El sector aguanta el tipo en el primer tri­mestre tras la gran pér­dida de in­ver­sores de 2019

La banca pierde el reclamo de los dividendos para mantener accionistas descontentos

Sólo Santander y Bankinter re­sisten y con­servan más ac­cio­nistas que hace dos años

Ana Botín, Banco Santander
Ana Botín, Banco Santander

Aunque no pudo hacer frente al ven­daval ba­jista que en el primer tri­mestre arrampló con las co­ti­za­ciones y re­dujo a ce­nizas las va­lo­ra­cio­nes, la banca es­pañola man­tuvo el tipo en lo que al nú­mero de ac­cio­nistas se re­fiere. Entre un mar de nú­meros rojos en el par­qué, se per­mitió in­cluso el lujo de ganar un buen puñado de ac­cio­nistas gra­cias a la re­cu­pe­ra­ción de Banco Santander. Pero el resto hizo alarde de es­ta­bi­lidad con casi todo en contra en Bolsa.

Santander ha recuperado los 4 millones de accionistas, BBVA y CaixaBank ha crecido lo justo para dejar en positivo la estadística trimestral y Sabadell y Bankia han perdido inversores con moderación. Los movimientos han sido tan suaves que han provocado la sorpresa de quienes pensaban que la fuerte caída de 2019, cuando el sector perdió casi 200.000 accionistas, tendría continuidad. Otros, por el contrario, explican tanto equilibrio.

"La banca venía de una gran caída el año pasado. Los inversores más miedosos, aterrados por las caídas del sector en Bolsa y las perspectivas de tipos de interés muy bajos por un tiempo imposible de delimitar, ya hicieron las maletas el año pasado. La mayoría de los que se han quedado y han visto como las cotizaciones caían en algunos casos hasta mínimos históricos han decidido que ya no merecía la pena vender a esos precios", señalan fuentes bursátiles.

Un fenómeno que ha sido especialmente significativo en los tres mayores bancos, que han perdido cotas sicológicas en Bolsa como las de los 2 euros en Santander o los 3 en BBVA. A esos niveles ha entrado dinero y los vendedores no han apretado tanto. Los dos grandes y CaixaBank han ganando accionistas a pesar de la debacle bursátil. Pero todo apunta a que el segundo trimestre y los siguientes de 2020 serán muy diferentes. Hay argumentos de sobra.

El primero es que la banca ya no cuenta con el as en la manga de los dividendos que ha servido como mecanismo de retención de accionistas en los últimos meses. El coronavirus no puso patas abajo los mercados hasta la segunda quicena de marzo. La catarata de supresiones de dividendo en el sector financiero no llegaría hasta el mes de abril, cuando la banca perdió otro 3% de su valor en bolsa, a pesar de la reacción final desde mínimos.

Por lo tanto, se puede esperar que muchos accionistas estables se haya replanteado su presencia en el capital de los bancos o lo vayan a hacer en lo que va de segundo trimestre y en lo que queda de un año. Un período en el que, como mínimo, el sector financiero no tendrá manos para taponar las diferentes vías de agua que están abiertas de par de par en el casco del barco. Los inversores tienen cada vez menos excusas para aguantar.

"Lo normal es que veamos salidas de accionistas en este segundo trimestre. El rebote de la banca no llega y ya no está el aliciente de los dividendos al que el sector se argarraba como un clavo ardiendo", señalan fuentes bursátiles que recuerdan que la banca europea ha dejado de retribuir más de 25.000 millones de euros a sus accionistas y vaticinan "que el dinero se va a ir a otros sectores con menos problemas a medio y largo plazo".

Lejos ya del récord histórico de 6,14 millones de accionistas del tercer trimestre de 2018, la banca tendrá que cambiar su estategia para intentar retener al mayor número posible de invesores en un escenario muy hostil para sus intereses. En las entidades saben que es muy pronto para lanzar el mensaje de que los dividendos volverán cuanto antes, porque el impacto del Covid-19 es imposible de cuantificar hoy. De momento toca apretar los dientes.

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