El mer­cado an­ti­cipa que los tipos de in­terés no su­birán al menos hasta 2022

El Euribor vuelve a las andadas bajistas y rompe el espejismo feliz de la banca

Mayo dio un res­piro al sector fi­nan­ciero y elevó los in­tereses ge­ne­rados por las hi­po­tecas

Euribor
Euribor

Tres meses le ha du­rado a la banca el es­pe­jismo del Euribor al alza. La subida cogió mucha fuerza en mayo, cuando la gran re­fe­rencia para es­ta­blecer el precio de las hi­po­tecas en España avanzó hasta el -0,081%. Hubo que re­tro­ceder hasta di­ciembre de 2016 para en­con­trar una re­fe­rencia si­mi­lar. Contra pro­nós­tico, el Euribor fir­maba su tercer mes con­se­cu­tivo de subidas y por mo­mentos apun­taba in­cluso hasta el 0%, un nivel no visto desde enero de 2016, cuando el in­di­cador inició una larga era de ni­veles ne­ga­tivos que ame­naza con pro­rro­garse mucho tiempo más.

Pero la alegría le ha durado un santiamén a los bancos, que ven como este mes de junio el Euribor vuelve por su fueros y hace lo que, en buena lógica, cabía esperar. En el tramo final ya del primer semestre de 2020, el indicador ha caído de nuevo con mucha fuerza hasta niveles alrededor del -0,170%.

Nada que no pueda explicarse desde la lógica del escenario macroeconómico actual y de las decisiones adoptadas por el Banco Central Europeo (BCE) para sacar del atolladero a una zona euro deprimida que se prepara para un otoño calentito, muy calentito.

Interrupción pasajera en el euribor

Por lo tanto, se ha visto interrumpido abruptamente el cambio de tendencia que se inició en marzo, cuando el coronavirus se cruzó en la trayectoria de la economía mundial. La incertidumbre escaló hasta niveles que por momentos fueron intolerables y disparó la incertidumbre. Incluso entre los propios bancos, que desconfiaron de la solvencia de sus competidores, lo que encareció el nivel de los préstamos entre entidades del que depende el precio del Euribor. Lo demás fue cosa del BCE y de su presidenta Christine Lagarde, que decepcionó al mercado tras la primera gran reunión tras la aparición de la pandemia.

"Se puede decir que hasta cierto punto la subida del Euribor en marzo, abril y mayo ha sido un hecho excepcional, forzado más por motivos técnicos que por la realidad de la economía europea. En cuanto el BCE ha puesto sobre la mesa una batería potente de medidas valorada en 600.000 millones de euros y ha dejado claro que hará todo lo necesario para auxiliar a la zona euro, el Euribor ha vuelto a bajar hasta niveles que podríamos considerar como bastante normales en estos momentos. No sería extraño que lo siguiera haciendo a partir de ahora", señalan en el servicio de estudios de un gran banco español.

La realidad es tozuda y dice que el mercado no espera subidas de los tipos de interés hasta (como muy, muy pronto) el año 2022. Un escenario que invita a asegurar que el Euribor seguirá en negativo durante mucho tiempo todavía y que, por lo tanto, seguirá sufriendo el alicaído negocio hipotecario de la banca, que intenta levantarse de la lona después del largo punto muerto impuesto por el coronavirus. Sus consecuencias serán duraderas porque el aumento del desempleo tendrá un efecto inmediato en la demanda de préstamos y obligará a la banca a ser mucho más selectiva.

Alivio

Pero el saldo final de la evolución del Euribor en estos últimos cuatro meses no ha caído en saco roto en las maltrechas cuentas del sector financiero español. Cuando empezó el segundo trimestre, el indicador se situaba en el -0,266%. Es decir, sensiblemente por debajo de los niveles actuales. Y la comparación es aún más favorable para la banca si se toma como referencia el -0,356% de agosto del año pasado. Por lo tanto, en estos últimos meses se ha producido una relativamente importante (aunque todavía muy insuficiente) apreciación de los ingresos generados por la cartera hipotecaria de la banca.

Una mejora que se va a dejar notar ya en las cuentas de este segundo trimestre del año, el que con más crudeza debería recoger los efectos del coronavirus. El repunte del Euribor ha durado poco, pero sí lo suficiente para otorgar un respiro al sector en términos de ingresos justo ahora, cuando retoma la actividad hipotecario en unas condiciones muy exigentes. Salvo sorpresa mayúscula, el Euribor registrará en junio la primera caída desde febrero. La nueva normalidad del Euribor ya está aquí y la lógica dice debería quedarse para mucho tiempo.

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