ANÁLISIS

Los fondos europeos y la debilidad técnica del PP consolidan a Pedro Sánchez

Los po­pu­lares ado­lecen de un pro­grama eco­nó­mico al­ter­na­tivo y sus pro­puestas son in­su­fi­cientes

Sede del Partido Popular
Sede del Partido Popular

Los lí­deres del Partido Popular ob­servan con in­cre­du­lidad el es­caso des­pla­za­miento del voto que re­flejan los son­deos que se pu­blican desde las úl­timas elec­ciones ge­ne­rales el pa­sado 10 de no­viem­bre. Pese a la gra­vedad de la crisis que ha pro­vo­cado la pan­demia del COVID-19, en el mejor de los casos no su­pe­rarían los 110 dipu­tados desde los 88 que ob­tu­vieron en el se­gundo do­mingo de no­viem­bre, que­dando siempre en todo caso por de­trás del Partido Socialista.

En el interior del partido conservador se apunta como principales razones de su estancamiento en las expectativas electorales, por una parte, a la debilidad del equipo económico que rodea a Pablo Casado. Por otra, curiosamente, a la buena disposición de las instituciones comunitarias de hacer cuanto esté en su mano para sacar a los países europeos más afectados, España entre ellos, de la actual situación de estancamiento económico.

Coincide este estancamiento de las expectativas populares con la convocatoria para este lunes por parte del presidente de la formación, Pablo Casado, de la reunión de la Junta Directiva Nacional, para analizar la situación provocada por la crisis del Covid-19. También tiene previsto el primer partido de la oposición ratificar la coalición electoral de PP+Cs para las elecciones del País Vasco del próximo 12 de julio y autorizar los congresos provinciales en Valencia y Alicante, que se encuentran en manos de gestoras en la actualidad.

La convocatoria se produce un día antes de que el Consejo de Ministros apruebe el nuevo decreto que debe regular la hoja de ruta definitiva de la nueva normalidad que el gobierno de coalición PSOE-UP quiere que suponga el punto de relanzamiento de la economía.

Fuentes populares aseguran a Capitalmadrid.com que la cuestión que se espera con más interés es el análisis interno que Pablo Casado realice de cómo ha gestionado el Gobierno la crisis del coronavirus que se espera sea muy crítica.

Pero, pese a los errores e improvisaciones por parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez, cada vez son más quienes consideran dentro del partido conservador que sus dirigentes no han sabido aprovechar las graves circunstancias sanitarias, económicas y sociales por las que está atravesando España para ofrecer un proyecto alternativo con el que consolidar su imagen de partido de gobierno.

Y muy en especial en el ámbito económico en el que los populares siempre han sabido proyectar la imagen de que cuentan no solo con titulares, sino con un banquillo de extremada solvencia. Hoy cuando desde los bancos de inversión internacionales preguntan quién es el responsable económico del partido, no todo el mundo sabría dar el nombre de la secretaria de Economía, Elvira Rodríguez.

La respuesta en el interior del partido es que no ha sido suficiente la estrategia que se ha llevado hasta ahora por parte de la dirección del Grupo Popular en el Congreso. Pese a ello, en el entorno de Cayetana Álvarez de Toledo se responde a las críticas de históricos del partido cuando echan en falta que no haya aprovechado mejor la situación, asegurando que han hecho una oposición muy sólida.

Y exhiben además los diez puntos específicos del ámbito económico dentro del proyecto que han denominado, “Activemos España” que difícilmente puede considerarse algo más que un enunciado de unas medidas, diez, a lo que difícilmente se puede llamar programa económico.

Sí, está muy bien proponer mantener la actividad empresarial, un plan de fiscalidad, exonerar del pago de impuestos a la apertura o la reapertura de empresas, recuperar la tarifa plana de 50 euros para autónomos, bonificar contratos, extender los ERTEs y demás generalidades. Pero eso no es un programa económico.

Haría bien Pablo Casado en mirarse en el espejo del presidente de Francia, Emmanuel Macron, que ha encargado a un equipo de 26 expertos, varios premios Nobel entre ellos, para que le asesoren qué se debe hacer frente a los grandes desafíos económicos que se plantean tras la pandemia.

Como además advierten los críticos, el Gobierno cuenta hoy con una ventaja muy importante si se tiene en cuenta la muy loable voluntad de las instituciones comunitarias y de una mayoría de países de la Unión Europea de inyectar cientos de miles de millones en la economía europea, de los cuales algunas decenas van a servir para estimular la economía española.

La mayor parte de los mismos, casi un 60 % si el Consejo y el Parlamento Europeos lo aprueban definitivamente, vendrán a través de transferencias que no habrá que devolver con posterioridad y otra parte, aproximadamente la mitad a través de créditos.

Es la idea que ha transmitido este domingo el presidente del Gobierno en su comparecencia tras su encuentro virtual con los presidentes de las Comunidades Autónomas. Sánchez confía en que dentro de los planes de ayuda a la reconstrucción por la pandemia de coronavirus, España se pueda beneficiar en mayor medida de transferencias que de préstamos, según la negociación abierta en el ámbito de la Unión Europea.

Es el trabajo que tiene encomendado el Consejo Europeo del próximo 19 de junio en el que se deberá definir cómo se reparten los fondos, la proporción que se destinará a créditos y transferencias directas, aunque no se descarta que hubiera que convocar otra nueva reunión del Consejo dadas las diferencias todavía existentes en su interior. Dadas las reticencias de los ‘países frugales’, la presidencia del Consejo y los países miembros ya trabajan con otras fechas alternativas para lograr el acuerdo definitivo.

La complejidad del Consejo se incrementa porque además del Fondo para la Recuperación, la Cumbre Europea también debe dar el visto bueno al nuevo Marco Financiero Plurianual 2021 y 2027, con la propuesta de la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, que incorpora un importante aumento de los recursos, hasta el 2 % del PIB europeo, aunque sea de forma temporal.

El consejo para Pablo Casado de que siga el modelo del presidente francés y consulte a los mejores expertos mundiales sobre cómo salir de la crisis es igualmente útil para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Las decisiones tendrá que aplicarlas él, pero es muy tranquilizador saber qué es lo que se debe hacer.

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