquisición de UPI activos móviles (la operación móvil de Oi). Highline propone hacerse también con InfraCo, cuyo principal activo son unos 400.000 kilómetros de red de fibra, y con la unidad de torres de antenas, por la cual Highline ya había presentado una oferta de 1.070 millones de Reales.

De hecho, la entrada en escena de Highline cambia radicalmente el paisaje del sector en Brasil. El fondo norteamericano tiene un proyecto “sui generis”, como operador de red neutral a todos los niveles del negocio. La clientela móvil de Oi, por ejemplo, seria vendida a varias operadoras, a través una “subasta estructurada”, cuyos vencedores tendrían que comprometerse en seguir utilizando las torres, el espectro y toda la demás infraestructura móvil adquirida por Highline, con que ya no cabría hablar de “descuartizamiento” de la operadora histórica brasileña.

Como “operadora neutral de red”, y asumiendo el control de toda la infraestructura de Oi, Highline estaría bien posicionada para hacer contrapeso a las estrategias de expansión de Telefónica/Vivo, de América Móviles/Claro-Nextel y de Italia Telecom/Tim. De hecho, la filial brasileña de Highline, adquirida en 2019 por el fondo Digital Colony, no esconde que alimenta grandes ambiciones: si llegara a hacerse con Oi, exigirá participar a la gran subasta 5G prevista para el primer semestre 2021.

Asegurándose la exclusividad de las negociaciones con Oi (el plazo fijado del 3 de agosto es señal de que ambas partes apuestan en una rápida conclusión de las negociaciones), tiene bien atada la condición de “startking horse”, que, ante la eventualidad de una dura pugna con Vivo, Claro y Tim garantiza a Highline la posibilidad de tener la última palabra y de mejorar, así, las ofertas rivales. Queda saber lo que hará Algar: siendo el 4º operador del país y con 75% de capital nacional, una oferta victoriosa suya quitaría dramatismo al “descuartizamiento” de Oi.

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