Ajusta sus in­ven­ta­rios con un efecto ne­ga­tivo con­table de -1.088 mi­llones de euros

Repsol reduce su beneficio neto ajustado a 189 millones en el semestre por el covid-19

El re­sul­tado neto cayó a -2.484 mi­llones en un ajuste sin pro­ce­dentes

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Antonio Brufau y Yosu Imaz, Repsol.

Repsol ob­tuvo en el primer se­mestre de 2020 un re­sul­tado neto ajus­tado, que mide es­pe­cí­fi­ca­mente el desem­peño de los ne­go­cios, de 189 mi­llones de eu­ros. Esta ci­fra, no com­pa­rable a otros pe­rio­dos, se al­canzó en un con­texto con­di­cio­nado por la pan­demia glo­bal, el de­rrumbe de los pre­cios del crudo y del gas y la ex­tra­or­di­naria caída de la de­manda.

El modelo de negocio integrado de Repsol, junto con su flexibilidad y resiliencia, fueron fundamentales para que en su conjunto los negocios obtuviesen un resultado positivo, en un escenario de recesión mundial.

No obstante, ante la caída de los resultados y en un ejercicio de prudencia financiera, la compañía energética ha revisado sus hipótesis de precios futuros del crudo y del gas y ajustado el valor de activos de Upstream, lo que se ha reflejado en unos resultados específicos de -1.585 millones. Con todo ello, el resultado neto del primer semestre del año se situó en -2.484 millones de euros. Asimismo, este desplome de los precios de las materias primas impactó en la valoración de los inventarios de Repsol, con un efecto de -1.088 millones de euros.

En relación de los resultados, Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, ha declarado: “Estamos cumpliendo con los objetivos de nuestro Plan de Resiliencia, asegurando la robustez de nuestro balance y reiterando nuestro compromiso de liderar la transición energética y alcanzar las cero emisiones netas en 2050”.

Desde el inicio de la crisis sanitaria la compañía ha mantenido en funcionamiento sus instalaciones y ha continuado desempeñando su papel de servicio esencial, garantizando suministros indispensables como la energía o las materias primas necesarias para la fabricación de productos sanitarios, como mascarillas, respiradores, jeringuillas, material quirúrgico, etc.

Repsol ha priorizado la continuidad de su actividad sobre los habituales criterios de rentabilidad, aplicando en todo momento estrictas medidas para proteger la salud de sus trabajadores, clientes y proveedores, y ofreciendo todas sus capacidades humanas y técnicas para ayudar en la lucha contra el covid-19.

La situación sin precedentes provocada por el coronavirus impactó en las cotizaciones del crudo y del gas de referencia internacional, que sufrieron grandes caídas, sobre todo durante el segundo trimestre del ejercicio, en el que la demanda mundial experimentó el mayor colapso de la historia.

El crudo Brent registró entre abril y junio un descenso medio del 57% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que el del WTI fue del 53%, en ambos casos, con precios medios por debajo de los 30 dólares por barril.

El gas reflejó también el difícil contexto, con una caída media semestral que rozó el 40% para el Henry Hub. Este desplome de los precios de las materias primas impactó en la valoración de los inventarios de Repsol, con un efecto de -1.088 millones de euros.

Plan de Resilencia

El pasado 25 de marzo, tras analizar la situación macroeconómica y las condiciones excepcionales del entorno, el Consejo de Administración de Repsol aprobó un Plan de Resiliencia para 2020.

La compañía ha aumentado su estimación inicial de reducción adicional de los gastos operativos hasta los 450 millones de euros (desde 350 millones), el recorte de las inversiones, hasta los 1.100 millones (desde 1.000 millones) y mantiene la optimización del capital circulante en cerca de 800 millones de euros. Todo ello respecto de las métricas presupuestas a principio de año.

La gran flexibilidad del portafolio de Repsol le permite tomar decisiones ágiles para la optimización de inversiones sin condicionar el crecimiento futuro, aspecto que supone una gran fortaleza para afrontar el escenario cambiante que estamos viviendo.

Con todo ello, la compañía dispone de una holgada liquidez, de 9.762 millones de euros, que cubre en 2,43 veces los vencimientos a corto plazo. Durante el primer semestre reforzó su posición financiera mediante cuatro emisiones de bonos que suman un total de 3.000 millones de euros, de los que 1.500 millones corresponden a bonos perpetuos subordinados, que fortalecen el patrimonio del Grupo, además de su liquidez.

En todos los casos el mercado demostró su confianza en Repsol y la demanda superó con creces la oferta. También se incrementaron las líneas de crédito comprometidas y no utilizadas en 1.602 millones de euros.

Flujo de caja operativo positivo

Todos los negocios de Repsol lograron un flujo de caja operativo positivo en los primeros seis meses de 2020, trabajando en un entorno extraordinariamente retador que puso a prueba su capacidad de innovación e hizo visible la indispensable contribución de sus productos y servicios para el funcionamiento de la sociedad. El negocio Comercial y Renovables obtuvo un resultado de 163 millones de euros en el semestre, lastrado por el parón en la demanda.

El confinamiento y las restricciones a la movilidad impuestas para combatir el covid-19 redujeron las ventas en la red de estaciones de servicio en el segundo trimestre un 48% respecto al mismo periodo de 2019, coincidiendo en gran parte con el estado de alarma en España.

Repsol respondió a las circunstancias y nuevas necesidades de sus clientes y usuarios poniendo en marcha opciones para hacer pedidos de productos de alimentación e higiene disponibles en gran parte de las tiendas de sus estaciones, que mantuvieron su actividad como servicio esencial.

Redujo su deuda neta en casi 500 millones

El resultado de GLP reflejó el aumento de la demanda doméstica, en contraposición con el impacto que el coronavirus tuvo en el sector de la hostelería y la restauración, y las temperaturas suaves registradas en España. En cuanto al resultado de Gas y Electricidad, fue superior gracias al mejor desempeño del negocio de generación y al incremento de la producción. Repsol siguió aumentando su número de clientes, que supera el millón, y apostando por alternativas punteras de autoconsumo, como Solify y Solmatch.

En abril lanzó Solmatch, la primera gran comunidad solar de España. Se trata de un producto con el que se fomenta la generación distribuida, a partir de placas solares instaladas en los tejados de edificios a las se conectan hogares situados a un máximo de 500 metros. De esta manera, pueden disfrutar de energía local y 100% renovable.

Durante la primera mitad del año la compañía dio pasos significativos para aumentar su capacidad de generación renovable y seguir avanzando en su compromiso de alcanzar cero emisiones netas en 2050. En este sentido, en abril inició las obras de construcción de su primer parque fotovoltaico, denominado Kappa y ubicado en Ciudad Real, que dispondrá de una potencia total instalada de 126 megavatios (MW) y supondrá una inversión de 100 millones de euros.

Kappa es uno de los siete proyectos renovables que Repsol está desarrollando en la Península Ibérica y el segundo en comenzar su construcción en España, tras el eólico Delta, ubicado entre Zaragoza y Teruel. Con una potencia total instalada de 335 MW y una inversión de 300 millones de euros, se estima que Delta entre en funcionamiento a finales de este año.

En Aragón también se encuentra el último activo incorporado a la cartera de renovables de la compañía. Denominado Delta 2 y compuesto por 26 parques eólicos ubicados entre las provincias de Huesca, Zaragoza y Teruel, contará con una potencia total instalada de 859 MW.

El tercer proyecto renovable que Repsol ha empezado a construir, ya en el mes de julio, es el fotovoltaico Valdesolar (Badajoz), con 264 MW y una inversión aproximada de 200 millones de euros. Las obras de esta planta renovable, que finalizarán en los primeros meses de 2021, supondrán una importante creación de empleo en la zona. En ellas trabajarán una media de 300 personas, con puntas que pueden superar el medio millar de empleados.

La compañía ha reafirmado su apuesta por liderar la transición energética, incluso en el actual contexto de crisis, aspecto que también ha hecho tangible en el negocio Industrial con dos importantes proyectos de descarbonización, anunciados a mediados de junio. El primero de ellos es una de las mayores plantas del mundo de producción de combustibles sintéticos cero emisiones netas a partir de hidrógeno verde, generado con energía renovable.

El segundo, consistirá en una planta de generación de gas a partir de residuos urbanos. Ambas iniciativas muestran la importancia de la neutralidad tecnológica a la hora de buscar proyectos relevantes para la descarbonización, y la capacidad de la industria española para liderar la recuperación económica y la lucha contra el cambio climático.

proyectos industriales de descarbonización

El resultado del negocio Industrial fue de 296 millones de euros, frenado por el descenso de la demanda y la paulatina reducción de los márgenes, que conllevó una menor actividad en los complejos industriales. El área hizo un esfuerzo para adaptar sus esquemas de producción, logísticos y comerciales a la nueva situación, sin perder el foco en la innovación y la digitalización.

Con respecto a Química, desde el comienzo de la pandemia ajustó sus operaciones ante la caída de la demanda de sectores como el automovilístico y el aumento en otros vinculados con la sanidad y la alimentación, vitales en la lucha contra el covid-19 y para los que sus materias primas son indispensables. El resultado del área se vio afectado, principalmente en los primeros meses del año, por los mantenimientos en sus instalaciones de Sines y Tarragona.

El negocio de Upstream se vio penalizado, principalmente, por la extraordinaria caída de los precios del crudo y del gas, que llevaron a que registrase pérdidas de 51 millones de euros. El área implantó medidas de reducciones de costes y redefinió planes de explotación de activos. Además, a la vista de la situación del mercado Repsol decidió disminuir la producción de algunos de estos activos, con lo que la media del semestre se situó en 675.000 barriles equivalentes de petróleo al día. Cabe mencionar la exitosa campaña exploratoria llevada a cabo en el periodo, con seis sondeos con resultado positivo. Aunque esta actividad se redujo de manera notable, se lograron descubrimientos en Estados Unidos, Colombia y México. Destacan los dos relevantes descubrimientos realizados en aguas de México en el mes de abril.

Ambos se desarrollaron con menores costes y plazos de los estimados, siguiendo los protocolos más estrictos en materia de seguridad y protección de la salud, con medidas específicas para evitar la propagación del coronavirus

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