Los 'family of­fice' au­mentan su ex­po­si­ción al metal ama­rillo a través de fondos y ac­ciones

El oro seduce a las grandes fortunas en pleno debate sobre una posible burbuja

Las com­pras de­mues­tran que los grandes in­ver­sores no las tienen todas con­sigo

Fusion Bolsa de Londres y Bolsa de Toronto
Oro en Londres.

El precio de la onza de oro ya ha pro­bado esta se­mana las mieles de los 1.900 dó­la­res. Una zona por la que ni el más op­ti­mista de los ex­pertos ha­bría apos­tado cuando em­pezó 2020. Pero todos los as­tros se han ali­neado para lanzar en subida libre el precio del me­tal. Tanto que quien más quien menos ve ya la co­ti­za­ción en los 2.000 dó­la­res, mien­tras entre los ex­pertos crece a ve­lo­cidad de vér­tigo el de­bate sobre una po­sible bur­buja.

Con estas cartas sobre la mesa, las grandes fortunas españolas no quieren perder la estela de un rally histórico del 20% sólo este año. Según fuentes de distintos 'family office', son muchos los ricos españoles que están cargando de oro sus carteras desde el pasado mes de marzo. Fondos de inversión y acciones de empresas ligadas al metal se incorporan a velocidad de crucero a las apuestas de los hombres y mujeres más ricos del país. La carrera se ha acelerado este verano a la vista de que el precio del oro se hace más fuerte.

"Siempre hemos tenido un porcentaje pequeño de la cartera en oro, alrededor de un 5%. Pero ahora lo hemos más que doblado por encima del 10%. Y nos vamos a mantener así durante todo el año, porque vienen episodios duros en el terreno económico y habrá mucha incertidumbre en los mercados. Creemos que en estas circunstancias el precio del oro seguirá muy caliente", señalan en el 'family office' de una gran fortuna valenciana.

Los grandes ricos del país están haciendo acopio de oro en las distintas modalidades, incluido el oro físico, en un momento en el que preservar el capital es el primer mandamiento. Un movimiento que se ha hecho extensivo a las grandes fortunas de los distintos mercados europeos, donde se ha disparado también la demanda en las últimas semanas hasta los niveles más altos de la última década. El oro ejerce como nunca como valor refugio.

"Los gestores de los ricos siguen los pasos de los bancos centrales, que están comprando oro a manos llenas desde hace ya varios trimestres. Ya tienen el 4,8% de su carteras invertidas en el metal, respecto al 4,2% de 2019. Y los fondos soberanos no se quedan atrás,con fuertes compras durante todo el año. Por lo tanto, hay mucha coincidencia en la confianza en el oro como activo refugio por parte de los inversores más influyentes", señalan en una gestora nacional.

Las expectativas de los analistas señalan hacia la continuidad de esta fiebre del oro, en máximos históricos respecto a todas las grandes divisas salvo frente al dólar estadounidense. Pero los expertos creen que este último hito (apenas le separa un 5% de la zona de record) es sólo cuestión de tiempo. Por ejemplo, Goldman Sachs ve el precio en 2.000 dólares en un año, mientras que RBC o Citi lo ven alrededor de los 1.950 dólares.

Demasiada unanimidad, según algunas voces que ya alertan de que puede haber una corrección potente... pero no a la vuelta de la esquina. La lenta recuperación económica, el impacto latente del coronavirus y las tensiones comerciales entre Estados y China siguen siendo poderosos elementos de persuasión para quienes quieren tener su dinero a buen recaudo en un segundo tramo del año que viene lleno de curvas. De momento, la prudencia manda y eso significa que la demanda de oro seguirá por las nubes.

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