"Debemos re­cu­perar la con­fianza entre el sector pú­blico y la so­ciedad ci­vil"

El Círculo de Empresarios reclama una estrategia compartida para la reactivación

El or­ga­nismo em­pre­sa­rial re­cuerda que el éxito de la Transición se basó en el con­senso y la ne­go­cia­ción

John de Zulueta
John de Zulueta

"España ya ha pa­gado un precio ex­ce­sivo en vidas hu­manas en esta crisis sa­ni­ta­ria. Es el mo­mento de re­co­nocer los graves errores co­me­ti­dos, aprender de ellos y tratar de en­men­darlos de cara a las pró­ximas se­ma­nas. Ante la di­fícil si­tua­ción que afron­ta­mos, es pre­ciso ac­tuar con altas dosis de prag­ma­tismo, pro­fe­sio­na­lidad y coor­di­na­ción", ha seña­lado este jueves el Círculo de Empresarios en una nota en la que re­clama una es­tra­tegia com­par­tida de las fuerzas so­ciales y po­lí­ticas para afrontar la reac­ti­va­ción eco­nó­mica.

La nota, tercera hecha pública por la organización que preside John de Zulueta desde el inicio de la pandemia, añade:

"El éxito de la Transición en España se debió a la reconciliación entre españoles, a la generación de un clima de confianza y colaboración que permitió alcanzar un consenso entre las fuerzas políticas y con los representantes empresariales y sindicales. Toda nuestra energía intelectual, política y emocional la pusimos al servicio de un proyecto compartido que se configuraba en torno a valores como libertad, democracia, Estado de Bienestar, integración en la Unión Europea y recuperación de la autoestima y prestigio internacional.

Hace tiempo que hemos abandonado ese camino de perseguir objetivos compartidos que anteponen el interés general sobre los particulares y necesitamos recuperar aquel espíritu de confianza, cohesión, solidaridad y colaboración leal.

Los empresarios españoles se han modernizado desde entonces y sus empresas han crecido, se han hecho más competitivas y se han internacionalizado, y están en condiciones de contribuir a afrontar los enormes desafíos que tenemos por delante tanto a nivel sanitario como de recuperación de la actividad productiva y el empleo. Las empresas españolas han mostrado en esta crisis su dimensión más social, responsable y solidaria. Las de sectores esenciales han continuado su actividad con esfuerzo en beneficio del bien común minimizando el riesgo de sus trabajadores. Muchas otras han intensificado el teletrabajo e implantado cambios organizativos en tiempo récord, y la mayoría están haciendo enormes sacrificios económicos para preservar sus recursos productivos y mantener los valiosos empleos que tanto les costó crear.

Debemos recuperar la confianza entre el sector público y la sociedad civil, entre el Gobierno y el sector privado para promover una leal cooperación que redundará en una respuesta conjunta más eficaz ante algunos de los problemas que tenemos ante nosotros. Sin el concurso y compromiso de las empresas, tanto en la fase de definición de las estrategias como en la de su aplicación, la salida de la crisis sanitaria y económica será más lenta y difícil. Desde el Círculo de Empresarios deseamos poner a disposición de la sociedad y de los poderes públicos una serie de ideas que, en el sentido de lo antes indicado, creemos que hay que tener en cuenta a la hora de afrontar los desafíos de las próximas semanas.

En primer lugar, hay que reconsiderar la decisión de centralizar en el Ministerio de Sanidad las compras de los necesarios materiales de protección, medicamentos, pruebas diagnósticas y equipos para potenciar nuestras capacidades hospitalarias. En una pandemia de esta gravedad no puede seguir fallando el mando único, como se ha demostrado en procesos precipitados de adquisición de material sanitario, a veces sin las certificaciones requeridas, y a intermediarios o proveedores que no ofrecen garantías de experiencia o solvencia. Ello hace urgente que el Ministerio se apoye en la amplia experiencia y capacidades ya existentes en nuestros Gobiernos autonómicos en aprovisionamiento de materiales y equipos. La centralización debería dar paso a un liderazgo basado en la confianza y en una estrecha y leal coordinación. Por otra parte, contamos con importantes grupos empresariales con gran capacidad de gestión y organización en el ámbito de la salud y en otros sectores que, por su carácter multinacional, pueden contribuir con eficacia y rapidez a aportar soluciones en todos los eslabones de la cadena de valor de aprovisionamiento: control de calidad, logística, distribución o producción nacional. Es notoria la falta de capacidad del Ministerio de Sanidad para proporcionar test masivos para la población como han hecho otros gobiernos, algo que podría resolverse a través de la colaboración público-privada.

Además, la confiscación de material sanitario en aras de proteger la igualdad de derechos de los españoles o a priorizar el escaso material disponible para el sector sanitario ha inhibido las capacidades comerciales, redundado en una mayor escasez, desmovilizado a compradores y vendedores y orientado la escasa oferta mundial a otros mercados.

La limitación del precio de las mascarillas y geles de desinfección por debajo de los precios de mercado, en un entorno global de escasez de oferta, puede tratar de proteger a los consumidores, pero supone también un riesgo elevado para poder satisfacer la elevada demanda en las próximas semanas.

Por último, y en el mismo sentido, queremos destacar las buenas prácticas de otros Gobiernos como el italiano, que ha constituido una comisión presidida por un empresario de prestigio que incluye a expertos del sector público y privado para actuar de interlocutora con su Comité Científico y Técnico que asesora al Gobierno en materia sanitaria. Sus miembros son independientes y provienen de diferentes orígenes como la economía, la empresa, la sociología, la psicología o la universidad. Otros gobiernos, como el suizo, cuentan con comités de eminentes asesores científicos independientes y no, como en España, con mayoría de cargos públicos en ejercicio en diferentes administraciones o provenientes de entidades vinculadas al Gobierno.

Los procesos de desconfinamiento, de reincorporación al trabajo y de recuperación económica y social deben basarse en un clima de cooperación y confianza, hasta ahora tristemente inexistente, que incorpore las aportaciones de todos y nos permita poner en marcha, de forma coordinada, la estrategia más apropiada para recuperar los niveles de renta y empleo. Pero no debemos conformarnos con ello, sino aprovechar para poner entre todos las bases de un modelo de crecimiento más sólido, competitivo, sostenible, incluyente, integrador e igualitario para la etapa poscrisis".

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