El pe­tróleo vuelve a los 40 dó­lares y evita un se­gundo tri­mestre ca­tas­tró­fico para el sector

Repsol aprovecha la crisis para financiarse y recuperar valor

La ac­ción su­pera los 9 euros des­pués de haber co­ti­zado por de­bajo de los seis euros

Antonio Brufauy Josu Imaz, Repsol.
Antonio Brufau y Josu Imaz, Repsol.

Repsol ha sido una de las pri­meras ener­gé­ticas en tocar fondo y re­montar tras la crisis desatada por el Covid-19 y el hun­di­miento de los pre­cios del crudo. De ser una de las com­pañías del Ibex-35 que más cayó en bolsa -llegó a estar la ac­ción a 5,92 eu­ros- se ha al­zado hasta los 9,12 eu­ros. En marzo, el pe­tróleo brent del Mar del Norte es­tuvo por de­bajo de los 16 dó­la­res, algo que no se veía desde 1999. La re­duc­ción del stock de crudo y cierta re­cu­pe­ra­ción del con­sumo han per­mi­tido su­perar la ba­rrera de los 40 dó­la­res.

Si bien al mercado del petróleo le falta aún bastante camino para conseguir los niveles de los dos últimos ejercicios, cuando el crudo estuvo por encima de los 60 dólares, la petrolera que preside, Antonio Brufau, está intentando, al menos, sacar provecho de la situación para financiarse en condiciones favorables.

Acaba de lanzar una macroemisión de recompra de bonos de 1.000 millones de euros para mejorar su colchón financiero. La petrolera ofrece a los tenedores de estos bonos un precio de recompra del 101,2%. El plazo expira el próximo 9 de junio. La deuda neta ascendía en el primer trimestre a 4.478 millones de euros frente a los 4.220 millones a cierre de 2019 y, aunque en liquidez está bien respaldada, quiere fortalecerla.

Controlar la deuda

En línea con el plan de resiliencia que se ha propuesto, la petrolera estima que la deuda neta no se incremente al final del ejercicio respecto a 2019. El pasado mes de abril, realizó dos emisiones de bonos a cinco y 10 años por un total de 1.500 millones de euros. Además de esta cifra, la petrolera ha incrementado las líneas de crédito comprometidas en 2020 en 1.300 millones.

Pese a la crisis, la compañía mantiene el compromiso de repartir un euro por acción, pero es consciente de la complejidad internacional y del mal momento económico de España. Por lo inesperado que ha sido todo, la compañía ha aplicado un plan de optimización de gastos operativos por valor de 350 millones, un recorte de 1.000 millones sobre las inversiones previstas y una optimización de 800 millones sobre el circulante de la empresa. Objetivo: garantizar la solidez financiera, evitar que la deuda se desmadre y garantizar el dividendo a los accionistas.

Junio arranca mejor de lo esperado

El mes de junio ha comenzado mucho mejor de lo esperado para el sector petrolero en cuanto al consumo de combustibles y al precio del petróleo se refiere. El pasado mes de abril, en pleno estallido de la pandemia, apuntaba a que el segundo trimestre podría ser realmente catastrófico para las compañías del ramo. Si la situación no revierte, el mes de junio puede ser el punto de inflexión y las empresas energéticas pueden empezar a tomar aire.

Los pronósticos de todos los analistas y de las propias compañías coinciden: el segundo trimestre será mucho peor de lo que ha resultado ser el primero. En los tres primeros meses, el efecto en las cuentas empresariales ha sido de unos 15 días y, en cambio, abril es prácticamente nulo en cuanto a actividad económica se refiere. El mes de mayo ha sido algo mejor pero la actividad ha continuado baja.

El estado de alarma de mediados del mes marzo y de abril dejó totalmente paralizado al país, con las grandes industrias cerradas y el consumo de combustibles hundido. La Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES) acaba de publicar los datos de consumo de abril y son catastróficos. El consumo de combustibles de automoción se desplomó un 59,1%, algo que no se conocía desde que se disponen de datos en 1996. La demanda de gasolinas cayó un 77,8%, mientras que los gasóleos retrocedieron un 55%. El gas natural, por su parte, descendió un 22,3%.

Evitar un desplome

La situación podría arreglarse en junio y evitar un desplome histórico de los resultados. El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, reconoció en la junta de accionistas, celebrada el pasado 8 de mayo, la gravedad del momento que vive el sector. “Nos encontramos en un entorno económico marcado por una situación exigente, con un mercado de petróleo que sobra y con una menor demanda de crudo en China”, dijo.

Imaz admitió que las empresas estaban pasando por los peores meses que se recuerdan pero dejó abierta una ventana para la esperanza en el segundo semestre. En la junta de accionistas virtual, adelantó que el mes de abril había sido catastrófico en la demanda de gasolinas y gasóleos, con caídas de casi un 80% en las gasolinas. La corporación CORES que registra los consumo de combustibles lo ha corroborado.

Ahora, con el petróleo ya en el entorno de los 40 dólares el barril y con el consumo en recuperación, la situación es bastante diferente a la de hace dos meses. Fuentes petroleras no se atreven aún a afirmar que ha pasado lo peor, aunque sí admiten que la actividad económica ha mejorado. La apertura de fronteras y la entrada de turistas a partir del mes de julio será un gran alivio para el consumo de combustibles.

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