Desde 2014, la con­tri­bu­ción so­cial se ha in­cre­men­tado un 17%, hasta 830 mi­llones

El veto del BCE a los dividendos amenaza más a la Obra Social que la reforma de las cajas

Tan sólo la Fundación La Caixa ha des­ti­nado 5.000 mi­llones en la úl­tima dé­cada

Obra Social La Caixa.
Obra Social La Caixa.

La po­lé­mica sobre la prohi­bi­ción del pago de di­vi­dendo por parte de los bancos hasta que se su­pere la in­cer­ti­dumbre de la ac­tual cri­sis, en teoría en el pró­ximo mes de oc­tu­bre, va más allá de la re­mu­ne­ra­ción de los ac­cio­nistas de cada en­ti­dad. La Obra Social que aún rea­lizan las an­ti­guas cajas de aho­rros está en pe­li­gro, in­cluso más que con la re­forma de esta parte del sector fi­nan­ciero. En juego no sólo están mi­llones de eu­ros, sino 35 mi­llones de be­ne­fi­cia­rios.

Lo que la reforma de las cajas no se llevó, bien podría estar en peligro con la prohibición generalizada de que los bancos distribuyan en estos momentos de crisis sanitaria y económica unos dividendos que, en su totalidad, no sólo suponen ingresos extras a los accionistas.

Isidro Fainé, figura ya histórica en el sector de las antiguas cajas de ahorros y aún hoy con distintas responsabilidades como la presidencia de la Confederación Española de Caja de Ahorros (CECA), ha sido el que ha lanzado la advertencia de que la Obra Social puede peligrar con la prohibición de la distribución de dividendos por parte de los bancos.

Las cajas de ahorros, además de su actividad típicamente bancaria, se han caracterizado, incluso en los peores momentos del subsector, por su compromiso social con los sectores más necesitados de la sociedad.

Bien es cierto, que la desaparición de muchas cajas, por las fusiones acometidas o la integración en grupos de mayor tamaño, supuso una merma muy significativa de la partida que estas entidades destinaban a la Obra Social. No obstante, desde 2014 su aportación se ha incrementado un 17%, desde los poco más de 700 millones de euros en los peores momentos para el sector, hasta los 830 millones aportado en 2019.

Esos datos son de la memoria de Obra Social del pasado ejercicio, que reflejan un incremento interanual del 4% del beneficio destinado. Desde luego, los resultados de las antiguas cajas de ahorros reconvertidas en bancos no fueron tan positivos por la presión en márgenes de tipos de interés en negativo.

El actual ejercicio 2020 se prevé aún mucho peor para el conjunto del sector. Eso sí, la prohibición de la distribución de dividendo por parte de aquellos bancos procedentes de antiguas cajas de ahorros supone un misil en plena línea de flotación de su principal accionista: las fundaciones que deben estimar la distribución de sus partidas destinadas a Obra Social.

Según los datos de la memoria antes citada, con el dinero disponible en 2019 se realizaron 120.847 actividades que beneficiaron a más de 35 millones de personas, sobre todo a colectivos como la infancia y juventud, personas en riesgo de exclusión social y mayores de 65 años.

Compromiso estable

La Fundación La Caixa, a pesar de toda la crisis vivida hace años con la quiebra y desaparición de buen parte de las cajas de ahorros existentes, ha tratado de mantener su compromiso con la Obra Social que forma parte de su identidad. La organización presidida por Isidro Fainé ha mantenido en torno a los 500 millones de euros anuales. De esta manera, su contribución en la última década asciende a los 5.000 millones.

Por el momento, la Fundación La Caixa ya ha percibido un dividendo de 150 millones por parte de Criteria, el holding de participadas, en los dos pagos de 75 millones de euros cada uno efectuados en febrero y en mayo. No obstante, Criteria repartió en 2019 un dividendo de 420 millones de euros en 2019, un 5% más que un año antes.

La queja de Fainé en el encuentro empresarial que se celebra durante estos días, revela que la obligatoria reconversión de las cajas de ahorros en bancos, en buena parte cotizados, fue menos peligrosa que el actual veto al reparto de dividendos en el sector financiero.

La medidas de los supervisores impacta más allá del prototipo de inversor en el sector bancario con el lícito objetivo de rentabilizar sus acciones. Millones de personas desfavorecidas, en estos momentos aún más en estos momentos sacudidos por la pandemia, pueden quedarse si en el paraguas de una Obra Social propia de las antiguas cajas de ahorros.

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