MONITOR DE LATINOAMÉRICA

En 2019 la in­ver­sión creció el 10%, con foco en Brasil, Chile, Perú y Colombia

Latam: la pandemia reducirá a la mitad la llegada de IED en 2020

El co­ro­na­virus ases­tará un ha­chazo a las prin­ci­pales eco­no­mías de la re­gión

Inversion en Latinoamérica.
Inversion en Latinoamérica.

El Covid-19 ases­tará un tre­mendo ha­chazo a uno de los vec­tores clave para el cre­ci­miento en Latam: la in­ver­sión ex­tran­jera. Si en 2019, la IED creció el 10% en la re­gión, a 164.000 mi­llones de dó­la­res, im­pul­sada por el au­mento de los flujos hacia Brasil, Chile, Perú y Colombia, el hu­racán eco­nó­mico cau­sado por la pan­demia en­trañará una re­duc­ción a la mitad de la lle­gada de ca­pital fo­rá­neo.

Así lo prevé la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) en su ‘Informe sobre las inversiones en el mundo 2020’, en el que dice que la región será una de las más afectadas por la caída de la inversión y las políticas anticrisis en un año de recesión global.

La pandemia tendrá un impacto en todos los sectores de las economías de Latam, pero los de materias primas, turismo y transporte se encuentran entre los más gravemente afectados. “La pandemia combina malestar político y social con debilidades estructurales, empujando a las economías del área a una profunda recesión y exacerbando los desafíos para atraer inversión extranjera”, según la Unctad.

El retroceso de los precios del petróleo y otras ‘commodities’ perjudicarán la inversión en las principales economías de Sudamérica (Chile, Colombia, Brasil, Argentina y Perú), que dependen de la IED en las industrias extractivas. Otras economías, en especial las del Caribe, pero también México, se verán muy afectadas por el colapso del turismo.

Según la Unctad, la IED mundial, que en 2019 totalizó 1,54 billones de dólares, retrocederá el 40% este año en curso, a los niveles de 2005, caída inferior a la del 50% que se pronostica para Latinoamérica. A nivel global, se prevé una nueva caída, de entre el 5% y el 10% en 2021 y una tenue remontada en 2022. De confirmarse esta previsión, significaría una inversión foránea de poco más de 600.000 millones de dólares, la peor cifra de los últimos 17 años.

De hecho, el número de adquisiciones extranjeras en la región disminuyó cada mes con respecto a la media en 2019 para caer un 78% el pasado abril. Y más allá de los efectos específicos de la industria, la Unctad advierte de que un impacto automático de la crisis en la IED se produce a través del ajuste de los márgenes para reinversiones. Las medidas de confinamiento, la caída de la demanda y el acceso limitado al comercio están empujando a las empresas a fuertes pérdidas. Desde febrero, las grandes empresas del área han recortado sus expectativas de ganancias en el año fiscal 2020 en más de un 50%.

Para las principales economías, las ganancias reinvertidas representan más de un tercio de las entradas y para México, Argentina, Panamá y Costa Rica, más de la mitad. Latam se ve, además, muy afectada por la desaceleración de la demanda mundial, en particular de sus socios comerciales, y especialmente China y EEUU. Y se verá afectada también la revolución en las cadenas globales de montaje que el COVID-19 ha provocado en el mundo.

Abrupto final

Según los datos definitivos de la Unctad, la pandemia global pondrá abrupto final a la progresiva mejoría registrada por Latam desde 2018 en atracción de IED. En 2019, la llegada de capital exterior aumentó en 16% en Sudamérica, hasta 117.000 millones; creció el 47% en el Caribe, a 4.000 millones y tuvo un retroceso del 5%, a 43.000 millones, en Centroamérica/México. El año pasado, Brasil, principal receptor de inversión en la región, anotó un alza del 20%, a 72.000 millones, gracias a la llegada de más capital exterior a las industrias petrolera, gasista y eléctrica y al plan de privatizaciones.

En Colombia, las entradas de IED aumentaron el 26% a 14.000 millones, por su aumento en la industria extractiva, y los flujos a Chile crecieron el 63% (11.000 millones), sostenidos por la inversión en servicios y minería. La llegada de capital foráneo en Perú avanzó el 37%, a 8.900 millones, impulsada por servicios no financieros. En Costa Rica, la IED aumentó el 13% a 2.500 millones, gracias a la inversión en zonas económicas especiales y, en Dominicana subió el 19% a 3.000 millones, tirada por la inversión en energía y telecomunicaciones. En Uruguay y Nicaragua registró un modesto avance.

Por contra, la IED se redujo el 5% en la segunda economía regional, México, a 33.000 millones, debido a la caída de los flujos en las industrias automotriz y energética, mientras que la entrada de capital extranjero en Argentina cayó a la mitad (6.200 millones), retraída por la profunda crisis económica en la que ya en 2019 estaba sumido el país. En Ecuador la IED se contrajo de 1.456 a 966 millones y en Panamá, de 5.297 a 4.835 millones. Guatemala, El Salvador, Honduras, Paraguay y Bolivia también acusaron retrocesos el año pasado.

Por otro lado, en 2019 la inversión de Latam en el exterior creció a 42.000 millones, sostenida por flujos intrarregionales y una reducción de las salidas negativas de años previos. Los mayores incrementos se registraron en Brasil, México y Chile. Las empresas brasileñas, en particular, parecen haber suspendido su práctica de recaudar fondos a través de filiales extranjeras para financiar operaciones en el país, debido a la caída de la tasa de interés interna.

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