Los Jefes de Estado/Gobierno de la UE aplazan hasta julio las de­ci­siones más im­por­tantes

La recuperación depende del potencial y uso inteligente de las ayudas comunitarias

El cos­mo­po­lita FMI y el do­més­tico Banco de España acon­gojan con lú­gu­bres pre­vi­siones

la UE y el Covid.
La UE y el Covid-19.

La quinta vi­deo­con­fe­rencia eu­ropea en los úl­timos tres meses ha te­nido una corta y ra­zo­nable du­ra­ción, sin que el ob­je­tivo prin­ci­pal, el Presupuesto Comunitario y el Plan de Recuperación que­dasen des­en­fo­ca­dos. Ahora bien, esta po­si­bi­li­dad, como sub­raya Peter Ludlow (European Council Studies) no obe­dece ex­clu­si­va­mente a un plan de la Presidencia del Consejo Europeo sino al simple hecho de que no se ha pre­gun­tado to­davía a los Jefes de Estado sobre sus de­ci­siones y pro­pó­si­tos.

Habrá, en consecuencia, que esperar a la reunión presencial en Bruselas del mes de julio para obtener un consenso a propósito de los cinco puntos diseñados por Charles Michel:

• La UE necesita una respuesta sin precedentes.

• Respuesta financiada vía la Comisión que tomará préstamos en los mercados.

• Esfuerzo dirigido a los sectores y países más afectados. • El presupuesto, es decir, el Marco Financiero Multinacional, será examinado junto al Fondo de Recuperación.

• El plan irá más allá de la crisis actual, en búsqueda de una economía más verde y digital.

Le toca ahora al presidente del Consejo, Michel y sus colaboradores, definir los pasos y desfiladeros por los que el Consejo Europeo debe transitar sin salirse del sendero. El momento no puede ser más oportuno, las preocupaciones por el destino de la UE prevalecen sobre las incertidumbres y expectativas del Brexit.

Verano de 2020, mes de junio. El cosmopolita FMI y el doméstico Banco de España nos acongojan con lúgubres previsiones, que, coinciden y a la vez disienten, del índice de emprendedores (purchasing manager) sobre sus niveles de actividad en la eurozona. Una marca por encima del 50 señala, en un espectro 1-100, actividad positiva. En mayo el nivel fue de 31,9 y del 47,5 en junio. Un sentimiento empresarial menos negativo en este mes y ya próximo a la cota del 50%.

La actividad se está recuperando en Europa con algo más de alegría que esos oscuros vaticinios internacionales y nacionales. En España, concretamente, el respaldo de los ERTEs ha beneficiado a 4 millones de trabajadores, mientras los créditos ICO para empresas y las moratorias fiscales, junto a la paulatina finalización del estado de alarma proporcionan unos aires más esperanzadores. Incluso la ministra Calviño pronostica una recuperació en V. Ojalá.

La comisión presidida Úrsula van der Leyen propone ampliar la capacidad de recursos propios del Marco Financiero Plurinacional (MFF – en siglas anglosajonas), es decir, el presupuesto de la UE, a la vez que se enlaza con el Fondo de Recuperación y su arsenal de 750.000 millones de euros.

Existe voluntad y financiación. El riesgo naturalmente no es otro que el que los Estados no ajusten sus prioridades y necesidades para que las ayudas cumplan con su objetivo: activar la recuperación.

No hay que andarse con fantasías. Lo primero y prioritario, como recuerda la Revista Consejeros, no es otro que remendar, dejándolo todavía más nuevo, si cabe, el actual tejido productivo desde la industria del automóvil a la del turismo. Prioridad a los ambulatorios y al desarrollo de energías alternativas, pero sin olvidar, siempre, la recuperación del tejido productivo descosido por la crisis. Y todo ello sin esperar a que se materialicen las generosas ayudas comunitarias.

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