La es­pañola Oppidum Capital es el se­gundo ac­cio­nista de la eléc­trica lusa con 7,19%

Portugal apenas se repone del escándalo de Mexia en EDP

El super juez Carlos Alexandre acusa de co­rrup­ción y sus­pende en sus cardos a sus dos má­ximos di­rec­tivos

EDP renovables
EDP renovables

Portugal apenas se re­pone estos días del es­cán­dalo de su pri­mera em­presa ener­gé­tica, EDP, pro­pie­taria de la cuarta eléc­trica es­pañola, la an­tigua Hidrocantábrico. La fis­calía por­tu­guesa ha pro­ce­sado por co­rrup­ción a António Mexia y José Manso Nieto, má­ximos di­rec­tivos de sus dos ma­yores em­presas co­ti­za­das, Energías de Portugal (EDP) y la fi­lial de ener­gías re­no­va­bles EDPr, que tiene la sede so­cial en Madrid. Al ins­truc­tor, el 'superjuez' Carlos Alexandre, se le con­si­dera im­permeable a pre­siones po­lí­ti­cas, in­mune al vér­tigo del di­nero, y cuyo credo se basa en que “la verdad habla más fuer­te”.

Lo difícil de entender, sin embargo, es por qué habrá tardado tanto tiempo para procesar a los máximos responsables de EDP y EDP. La presunta participación de ambos gestores en sendos delitos de corrupción activa, blanqueo de capitales, etc., era desde hace tiempo un secreto a voces, con múltiples referencias y hasta acusaciones concretas en la prensa sobre decisiones y actuaciones tomadas durante la última década a favor de EDP, con altos costes para los consumidores y para las arcas públicas.

De hecho, Mexia y Manso Nieto ya habido sido acusados oficialmente en 2017, cuando Carlos Alejandre orquestó una primera inspección judicial en la sede de EDP, como resultado de una investigación iniciada cinco años antes pero que había quedado cubierta por el “secreto del sumario”. Lo que se supoe en 2017 fue la cuestión de presuntos favores públicos a EDP, que sacó el máximo provecho de los llamados CMEC, un nuevo de sistema de garantías tarifarias, que representó para la eléctrica una “renta excesiva” de 1.200 millones.

Lo que llamó también la atención de Carlos Alexandre fue la complicidad entre Mexia y el gobierno dirigido entonces por el socialista Jose Sócrates y que tuvo a Manuel Pinho como ministro de la Economía entre 2005 y 2009. De hecho, Pinho solo llevaba 4 días en el gobierno cuando propuso a Mexia tomar la dirección de EDP, que aún estaba en manos del Estado. Como parte del trato, el nuevo CEO de la eléctrica habrá aceptado utilizar la influencia y los medios del grupo para garantizar el futuro de Pinho, para cuando saliera del gobierno.

Investigación del superjuez

Según la acusación del Tribunal de Instrucción Criminal, EDP financió durante años una gran universidad norteamericana, a fin de proyectar su imagen y facilitar su entrada en el mercado energético estadounidense y utilizarla como trampolín para devolver favores recibidos. Lo cierto es que cuando dejó la plataforma del ministerio de Economía, al término de la primera legislatura socialista de Sócrates, Pinho ya tenía reservada en Estados Unidos una prestigiosa cátedra universitaria financiada por EDP.

La adjudicación, en 2007 de la construcción del complejo hidroeléctrico Baixo Sabor situado en la cuenca lusa del Duero, también ilustra bien la complicidad entre Mexia y Pinho. EDP y Economía tenían cinco ofertas sobre la mesa, tres de las cuales españolas (SACYR, Dragados y FCC), pero quien se hizo con la obra fue un sospechoso consorcio luso-brasileño, Odebrecht, que sería uno de los protagonistas de la tela de corrupción desmantelada en Brasil por el juez Sergio Moro y que llevó a Lula da Silva a prisión; y también a Lena, muy cercano a Sócrates, que pasó 9 meses en la cárcel (detención preventiva) y será juzgado por corrupción.

Costes disparados

Lo cierto es que el proyecto Baixo Sabor, adjudicado con un plazo de ejecución de 5 años, fue inaugurado con dos años de retraso, y tuvo para EDP un coste global de 760 millones de euros, lo que representa el doble del previsto inicialmente. Cabe recordar, que en el ámbito del plan estratégico disenado por Mexia, volcado hacia las energías renovables en Estados Unidos, Brasil y España, EDP ingresó hace poco 2.200 millones por la venta a Engie/Crédit Agricole de seis centrales hidroeléctricos portuguesas, incluyendo el polémico complejo de Baixo Sabor.

En los 14 años con Mexia como CEO, EDP ganó 13.000 millones y cambió radicalmente. Con 100% del capital disperso en Bolsa, el Estado perdió todo el poder directo que tenía en la gestión de la eléctrica y los dos mayores accionistas son ahora la estatal china CTG (21,47%), y el vehículo inversor de Masaveu/Liberbank (7,19%).

La importancia de participación española se remonta al inicio de la internacionalización de EDP, que empezó antes de la llegada de Mexia, con la adquisición de la asturiana Hidrocatábrico (HC), le cuarta el´ctrica española con intereses eléctricos y de gas en el norte de España. Pero todo lo demás fue obra de Mexia, que hizo de EDP una referencia mundial en las energías renovables, principalmente en USA, Brasil y Europa.

En 2006, después de su nombramiento por parte de Sócrates y Pinho, se hizo con el primer concurso público de energía eólica, un proyecto de 1.200 MW, juntamente con Endesa y Generg. Fue claramente un regalo del gobierno socialista, con una generosa retribución garantizada por 15 años. Y pasados pocos meses después, EDP tomó el camino de Estados Unidos, donde pagó 2.000 millones por Horizon Energy – el embrión de EDPr, que financió la operación con la salida a Bolsa de 25% del capital.

Malos ratos inversores

Mexia pasó no obstante algunos malos ratos, para seguir al mando, con unos 2 millones de euros de remuneración bruta anual. En el 2011, con la llegada de un nuevo gobierno de centro derecha, dirigido por Passos Coelho, y sobre todo cuando quien pasó a tener voz y mando en el país fue la “troika” FMI/BCE/UE a cambio de una ayuda de 78.000 millones, EDP nada pudo hacer para impedir la llegada de un nuevo accionista de referencia, CTG, que pagó 2.700 millones para entrar en Portugal, en lugar del alemán E.ON, que era el favorito de Mexia.

Fue en esa época, ya sin el paraguas o la complicidad del matrimonio Sócrates-Pinho, que EDP empezó a tener serios problemas: siguiendo instrucciones de la “troika”, el nuevo gobierno conservador cuestionó la racionalidad económica y social del ya mencionado esquema de los CEMEC, gracias al cual las eléctricas tenían garantizada la “estabilidad contractual” de las inversiones realizadas, cosechando así “rentas excesivas”, en prejuicio de los consumidores.

Hasta el accionista estatal chino CTG pensó sacar provecho de la situación, para hacerse con el control total de la eléctrica lusa. Sin embargo, la OPA anunciada en 2018 no llegó a cuajar y fue abandonada en 2019. Mexia no tuvo nada que ver: fue CTG que llegó a la conclusión que la OPA no tenía ninguna posibilidad de obtener el visto bueno de la administración norteamericana, necesaria por la presencia de la eléctrica en aquel mercado. Mexia pudo así reforzar su influencia, hasta el punto de firmar con el galo Engie una alianza estratégica internacional, de desarrollo conjunto de proyectos eólicos.

Posición consolidada a favor de Iberdrola y Endesa

Lo cierto es que Mexia había consolidado su posición al enfocar toda la estrategia de EDP en la expansión internacional, aunque fuera a cambio de perder terreno en Portugal para Iberdrola y Endesa, que son ahora unos actores clave en el segmento de los grandes consumidores de energía. O sea, si no fuera por la intervención de Carlos Alexandre, que forzó la CNMV lusa a suspender “sine die” las funciones de Mexia y Neto, nadie pone en duda que las próximas juntas de EDP y EDPr no tendrían que poner a votación le la elección de nuevos CEO.

En cierto modo, es lógico que los máximos responsables de EDP y EDPr tuvieran motivos para pensar -a la vista de los avances conseguidos los últimos tempos por el grupo, con nuevos y ambiciosos planes estratégicos en la Península, USA, Brasil- que ya tenían Carlos Alexandre atado de pies y manos. Hasta el punto de exigir a gritos que el super juez fuera apartado del caso, creyendo, quizás, que tendrían para ello apoyo político y mediático.

De hecho, cabe pensar que la argumentación avanzada ahora por la autoridad judicial no difiere mucho de la utilizada en 2017, cuando la policía entró por primera vez en la sede de EDP y puso a Mexia y a Neto la etiqueta “acusados”, ya entonces con una libertad de maniobra reducida. Además de todo lo relacionado con los CEMEC, las “rentas excesivas” de EDP, están las “complicidades políticas” que visan Pinho, Sócrates y otros antiguos gestores públicos.

Pero, fueran pocas las voces que se escucharan para criticar la redada judicial, y nadie se rasgó las vestiduras cuando EDP y EDPr tuvieran que suspender su cotización y cerrar la entrada de sus instalaciones a los acusados. Y pasadas unas horas, ya tenían al frente nuevos CEO’s con manos limpias. Para evitar la cárcel, Mexia y Nieto deberán presentar cuantiosas cauciones, y tienen prohibido salir del país (tuvieran que entregar sus pasaportes al juez), entrar en las instalaciones de la eléctrica, y contactar con los restantes acusados.

Carlos Alexandre no habla con la prensa para dar explicaciones y aun menos para responder a las acusaciones de “arrogancia”, “culto de la personalidad”, “medidas persecutorias”. Lo suyo es trabajar sin pausa: llega a interrogar los sospechosos durante 4 días seguidos, sin apenas pausas, creyendo que la verdad hablará más fuerte que la mentira y el engaño. Su fama de “super juez”, la gano a pulso la última década, siempre el mismo puesto del Tribunal de Instrucción Criminal, instruyendo procesos del mismo calado.

Dicho tribunal tiene un segundo magistrado, Ivo Rosa, que lleva el “Caso Marques”, que además del exlíder socialista Sócrates tiene otros acusados de renombre, como Ricardo Salgado, que durante décadas actuó como “el dueño del país”, al frente del imperio de la Familia Espírito Santo. Lo que nadie sabe, es por qué Mexia hizo todo lo posible para apartar Carlos Alexandre de su caso, sabiendo que en ese caso tendría que responder ante Ivo Rosa.

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