MONITOR DE LATINOAMÉRICA

Camina hacia la peor re­ce­sión de su his­to­ria, con una caída del PIB del 8%

Una triple crisis, sanitaria, económica y política, sacude a Brasil

La ines­ta­bi­lidad in­quieta a las más de 500 em­presas es­pañolas en el país

Jair Bolsonaro.
Jair Bolsonaro.

Azotado por una tardía reac­ción a la pan­de­mia, el fuerte im­pacto eco­nó­mico del virus y las pro­testas contra el pre­si­dente Bolsonaro, Brasil pasa por uno de los peores mo­mentos de su his­toria re­ciente con alto paro, fuga de ca­pi­ta­les, fuerte en­deu­da­miento y caída de pro­duc­ción e in­ver­sión. La triple cri­sis, sa­ni­ta­ria, eco­nó­mica y po­lí­tica de la mayor eco­nomía de Latam in­quieta a las firmas es­paño­las, más de 500, con un stock in­versor acu­mu­lado su­pe­rior a los 46.000 mi­llones de eu­ros.

El impacto de la pandemia ha cercenado la débil recuperación del gigante regional, que parecía salir del letargo bajo una Presidencia Bolsonaro ahora muy contestada. El PIB cayó el 1,5% en el primer trimestre, el mayor descenso desde 2015, cuando Brasil atravesaba una de sus peores crisis. En la raíz del retroceso está la contracción del consumo familiar (dos tercios de la demanda): -2%, la más fuerte desde 2001. La situación habrá empeorado en el segundo, cuando empezaron a aplicarse las medidas de distanciamiento social y cierre de negocios, y trimestre en el que los analistas prevén una caída del PIB del 12,7%.

La crisis del coronavirus llega cuando Brasil aún lidiaba con los efectos de la dura recesión de 2015-16, cuando el PIB se desplomó siete puntos porcentuales (-3,8% en 2015 y -3,6% en 2016). En los tres años siguientes la economía apenas creció (1,3% en 2017 y 2018 y 1,1% en 2019) y la previsión antes de la pandemia, era que despegaría en 2020 (+2,5%). Pero la suma de inestabilidad política y catástrofe sanitaria amenaza con ser explosiva para una economía tambaleante que tampoco puede contar con el sector externo. Indicadores y proyecciones sugieren que esta será la peor recesión que ha vivido Brasil y el Gobierno admite que la contracción del PIB en 2020 será la mayor de la historia.

Todo indica que Brasil se dirige a una caída cercana al 8%, mientras deuda y déficit alcanzan máximos por al aumento del gasto para mitigar la pandemia. El FMI pronostica un brutal descenso del 5,3%-5,6% en 2020, aunque prevé que en 2021 el país crecerá el 2,9%. Cepal augura un -5,2% y el BM, un -8% y una expansión del 2,2% en 2021. Brasilia, que preveía un avance del 2,5% este año, sitúa ya la caída en el 4,7% este año y otea avances del 3,2%, 2,6% y 2,5% para 2021, 2022 y 2023. La última previsión de los mercados apunta a que el PIB se hundirá el 6,25%. Para la Fundación Getulio Vargas (FGV), que no excluye un retroceso del PIB del 8-10%, Brasil va a tener “su peor recesión en 120 años”.

El país acumula pésimas cifras. La producción industrial se derrumbó el 18,8% mensual en abril y un 27,2% anual, los peores datos desde 2002. El sector servicios cayó un 6,9% en marzo frente a febrero, el peor resultado desde 2011, mientras que las ventas del comercio minorista bajaron el 2,5%, el peor resultado desde 2003. La producción de vehículos se desplomó un 84,4% y la construcción podría caer el 11%. El paro subiría del 12,2% al 18,7%, el más alto desde los 80: este año se perderán 3 millones de empleos formales en un país con un 40% de informalidad. La crisis ya ha llevado a 1,5 millones a acudir al seguro de paro.

Brasil, el mayor receptor de inversión del área, vio desplomarse la IED en abril a 234 millones de dólares, la menor cifra para ese mes desde 1995 (5.100 millones en abril de 2019). La IED totalizó 18.043 millones en enero-abril, frente a 23.395 millones en 2019. La confianza en la economía cae en picado al mismo tiempo que se produce una salida masiva de capitales. De hecho, los inversores retiraron 11.800 millones de la Bolsa y 18.700 millones del mercado de bonos de febrero a mayo, asustados por la política errática de Bolsonaro, la parálisis de la agenda de reformas y sus medidas durante la pandemia.

El país suma al golpe del virus una creciente inestabilidad política en un país muy polarizado, con cambios de ministros, peticiones de ‘impeachment’, pugnas Ejecutivo-Legislativo y presidente-gobernadores y una ola de protestas sociales contra Bolsonaro. Y el comercio también se resiente: Brasil tuvo en mayo el menor superávit desde 2015, 4.548 millones, con una caída del 19,5% en el acumulado en los cinco primeros meses. Las exportaciones cayeron el 4,2%.

Mala gestión de la crisis

Por si fuera poco, Brasil es el epicentro de la pandemia en Latam y uno de los focos globales. Es el segundo país del mundo con mayor número de contagios (672.846), tras EEUU, y el tercero en fallecidos (35.930). Y aporta la mitad de los contagios en Latam. Informes médicos señalan a Brasil como ‘gran peligro epidemiológico’ para Sudamérica y critican que empezó tarde a combatir la pandemia por la parsimonia y desdeño ante el virus de Bolsonaro. La OMS advierte que el pico en Brasil no ha llegado y que las muertes pueden aumentar un 150% en breve en las ciudades donde se ha levantado la cuarentena.

Bolsonaro, que se ha resistido a las medidas de distanciamiento social, está permitiendo ahora la desescalada, sin haber controlado el virus, para evitar un mayor hundimiento económico. Hasta Trump ha citado a Brasil como ejemplo de país que ha gestionado mal la crisis. Bolsonaro, uno de los líderes más escépticos sobre la gravedad del virus, al que tildó de “gripecita”. Días atrás, en medio del repunte del virus, dijo que morir “es el destino que tiene todo el mundo” y ha amenazado con retirar a Brasil de la OMS. Ahora afronta acusaciones de manipular las cifras de contagiados tras ordenar cambiar el recuento.

Inversión futura

En medio de la pandemia, Brasilia sigue considerando que el país sigue siendo interesante para el inversor foráneo en infraestructuras y proyectos a largo, especialmente para las firmas españolas. Economía destaca que el ambicioso plan de concesión de infraestructuras a la iniciativa privada por 46.700 millones no se paralizará por el COVID-19, aunque algunas licitaciones pasarán a 2021.

En el último año, Aena ha logrado la gestión de 6 terminales aeroportuarias; Red Eléctrica ha desembarcado con la compra del 50% de Argo; Iberdrola ha conseguido nuevos proyectos energéticos; Abengoa ha ganado contratos de transmisión eléctrica y Sacyr ha iniciado la obra del metro de Sao Paulo. Y Telefónica se ha hecho fuerte en Brasil mientras cede terreno o deja otros mercados. Para España, el país es tercer destino inversor y primero en Latam. Para Brasil, España es segundo inversor tras EEUU, con 46.000 millones de stock y 500 firmas, entre ellas Repsol, Iberdrola, Acciona, Ferrovial, Santander, Telefónica, Mapfre, Dia, ACS, Naturgy, Globalia, FCC, Prosegur y Abertis.

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