Monitor del Seguro

El sector pide más ayudas a través de un rease­guro sin de­vo­lu­ción

Seguro de Crédito: España en desventaja

El valor total de las ventas a cré­dito ase­gu­radas en España suma 200.000 mi­llones

Pilar González de Frutos, Unespa.
Pilar González de Frutos, Unespa.

El se­guro de Crédito tiene un papel fun­da­mental en la eco­no­mía; es un ins­tru­mento que anima el co­mercio y la ac­ti­vi­dad, una fuente de fi­nan­cia­ción a corto plazo, ge­nera con­fianza en las tran­sac­ciones eco­nó­mi­cas, pro­tege a las em­presas de los im­pagos y fa­ci­lita la con­ti­nuidad de los ne­go­cios. Las ci­fras lo ava­lan: en España el cré­dito pro­veedor re­pre­senta el 40% de la fi­nan­cia­ción de las em­pre­sas, y el valor total de las ventas a cré­dito ase­gu­radas en España as­ciende a 200.000 mi­llones de eu­ros.

Se trata de una herramienta necesaria que contribuye a dinamizar la economía, algo más importante aún si cabe en estos tiempos del poscoronavirus en los que toda ayuda es poca para revertir los catastróficos efectos de la pandemia y el confinamiento en el tejido productivo. Pero, ¿puede seguir cumpliendo eficazmente su función? La situación provocada por el COVID-19 ha impactado de forma muy negativa en este seguro.

Según explica Unespa, se ha deteriorado la solvencia del cliente de la empresa asegurada (riesgo de suscripción), se ha producido un encarecimiento de las primas (suscripción de pólizas), han aumentado los impagos (siniestralidad) y la menor liquidez se ha traducido en peores resultados del recobro. Conclusión: para ayudar al tejido empresarial hay que ayudar al seguro de Crédito.

Eso es lo que ha pedido el sector al Gobierno en unas reciente cumbre empresarial organizada por la CEOE. En concreto esta es la amarga queja de la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, en la mencionada jornada: “El seguro de Crédito comercial, esencial para recuperar la confianza en las transacciones entre empresas, ha merecido el apoyo público en la mayor parte de los países europeos, y aquí, lamentablemente, no ha pasado de un mero amago”.

Asegura que la industria asegurada solo pide ser escuchada, “que se entienda cuál es la mejor forma de impulsar nuestro crecimiento y se trabaje para que esa sea la vía adoptada por las normas y su aplicación”.

España. diferente

¿Y qué hacen los países europeos que no hace España en este ámbito? Según explican desde la Asociación Profesional del Seguro, en primer lugar, las cuantías de las ayudas son “significativamente más bajas” en nuestro país. Además, los programas de reaseguro dan cobertura al seguro directo sin deducir el reaseguro. En tercer lugar, afirman que en ningún país se reclama la devolución de las ayudas públicas. Y, por último, en España se exige un volumen mínimo de negocio (15.000 millones de euros), mientras que en otros países no.

La conclusión final es que “el insuficiente volumen de las ayudas y las condiciones de su devolución no permiten al seguro de Crédito mantener la protección a las transacciones entre empresas en España”.

El programa español, según explican, genera una situación de desventaja competitiva con otras aseguradoras en Europa. Para que quede un poco más claro: “Una empresa española tendrá más facilidad para importar de proveedores alemanes, holandeses, nórdicos, belgas o franceses que de comprar a proveedores españoles por disponer de menores líneas de crédito comercial”.

Ante esta situación el seguro español ha hecho sus propuestas, en concreto seis: ayudas públicas al seguro de Crédito a través de un reaseguro sin devolución; elevar la dotación presupuestaria prevista; revisar los aspectos técnicos del acuerdo; extender la protección a la siniestralidad del seguro directo de forma que beneficie también al reaseguro; extender el apoyo al seguro de Caución; y crear un fondo para reactivar el apoyo público al seguro de Crédito y de Caución en crisis económicas catastróficas en el futuro.

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