Abanca re­vienta las cos­turas de la banca pe­queña y hace podio por be­ne­fi­cios

Las provisiones por el Covid-19 remueven la baraja de los bancos españoles

Casi todos sus má­ximos di­rec­tivos des­cartan fu­siones pero todo in­vita al juego

Junta de accionistas de Bankia
Bankia juega en el baile.

Aunque el im­pacto en la ac­ti­vidad del primer tri­mestre ha sido li­mi­tado, el abul­tado cú­mulo de pro­vi­siones por la pan­demia de los bancos ha su­puesto un vuelco de po­si­ciones entre las en­ti­dades por be­ne­fi­cios. Abanca ha pro­ta­go­ni­zado el mayor salto hasta si­tuarse en una ter­cera po­si­ción con un re­sul­tado de 127 mi­llones de eu­ros, tan sólo por de­trás del Santander y Bankinter. Su pre­si­dente, Juan Carlos Escotet, aún se muestra ávido de nuevas com­pras, a di­fe­rencia de sus com­pe­ti­do­res.

Los resultados de la banca en el primer trimestre han sido tan inusuales por la crisis sanitaria como la sorprendente clasificación de las entidades por beneficios. Bien es cierto, como puede ocurrir en las primeras jornadas de un campeonato de fútbol, siempre se puede colar un equipo revelación que, al final de la temporada termine en puestos más modestos.

Abanca es algo más que un banco revelación desde hace tiempo y la categoría de la banca pequeña ya le venía demasiado ajustada. El grupo presidido por Juan Carlos Escotet ha cerrado el primer trimestre con un beneficio de 127 millones, casi en empate con Bankinter (130 millones) y algo más de distancia del sempiterno líder que es el Santander (300 millones de euros).

Ese beneficio del grupo creado sobre las cenizas de las antiguas cajas gallegas se ha logrado con unas provisiones de 78 millones de euros, de las mayores realizadas entre las entidades consideradas pequeñas pero a distancia de las que han hecho los bancos de mayor tamaño.

Juan Carlos Escotet ha precisado que dicha provisión extra será suficiente para hacer frente a la pandemia a lo largo del ejercicio y que desde su posición de fortaleza (10,9% de ROE) aprovechará cualquier oportunidad de compra que pueda surgir aunque siempre bajo la consideración de que se haga con el control de la entidad adquirida.

El aviso del presidente de Abanca no es bravata alguna y con los hechos lo ha demostrado en los últimos tiempos. En España, han integrado ya Caixa Geral y a primeros de año cerraban la toma de control en Portugal de Eurobic. Además, hay que recordar que ya intentó una OPA sobre Liberbank hace un año antes de que fracasara la fusión en curso con Unicaja.

Precisamente, Liberbank se sitúa con 19 millones de euros de beneficio en el penúltimo puesto, tan sólo por encima de Cajamar, cuyo beneficio trimestral ha caído un 30% hasta los 17,26 millones de euros.

Más vuelcos pendientes

Entre los bancos de mayor dimensión y que cotizan en el Ibex también se han producido algunos altibajos muy significativos. Bankia y Sabadell, ambos con un beneficio de 94 millones de euros, han superado al cierre de marzo a Caixabank (90 millones), aunque las provisiones extras del grupo gestionado por Gonzalo Gortázar (400 millones) son superiores a la suma de las realizadas por sus competidores (213 millones en el caso del Sabadell y 125 millones por parte de Bankia).

Los consejeros delegados de estas tres entidades han reconocido que continuarán en los próximos trimestres haciendo más provisiones en función de la intensidad y la duración tanto de la crisis sanitaria como del escenario económico que, sin lugar a dudas, será entre pedregoso y desértico para su actividad.

Por terminar con símiles futbolísticos, el BBVA de Carlos Torres ha quedado fuera de juego o con tarjeta roja por unas pérdidas de 1.792 millones de euros, en las que ha incurrido por el ajuste de la cartera de comercio de su filial en Estados Unidos.

A la chita callando

Kutxabank ha sido el último en saltar al terreno de juego y presentar casi de incógnito sus resultados del primer trimestre. El beneficio se ha reducido un 13,4% hasta los 91,7 millones, por lo que ya entraría en liza con los grandes, tras destinar a dotaciones 145 millones de euros, casi cinco millones más que durante todo el pasado ejercicio.

El grupo vasco se ha limitado desde la fusión de las tres cajas existentes en Euskadi (Vital, BBK y Kutxa) ha centrarse en su negocio y ha evitado entrar en cualquier movimiento corporativo con otras entidades españolas, aunque en su momento la vizcaína BBK se quedó Cajasur, la entidad cordobesa conocida como "la caja del cura" tras ser intervenida en la anterior crisis.

Kutxabank reconoce, eso sí, que su actividad comercial entre enero y febrero "se ha visto lastrada por la situación de alarma" como consecuencia de una pandemia que no sabe de fronteras.

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