ANÁLISIS

La FED se ha arries­gado a com­prar deuda cor­po­ra­tiva para evitar más quie­bras

EEUU-UE: la apuesta por el crecimiento y su financiación funciona

Frente al nú­mero de muertos y el con­tagio ma­sivo, se ha op­tado por la eco­nomía

Donald Trump.
Donald Trump.

La con­tra­par­tida de las trá­gicas con­se­cuen­cias del au­mento de muertes y con­ta­gios por el Covid-19 en EE.UU. son unos buenos datos de la eco­nomía real. Las ventas mi­no­ristas de mayo au­men­taron en un 17,7% sobre el mes de abril; las de au­to­mó­viles lo hi­cieron en un 42%. También avan­zaron los per­misos de cons­truc­ción y el sector ma­nu­fac­tu­rero situó sus ex­pec­ta­tivas (PMI) en una cota del 52,6%; es decir en una fase ex­pan­siva. Y todo ello mien­tras la tasa de des­em­pleo se re­dujo al 11,1%.

Aunque el índice de contagiados y muertes sigue al alza (habría que detenerse más en la tasa por habitantes que en el número absoluto), también lo hace el déficit comercial y la balanza de pagos. Según el Bureau of Economic Analysis, el déficit de las administraciones públicas, estatal y locales, ascendió a 1.730 millones (billons)de dólares, un 82% del PIB. El déficit en el primer semestre de este año supera al de todo el año 2019, 1.550 millones de dólares, equivalente al 7,2% del PIB.

Los últimos datos de la balanza de pagos muestran un déficit en el primer trimestre de 104.204 millones de dólares, equivalente al del cuarto trimestre de 2019.

Sube el dólar y se mantienen los interrogantes

Como consecuencia de estos déficit la cotización del dólar ha pasado de un tipo medio de cambio de 1,0907$/€ en el mes de mayo a 1,1261$/€ en el mes de junio.

La relativa pujanza de la economía real encierra otros interrogantes menos optimistas. El sector empresarial estadounidense regista una deuda de 10 billones (trillions) de dólares. Además si se incluyen otras modalidades de deuda como las participaciones accionariales (partnership), la cifra se elevaría hasta 17 billones.

Cálculos elaborados por Marc Vandervelde, "The Leveraging of America", incluyen la alarma lanzada por el FMI a finales de 2019: un endeudamiento corporativo global de 19 billones de dólares de los que un 40% correspondería a los EEUU.

El creciente número de compañías que anuncian suspensiones de pagos ha obligado a la Reserva Federal a comprar billones de deuda corporativa.

¿Qué pasará si esas compañías zombis no pueden devolver los préstamos recibidos? Vandervelde recurre al ejemplo de Hertz. En plena crisis del petróleo, Hertz se deshizo de su flota de automóviles de alto consumo de gasolina, se endeudó hasta las cejas para reemplazarlos por una flota de automóviles energéticamente eficientes. La operación fue un éxito.

El capitalismo financiero apostó de la mano de Michel Milken por prestar a empresas de alto riesgo que pagaban elevados tipos de interés en lugar de optar por aquellas otras más solventes pero de menor rentabilidad. Una revolución financiera que hizo posible la televisión por cable o la reconstrucción de Las Vegas.

"Wall Street, insiste Vandervelde, se inclinó por ese tipo de financiación que resolvía el dilema entre inclinarse por la inversión y los puestos de trabajo o sacrificar el crecimiento para afrontar el pago de la deuda". Mantener viva la compañía permitía elevar ingresos con los que sería más fácil reestructurar la deuda sin provocar un desastre social.

La apuesta por una revitalización del tejido productivo es la mejor fórmula para mantener o incrementar los ingresos. En efecto, subsidiando los mercados de deuda se resolverá el problema de la liquidez y la solvencia de las empresas. Precisamente es lo que España y otros países de la UE defienden para dejar atrás la crisis económica generada por el coronavirus y recuperar la actividad y el empleo.

La apuesta industrial de Mas Culell para España (El País, 15 de Julio) es un magnífico guión en favor de una economía más productiva y, a la vez, más autosuficiente. Ninguna insinuación independentista por parte de quien fuera Consejero Económico de la Genenralitat y brillante profesor universitario.

La pandemia está demostrando que todos somos tributarios y complementarios de todos, la UE incluída en lugar destacado.

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