ANÁLISIS

¿Prepara Carlos Slim su toma de control de El País?

El cambio en la di­rec­ción del diario es­pañol puede fa­ci­litar la en­trada

Grupo Prisa
Grupo Prisa

La sus­ti­tu­ción, más o menos pro­gra­mada, de Soledad Gallego por Javier Moreno en la di­rec­ción de El País se ha visto ace­le­rada sin duda por los más re­cientes mo­vi­mientos y gue­rras ac­cio­na­riales e ideo­ló­gicas que se re­gis­tran desde hace mu­chos me­ses, in­cluso antes de la lle­gada al Gobierno del tánden Sánchez-Iglesias, en el va­rio­pinto ca­pital del que fuera el primer diario en España (ha sido su­pe­rado ya por La Vanguardia) y que na­ciera en 1976 para ser líder de opi­nión en el pa­no­rama po­lí­tico de la Transición.

Herido casi de muerte por los cambios que se han producido en el sector de prensa en el mundo, como consecuencia de la revolución digital y que Juan Luis Cebrián no supo o pudo aprovechar a su favor, el diario que fuera de Jesús Polanco navega en un dislate periodístico y financiero de proporciones indescriptibles.

Las pérdidas financieras acumuladas y la caída en ventas recuerdan en su origen las producidas en otros grupos periodísticos que han caído desde torres más altas en los últimos 60 años en España: Ya, de Editorial Católica; ABC, que sobrevive gracias a la inyección continua de liquidez por Vocento; el Grupo 16, que no supo acompañar su éxito periodístico con la solvencia financiera; o el más reciente y todavía menos obvio de El Mundo, donde los italianos parecen estar hartos de inyectar liquidez.

Javier Moreno ha vuelto a la dirección de El País con un encargo doble. De un lado, decisivo, realizar un guiño al magnate mexicano Carlos Slim para que amplíe su presencia en el capital del todavía primer grupo mediático español. Y, en segundo lugar, poner en marcha una nueva reducción de plantilla y de costes (con bajas salariales incluidas) que el grupo necesita como agua de mayo y que ya han puesto en marcha sus competidores, como es el caso del periódico que dirigiera con éxito desigual Pedro J. Ramírez.

Moreno ya fue director de El País hace diez años y su principal contribución al grupo fue hacer la tarea sucia que Cebrián no se atrevió a ejecutar en persona: reducir plantilla con el primer ERE en la historia del periódico. "Arrepentido", como admitió este lunes ante la redacción en un mensaje telemático, "de cómo se hizo aquello", el nuevo director desveló que ha aceptado el cargo "para no hacer lo mismo", sobre todo teniendo en cuenta que la plantilla de Prisa (desde arriba hasta abajo) ha aceptado una reducción lineal del 11% de su salario y ha 'tragado' con un ERTE (sólo por el covid, eso sí) recuperable con libranzas y vacaciones.

Entrada de Slim

La entrada a mogollón en el grupo español de Carlos Slim (el 'turco' como conocen en México a los inmigrantes de origen libanés) puede tener sentido. El mexicano, que ya está presente en diarios como The New York Times y a donde ha acudido a realizar funciones de apoyo a intereses políticos y estratégicos vinculados al Estado de Israel, acaba de culminar una recuperación milagrosa en la constructora española FCC, donde ha convertido deuda de la histórica accionista Esther Koplowitz en capital. Fue llamado en ayuda de la meritoria labor de la empresaria española y ha cerrado hace unas pocas fechas su capítulo de toma de control absoluto de la constructora, saneada con éxito donde otros auguraban fracasos.

Moreno, corresponsal en México en dos periodos distintos de su carrera política (el último como responsable de El País América), conoce el país azteca y al magnate mexicano. Es un guiño a su presencia en el capital de Prisa (posee menos de un 5% según los registros de la CNMV), donde entró con fines presumibles a lo largo de los dos últimos años. El mexicano siempre acude cuando se le llama pero sobre todo cuando vislumbra una oportunidad de negocio y de influencia.

Prisa ha realizado recientemente una nueva chapuza financiera en su capital con una ampliación y un prometido split accionarial (será anunciado en el decisivo consejo del 29 de junio) que siempre termina hundiendo al pequeño accionista y que diluye a la vez el poder de los mayoritarios, incluyendo el de los Polanco. El anterior presidente Juan Luis Cebrián lo hizo varias veces y aprovechó con sospechosa interpretación sus efectos bursátiles. El periodista convertido en empresario, incompetente por supuesto para muchos, ha conseguido lo que otros menos añoran de su condición: ver crecer su patrimonio personal (su gestión particular de su negocio inmobiliario es digna de análisis) mientras decrece el de los accionistas.

Guerra accionarial

Prisa está inmersa desde hace mucho tiempo en una guerra accionarial soterrada por motivos ideológicos y políticos fundamentalmente. La banca, presente por conversión de deuda, necesita una gestión periodística de la linea editorial muy profesional y distante del poder político. Soledad Gallego, que ha acentuado la tendencia pro izquierda del periódico, ha cosechado tropezón tras tropezón en los quioscos y en la presencia digital del periódico, que fenece en ventas y pérdidas económicas por escorarse demasiado en favor de la coalición de izquierdas que gobierna.

El diario realizó un amago de cambio de línea editorial hace semanas para distanciarse de la Moncloa de Pedro Sánchez pero la intervención de otro accionista, el millonario de origen armenio Joseph Oughhourlian, que controla casi el 30% del capital (el máximo permitido por ley antes de lanzar una OPA), enderezó la ruta para disgusto de sus accionistas financieros. Se volvió a lo mismo. Es decir, a alinearse con posiciones políticas que pueden naufragar a medio plazo.

La reaparición de Moreno, con apoyo aparente de un reconvertido e incontrolado Juan Luis Cebrián pero rechazado ante un grupo selecto de la redacción, va sin duda por ahí...un cambio en la hoja de ruta ideológica con saneamiento financiero incluido. Slim, minoritario, puede aparecer en el consejo del 29 de junio y romper un difícil equilibrio que se basa precisamente en golpes de efecto.

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