Monitor de Latinoamérica

Los países con mayor in­ver­sión es­pañola serán los más afec­tados por la crisis

Latam: la pandemia hará retroceder diez años la renta per cápita

Cepal pro­nos­tica para 2020 una con­trac­ción del PIB muy su­pe­rior a la pre­vista

Presentación de Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe
Economías de América Latina y el Caribe.

La pan­demia de Covid-19 pro­vo­cará un re­tro­ceso el PIB del 9,1% en 2020, año en el que el de­rrumbe en la ac­ti­vidad eco­nó­mica será de tal mag­nitud que lle­vará a que el nivel de la renta per cá­pita del área dis­mi­nuya hasta ser si­milar al de 2010, es de­cir, habrá un re­tro­ceso de 10 años en el nivel de in­greso por ha­bi­tante. Así lo señala la Comisión de la ONU para América Latina y el Caribe (Cepal) en un in­forme es­pe­cial en el que prevé “un au­mento tam­bién mayor del des­em­pleo, que a su vez pro­vo­cará un de­te­rioro im­por­tante en los ni­veles de po­breza y de­sigual­dad”, lo que po­dría alentar ines­ta­bi­lidad y es­ta­llidos so­cia­les.

Un panorama inquietante para el área y también para las empresas españolas presentes en la región desde los 90.

La entidad destaca que la actividad económica en el mundo está cayendo más de lo previsto por la crisis derivada del coronavirus y, con ello, crecen los impactos externos negativos en Latam a través de los canales de comercio, turismo y remesas. “Además, la región se halla hoy en el epicentro de la pandemia y, si bien algunos gobiernos han comenzado a aliviar las medidas de contención, otros han debido continuarlas o, incluso. intensificarlas ante la persistente subida de casos diarios de la enfermedad”, se dice en el informe especial ‘Enfrentar los efectos cada vez mayores del COVID-19 para una reactivación con igualdad: nuevas proyecciones’, presentado días atrás.

Los expertos de la entidad señalan que, habida cuenta de que tanto el choque externo como el interno se han intensificado, la región tendrá una caída del PIB del 9,1% en 2020, con retrocesos del 9,4% en Sudamérica; del 8,4% en Centroamérica/México y del 7,9% en el Caribe, excluyendo Guyana, cuyo fuerte crecimiento lleva al total subregional a una contracción menor (-5,4%). Con todo, la Cepal se muestra menos pesimista que el FMI, que ha elevado al -9,4% el hundimiento global de la economía regional durante este año.

Y los mercados de mayor interés y con más esfuerzo inversor de las firmas españolas, México, Brasil, Argentina, Perú y Chile, serán los que más sufran el descalabro económico. Tras una Venezuela ya en estado crítico antes de la pandemia y cuyo PIB retrocederá el 26%, Perú será el país más afectado, con un descenso del 13%, seguido por Argentina (-10,5%); Brasil (-9,2%); México y Ecuador (-9%); El Salvador (-8,6%); Nicaragua (-8,3%); Cuba (-8%) y Chile (-7,9%). Tras ellos se sitúan Panamá (-6.5%); Honduras (-6,1%); Colombia (-5,6%); Costa Rica (-5,5%); Dominicana (-5,3%); Bolivia (-5,2%) y Uruguay (-5%). La recesión será más leve en Guatemala (-4,1%) y Paraguay (-2,3%).

Lenta recuperación

En Iberoamérica todos países caerán en recesión y en Latam en global solo crecerá Guyana (+44,3%), con graves caídas en el resto del países de habla no española o portuguesa. El FMI, días atrás, dijo prever peores resultados para México (-10,5%); Perú (-14%) y Colombia (-7,8%) y mejores dentro de la gravedad en Brasil (-9,1%); Argentina (-9.9%) y Chile (-7,5%). La recuperación será lenta en el tiempo, comenzado por un modesto crecimiento del área en 2021 que apenas paliará el golpe sufrido en 2020: del 3,4% al 3,7%.

Se prevé que la tasa de desempleo regional suba al 13,5% en 2020, con un alza de 5,4 puntos porcentuales respecto a 2019. Con esta nueva estimación, el número de desocupados llegaría a 44,1 millones, un aumento cercano a 18 millones respecto a 2019. Estas cifras son significativamente mayores que las observadas durante la crisis financiera mundial, cuando los niveles de desocupación se incrementaron del 6,7% en 2008 al 7,3% en 2009.

Por otro lado, la caída del PIB y el aumento del paro tendrán un efecto negativo directo sobre los ingresos de los hogares y su posibilidad de contar con recursos suficientes para satisfacer las necesidades básicas, destaca la Cepal, para la que, en este contexto, las personas en situación de pobreza se incrementarán en 45,4 millones en 2020, a 230,9 millones, el 37,3% de la población latinoamericana. La pobreza extrema se elevaría en 28,5 millones, a 96,2 millones, el 15,5% de la población. Asimismo, se proyecta una mayor desigualdad en la distribución del ingreso en todos los países de la región: el índice de Gini se incrementaría entre un 1% y un 8% en los 17 países analizados, y los peores resultados se esperan en las economías más grandes.

Para Cepal, no bastan los grandes paquetes de medidas fiscales adoptados por los países para afrontar la emergencia sanitaria y mitigar sus efectos socio-económicos. “Si bien los países han anunciado medidas muy importantes, en la medida que se extiende el confinamiento se requieren esfuerzos adicionales para satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares”, según el informe, que propone crear un ingreso básico de emergencia como instrumento de protección social; un bono contra el hambre cuyo coste total se estima en el 0,52% del PIB regional y varias iniciativas de apoyo a empresas y trabajadores.

Y que señala que, para realizar cualquiera de esas líneas de acción se necesita reforzar el rol de los entes financieros internacionales, de forma que puedan apoyar mejor y con mayores recursos a los países.

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