Las en­ti­dades re­fuerzan sus equipos con fi­chajes o re­fuerzos de otras áreas pa­ra­li­zadas

Banca de inversión y abogados se ponen a punto ante la oleada de reestructuraciones

El sector es­pera una oleada de re­fi­nan­cia­ciones de deuda a la vuelta del ve­rano.

Goldman Sachs
Goldman Sachs

No hay sa­lidas a Bolsa ni tam­poco fu­siones ni ad­qui­si­ciones que lle­varse a la boca (con al­gunas grandes ex­cep­ciones como la de MásMóvil) ya en la se­gunda parte de 2020. Y lo peor es que tam­poco se es­peran a pesar de que los mer­cados han re­cu­pe­rado un poco el pulso tras la de­bacle de marzo. Lo que se si se prevé es una oleada de re­es­truc­tu­ra­ciones de deuda en cuanto pase el ve­rano. Y la banca de in­ver­sión y los des­pe­chos de abo­gados se pre­paran a con­ciencia para apro­ve­char el viaje.

Falta muy poco para que las empresas rindan las cuentas de un segundo trimestre que, en líneas generales, será terrible. El coronavirus, que se está rebelando en varias áreas geográficas españolas y amenaza de lleno la tregua esperada para este verano, pasará una dura factura a los márgenes, las ventas y las cifras de beneficio. Sobre todo, la pandemia pone en solfa las hojas de ruta de la deuda de las grandes empresas españolas. Cada vez más.

Frente a esta situación de máxima dificultad y mientras un otrora gigante como Abengoa dilucida su futuro, los bancos de inversión velan armas. En pleno verano, están poniendo a punto sus equipos para dar respuesta a la "avalancha que viene", en palabras de uno de los responsables de gran firma internacional en España. "Hay áreas que está técnicamente paradas, como las de salidas a bolsa por ejemplo. Estamos reforzando los equipos de reestructuraciones en detrimento del resto", asegura el mismo banquero.

Fichajes al tun tun

En paralelo, se están produciendo numerosos movimientos de cara a posibles fichajes, en busca de un perfil muy definido. Los bancos de inversión necesitan reforzar sus equipos con auténticos especialistas, con mucha experiencia en el negocio de reestructuraciones. Este perfil se ha convertido en el más demandado del momento en el sector, que durante los años de recuperación posteriores a la crisis de 2008 había perdido efectivos en estos departamentos que sólo brillan en época de vacas flacas.

"La crisis del coronavirus también nos ha cogido con el pie cambiado a nosotros. Cuando empezó, el país estaba en fase de cierta desaceleración, pero las empresas tenían sus necesidades de financiación muy bien cubiertas y estructuradas en el tiempo. Pero la pandemia lo cambia todo. Sólo las compañías del Ibex 35 tenían una deuda conjunta de cerca de 180.000 millones de euros al cierre del mes de marzo. Muchas de ellas lo van a pasar mal", aseguran fuentes del sector.

Efectivamente, la situación de solvencia de muchas compañías se ha deteriorado significativamente por el efecto del Covid-19. Pero lo peor está por llegar. Cuando pase el doble efecto de los ERTE y de los préstamos ICO muchas empresas se verán abocadas a emprender procesos de reestructuración muy potentes. Y en ese momento se disparará la competencia entre los bancos de inversión para salvar un 2020 hasta ahora muy discreto en términos de ingresos.

Houlihan Lokey (un especialista que trabaja en estos momentos junto a JP Morgan en la refinanciación de deuda corporativa de OHL por valor de cerca de 600 millones de euros), Lazard o Rotschild son algunas de las entidades más acreditadas en el negocio de las reestructuraciones. Pero otros bancos más habituales en salidas a bolsa, emisiones de bonos o fusiones o adquisiciones entrarán en la batalla obligados por la necesidad de generar comisiones.

El trabajo será duro, porque los compromisos financieros cuantitativos y temporales que las empresas firmaron con los bancos acreedores son de imposible cumplimiento en muchos casos. Toca renegociar decenas de compromisos en un escenario de muy poca visibilidad todavía en el frente macroeconómico. Los bancos de inversión tendrán toda la tela por cortar porque la gran oleada de refinanciaciones todavía no ha llegado. La salvación de sus cuentas de 2020 es lo que está en juego.

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