BOLSA

Barón de Ley, triste adiós

Era la cró­nica de una ex­clu­sión anun­ciada desde que Mazuelo, em­presa con­tro­lada por Eduardo Santos-Ruiz pre­si­dente y con­se­jero de­le­gado de Barón de Ley se hi­ciera con el con­trol de la bo­dega.

Aunque no fuera su intención primigenia, una vez alcanzado el 85,5% del capital social tras la opa lanzada en febrero de 2019, lo más lógico, ya casi sin volumen de negocio, era proceder a abandonar la Bolsa.

Una decisión que adoptará la Junta General Ordinaria y Extraordinaria de Accionistas a celebrar próximo el 16 de septiembre de 2020 y, en su caso, en segunda convocatoria el 17 de septiembre de 2020,

La oferta de adquisición de acciones de Barón de Ley para su exclusión de cotización en las Bolsas de Valores de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia se realizará a 109 euros por acción, el mismo precio al mismo precio de la oferta de compra de hace un año. Al tiempo, procederá a la reducción de su capital social mediante la amortización de las acciones que hayan aceptado a la oferta.

La operación está dirigida a la totalidad de las acciones, excluidas las de aquellos accionistas que hubieren votado a favor de la exclusión e inmovilizado sus acciones hasta la finalización del plazo de aceptación de la oferta, así como a las 4.200 acciones actualmente en autocartera.

Triste y melancólica despedida de un valor que cotiza en Bolsa desde finales del pasado siglo. Cerca de 25 años marcados por la solidez en lo que ha llegado a multiplicar su valor por más de seis. Siendo además uno de los primeros valores del mercado continuo en superar la grave crisis de 2008 y que mejor ha aguantado el devenir de la actual pandemia.

Deja así un importante hueco en el sector de la alimentación, especialmente en el vitivinícola muy escasamente representado en la bolsa española pese a un importante peso en la economía nacional con una aportación del orden del 1% del PIB y el tercer país en la producción mundial de vino con con el 13% del total de las hectáreas de viñedo mundiales.

La bolsa, entre tanto, continúa adelgazando. Entre las compañías que se van y las que no se deciden a dar el paso de cotizar en períodos de incertidumbre como el actual, el número de empresas cotizadas no deja de reducirse hasta uno de los niveles más bajos de su historia moderna, poniendo cada vez más en evidencia el escaso peso internacional de nuestro mercado.

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