BOLSA

Ercros cuida al accionista

El alto nivel de in­cer­ti­dumbre en la si­tua­ción bur­sátil ac­tual ha en­tor­pe­cido la vi­si­bi­lidad de los ne­go­cios de Ercros. Un com­pli­cado pa­no­rama que se verá re­fle­jado en sus cuentas del primer se­mes­tre, a pesar de la re­or­ga­ni­za­ción de su es­quema pro­duc­tivo para prio­rizar la fa­bri­ca­ción de pro­ductos bá­sicos en el marco de la crisis ge­ne­rada por Covid-19.

En concreto, la compañía se ha centrado en la desinfección, la potabilización y el tratamiento de aguas, y la limpieza e higiene. Con todo, el grupo químico no está siendo ajeno a los problemas sectoriales derivadas del deterioro de la demanda y de las inversiones. En este sentido, se prevé una caída del beneficio al cierre del primer semestre a menos de la mitad del contabilizado a finales de junio del año pasado y una contracción el Ebitda de entre el 20% y el 30%.

Con todo, asegura la compañía, la capacidad para mantener márgenes altos, incluso por encima del año pasado, ayudará a minimizar el golpe. De no ser por los perniciosos efectos del coronavirus, sus resultados serían superiores al del primer semestre de 2019.

Más allá de cuestiones puramente financieras, el grupo ha apostado por mejorar la rentabilidad de sus accionistas con la amortización de 3,94 millones de acciones propias, un 3,76% del capital social. Las acciones de 0,3 euros de valor nominal, equivalentes a 1,18 millones de euros. Esta cifra supone un 1% de su capitalización actual y se realizará con cargo a reservas voluntarias o de libre disposición.

Tras esta operación, el capital social de Ercros quedará fijado en 30,29 millones de euros nominales, correspondiente a 100,97 millones acciones. Los títulos amortizados fueron adquiridos por Ercros en el marco de la política de retribución al accionista para el período 2017-2020. Tras la amortización los accionistas verán automáticamente incrementado su porcentaje de participación en el capital social.

La cotización de Ercros en Bolsa, sin embargo, sigue sin despegar del todo tras el duro varapalo de marzo, cuando llegó a tocar su nivel más bajo en cuatro años al caer a 1,43 euros por acción. Ahora el valor lucha por recuperar la zona de los 2 euros, aunque los expertos técnicos se muestran escépticos de que pueda conseguirlo a corto plazo. En esos niveles, explican, encuentra una fuerte zona de congestión, y para poder superarlos necesitará nuevos catalizadores como sería la confirmación de las expectativas de la total recuperación de la actividad en la segunda mitad del año.

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