El prin­cipal ob­je­tivo es aco­modar sus ci­fras a los efectos ne­ga­tivos con­ta­bles

Muchas empresas afrontan desinversiones para paliar los efectos de la pandemia

CaixaBank, Sacyr o Almirall re­ducen po­si­ciones y planes como me­dida cau­telar

Almirall
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La pan­demia del Covid-19 está pro­vo­cando que las em­presas en todo el mundo tengan que cam­biar sus es­tra­te­gias para ga­ran­tizar li­qui­dez. Este vi­raje hacia unas me­didas más cautas ha pro­vo­cado que mu­chas hayan adop­tados me­didas ur­gentes de des­in­ver­sión y/o sus­pen­sión de sus planes de in­ver­sión pre­vis­tos. En otros casos son sim­ple­mente ajustes de car­tera. Este pa­trón se re­pite dentro y fuera de España. Compañías como Sacyr, CaixaBank o Almirall ya han se­guido de al­guna ma­nera este ca­mino desde marzo. Eso sí muy li­mi­ta­da­mente.

El impacto del Coronavirus está llevando a las compañías a revisar y reconfigurar sus carteras de inversión para adaptarlas al nuevo entorno económico. Esto es algo que se confirma en el estudio 2020 Global Corporate Divestment Study, elaborado por EY a partir de una encuesta realizada a altos directivos de las principales empresas mundiales.

Este informe detalla que el 78% de las compañías consultadas tiene pensado hacer desinversiones en los próximos dos años y el 57% espera hacerlas incluso ya en estos primeros doce meses.

Las compañías reconocen que han tenido algunos negocios en cartera demasiado tiempo; así lo piensa el 72% de los encuestados frente al 63% de 2019 o el 56% de 2018, y planean hacer desinversiones para destinar los recursos a invertir en negocios estratégicos (core business) y en tecnología. De hecho, ya se ha visto de la importancia de la digitalización durante el confinamiento.

Remodelación de carteras

El 65% de las compañías dice que remodelará su cartera para estar preparada para el nuevo escenario que surgirá tras la crisis y el 52% considera que es más propenso a realizar desinversiones en los próximos doce meses ante la necesidad de financiar inversiones tecnológicas.

Juan López del Alcázar, socio responsable del área de Strategy and Transactions de EY, explica que, en un entorno disruptivo como el actual, las compañías se ven abocadas a generar liquidez vía venta de negocios no estratégicos, lo que a su vez “les permite centrar sus esfuerzos en preservar e incluso invertir en los negocios que aporten mayor retorno al accionista en el largo plazo”.

A pesar de esta necesidad, los CEOs no parecen estar dispuestos a sacrificar el valor de sus activos: el 73% de los potenciales vendedores sólo consideraría realizar las desinversiones con una reducción máxima del 10% en el precio de venta.

El ejemplo de Sacyr, Caixabank o Almirall

Esta tendencia ya se está viendo en muchas empresas españolas como es el caso de Sacyr. La constructora completaba recientemente el proceso de desinversión del 95% de la participación de su filial Sacyr Concesiones en Autopista del Guadalmerdina (Guadalcesa). De hecho comunicaba a la CNMV que la operación se había completado al haberse cumplido las condiciones suspensivas.

Por estas u otras razones, no explicadas, CaixaBank es otra de las compañías que han iniciado este tipo de procesos al realizar una desinversión sobre su participación en Telefónica. La entidad bancaria reducía su exposición a la operadora por debajo del 5% en aras de garantizar liquidez ante el entorno actual.

Una decisión a la que se ha sumado, por ejemplo, Almirall. Hace escasas fechas anunciaba su desinversión en Ansiolin (diazepam) a la farmacéutica española Neuraxpharm en Italia, lo cual facilitó que sus acciones se revalorizasen en la bolsa.

Recomendaciones de los activistas

Los inversores más activos también se han pronunciado ante la necesidad que tienen las empresas de tomar decisiones rápidas y acertadas con las que afrontar el futuro tras la crisis, según el estudio de EY.

La consultora ha elaborado una serie de recomendaciones entre las que destacan: revisar de forma activa la cartera para focalizarse en las áreas de mayor crecimiento y valorar proactivamente los negocios no estratégicos, así como comunicar a los stakeholders el camino hacia el valor a largo plazo mitigando los riesgos y la mayor actividad activista que vendrá en los próximos doce meses.

El informe revela que el 96% de los activistas encuestados -frente al 64% anterior- recomendará desinversiones de escisiones de negocio (carve-outs) de bajo rendimiento o de negocios no estratégicos en el próximo año.

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