Brufau pide que se des­pejen ac­tua­ciones re­gu­la­to­rias para cons­truir plantas de bio­com­bus­ti­bles

Repsol propone un Plan Renove automovilístico que ayude a salir de la crisis

La pe­tro­lera man­tendrá el di­vi­dendo pre­visto de un euro por ac­ción

Antonio Brufauy Josu Imaz, Repsol.
Antonio Brufau y Josu Imaz, Repsol.

Repsol ha pe­dido al Gobierno que se realice un pacto de Estado de in­dus­tria y un Plan Renove del parque au­to­mo­vi­lís­tico que fa­ci­lite la sa­lida de la crisis ac­tual que sufre el país. El pre­si­dente, Antonio Brufau, ha re­cla­mado que se des­pejen ac­tua­ciones re­gu­la­to­rias que per­mitan la cons­truc­ción de plantas de bio­com­bus­ti­bles. La pe­tro­lera man­tendrá el di­vi­dendo pre­visto de un euro por ac­ción.

La junta de accionistas de Repsol se ha celebrado de forma telemática igual que el resto de las empresas y entidades, sin la asistencia de accionistas y de los miembros del consejo de administración. Tanto Brufau como el consejero delegado, Josu Jon Imaz, han señalado en sus discursos que la prioridad de la compañía es “alimentar la caja para retribuir a nuestros accionistas”.

El mantenimiento del dividendo de un euro por acción es el compromiso prioritario de la petrolera. El consejero delegado Josu Jon Imaz ha vuelto a reiterar que será uno de los objetivos que se marcarán en el próximo plan estratégico que se presentará a finales de 2020 o en el primer trimestre de 2021. En enero pasado, los accionistas recibieron un pago de 0,42 euros por título y en julio próximo la compañía abonara 0,55 euros bajo la fórmula de scrip dividend.

Imaz, ante los analistas

Imaz lo dijo en su comparecencia ante los analistas y lo ha repetido en la junta que el grupo está dispuesto a recortar la producción si fuera preciso para garantizar el efectivo de la compañía y el dividendo del accionista. Es más, considera que Repsol está mejor posicionada que muchas empresas del sector al tener una menor dependencia del precio del crudo.

La petrolera ha puesto en marcha un plan de resiliencia para hacer frente al Covid-19, evitando así que la compañía sufra a nivel financiero, garantizar su solidez y mantener el nivel de deuda actual. “Debemos afrontar un entorno complejo e inesperado en 2020, sin comprometer los principales compromisos y retos estratégicos”, ha dicho Imaz.

Dicho plan se apoya en dos premisas y compromisos. Primero, optimizar costes en inversiones y mejora de caja y, segundo, poner en marcha iniciativas que aseguren la fortaleza del balance. Estas medidas conllevan una optimización de los costes operativos de 350 millones de euros; reducción de un 25% de las inversiones y una mejora del circulante de 800 millones de euros.

Respecto a cómo va a afectar la crisis del Covid-19 a la compañía, Imaz ha señalado que todavía les falta visibilidad para hacer un diagnóstico aproximado. No obstante, ha señalado que en algunos aspectos pueden salir reforzados por una serie de razones.

La crisis va a obligar, por ejemplo, a un cambio de tendencia en cuanto a la movilidad se refiere. Se va a tener que echar mano del automóvil y prescindir en alguna medida del transporte colectivo. Por ese motivo, ha pedido al Gobierno que se apruebe un Plan Renove que permita mejorar el parque automovilístico y que los nuevos coches se fabriquen en España.

Otras de las cosas que la pandemia ha demostrado es que se necesitan plásticos y que las mascarillas que realmente protegen son de plástico. Por ello, el presidente Antonio Brufau y el conejero delegado, Josu Jon Imaz, han urgido al Ejecutivo y al resto de fuerzas políticas a sacar adelante un pacto de Estado por la industria y el sector del automóvil, que permita relanzar el mercado interno de vehículos nuevos y las exportaciones. “Se deben despejar actuaciones regulaciones que faciliten la construcción de plantas de biocombustibles”, ha señalado Brufau.

Pasado los meses de marzo y abril, la compañía está comenzando a sacar la cabeza de forma bastante solvente en bolsa. La petrolera lleva en subida desde que presentó los resultados trimestrales y el ascenso del precio del crudo.

Pese a caer el beneficio neto ajustado hasta los 447 millones de euros, lo que supone una caída de un 27,7% respecto a los 618 millones de igual periodo de 2019, los analistas consideran que los resultados no han sido malos como se temían. La fuerte caída de los precios del barril y los del gas junto con el fuerte descenso de la demanda han sido las principales causas de este desplome de los beneficios.

En las últimas dos semanas, el valor ha recuperado impulso y supera ya los 8,6 euros, muy lejos de los 5,92 euros, el mínimo registrado el pasado 19 de marzo, en pleno pico del Covid-19 en España. Algunas casas de análisis como Bank of America y UBS colocan la acción entre los 10 euros y los 11 euros.

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