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ACS, la solidez en la bandera

Al con­trario de lo ocu­rrido en la crisis in­mo­bi­liaria de 2008, el sector cons­tructor no ha sa­lido es­pe­cial­mente per­ju­di­cado por el co­ro­na­vi­rus. Aunque es pre­vi­sible una cierta con­trac­ción sec­to­rial, los in­di­ca­dores apuntan a una só­lida re­cu­pe­ra­ción en los pró­ximos meses tanto en Estados Unidos como en Europa gra­cias al buen desem­peño de los úl­timos años. Algo así como el futbol pero sin pú­blico.

Las empresas del grupo en España también están dando muestras de gran fortaleza, aunque en su caso se eleva el riesgo por la previsible contracción de la economía con una estimación de caída del orden de más de un 12% a final de año. Al respecto, los expertos recuerdan que el ladrillo es un sector cíclico estrechamente vinculado a la evolución económica de cada país.

Los operadores, sin embargo, creen que se mantendrán como uno de los principales motores de la economía nacional en los próximos años, incluso ganando peso sobre otros sectores más debilitados por la pandemia como el transporte o el turismo. En estos años atrás, la inversión en construcción ha crecido a un ritmo superior al PIB, aprovechándose de los bajos tipos de interés y de una mayor inversión extranjera.

Un argumento fundamentado además en los ingentes esfuerzos de desapalancamiento llevado a cabo en estos años, así como por la mayor diversificación geográfica y de negocios que confieren al sector una gran firmeza para afrontar el futuro a corto y medio plazo, a pesar de que el mercado de la construcción residencial sigue siendo débil.

No es de extrañar, por tanto, el interés creciente de los inversores por reforzar sus carteras con compañías del grupo, aprovechando los bajos precios actuales. Destaca, por ejemplo, el posicionamiento de Carlos Slim en FCC o el rebote de ACS, un 40% y de Ferrovial, un 20%, en el segundo trimestre.

En el caso de ACS, en particular, los operadores siguen creyendo que cotiza con un notable descuento por fundamentales. Apenas tiene un PER de apenas siete veces con una gran capacidad para generar caja y su rentabilidad por dividendo se ha disparado por encima del 14% tras los recientes ajustes. No es de extrañar que, en estas circunstancias, las siete casas de análisis que siguen al valor aconsejen comprar con un potencial de revalorización superior al 30%.

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