RESULTADOS

Mantiene el com­pro­miso de abonar el di­vi­dendo en julio de 0,55 euros por ac­ción

Repsol resiste y presenta un beneficio trimestral mejor de lo esperado

El be­ne­ficio neto ajus­tado as­cendió a 447 mi­llones con una caída del 27%

Sede de Repsol
Sede de Repsol

Repsol vio las­trados sus re­sul­tados del primer tri­mestre de 2020 por los efectos del hun­di­miento de los pre­cios del pe­tróleo y del Covd-19. El be­ne­ficio neto ajus­tado as­cendió a 447 mi­llones de eu­ros, lo que su­pone una caída de un 28%. La pe­tro­lera ha adop­tado un plan de re­si­liencia para 2020 de más de 350 mi­llones de euros en los gastos ope­ra­tivos y un ajuste en las in­ver­siones de más de 1.000 mi­llones de eu­ros.

Se mantiene el compromiso de dividendo, por lo que se prevé se abonen en julio 0,55 euros por acción bajo la fórmula del scrip dividend.

En términos ajustados, el resultado de la petrolera de 447 millones de euros ha sido superior a los 326,6 millones de euros que se habían barajado, por lo que la compañía está afrontando la situación de forma más favorable que el sector en general. Las grandes multinacionales están registrando elevadas caídas en sus cuentas trimestrales.

El beneficio neto ajustado mide el comportamiento de los negocios sin tener en cuente la volatilidad de los inventarios del petróleo. Si se contabilizan dichos efectos, el resultado neto se elevaría a unas pérdidas de 487 millones, tras un impacto negativo de 790 millones de euros.

Una liquidez holgada

El grupo que preside Antonio Brufau ha anunciado que, pese a la situación de crisis que se registra en España y en el mundo por la pandemia, acrecentada por el hundimiento de los precios del petróleo -el barril se sitúa en los 27 dólares-, cuenta con una “holgada liquidez”, que ha reforzado el pasado mes de abril con dos emisiones de bonos, a 5 y 10 años, por un importe de 1.500 millones de euros.

El periodo estuvo marcado por una cotización media del petróleo Brent del Mar del Norte y del West Texas Intermediate (WTI de EEUU), con caídas del 21% y del 17%, respectivamente. Al cierre del primer trimestre, el Brent cotizaba a 20 dólares. En el caso del gas, los descensos fueron aún más bruscos, con descensos que oscilaron entre el 36% en el caso del Henry Hub y el 56% en el del Algonquin.

Este hundimiento de las materias primas internacionales redujo la valoración de los inventarios del grupo con un impacto negativo de 790 millones de euros, provocando unas pérdidas netas de 487 millones de euros.

Deuda neta de 4.478 millones

La deuda neta alcanzó los 4.478 millones de euros, frente a los 4.200 millones registrados al cierre de 2019. En línea con el Plan de Resiliencia 2020, Repsol estima que la deuda neta de la compañía no se incremente a cierre del ejercicio de este año respecto al pasado 2019.

El grupo español tuvo que hacer frente en 2019 a un mercado nada favorable del barril aunque no tiene nada que ver con los niveles de precios que de este año, en el que barril y el consumo de productos están por los suelos. En 2019, el crudo cotizó a una media de 64,36 dólares el barril frente a los 71 dólares de 2018. Ahora se encuentran en unos 29 dólares y los pronósticos son muy pesimistas, debido a la crisis desatada en el mundo por el coronavirus.

El consumo de petróleo se ha hundido en todos los países y los recortes de 12 millones de barriles anunciados por la OPEP+ no se han producido aún, lo que está derivando en una sobresaturación de los mercados. Algunos expertos señalan que las caídas de las últimas fechas son fruto de la especulación de los compradores de crudo a futuro y que la situación tendrá que normalizarse.

Ajuste de activos

Previo a esta situación, la petrolera puso en marcha un ajuste de sus activos con unos nuevos escenarios de precios del crudo y el gas basados en los objetivos climáticos del Acuerdo de París y lograr así una compañía cero emisiones en 2050.

El cumplimiento de estos objetivos ha obligado al holding petrolero a realizar unos ajustes de 4.849 millones de euros en el valor contable de los activos, lo que originó en 2019 unas pérdidas de 3.816 millones de euros. Nada comparable con los beneficios de 2.341 millones registrados en 2018. La petrolera ha debido provisionar también otros 837 millones por el litigio arbitral que tiene abierto con la petrolera china Sinopec.

Estos ajustes se perfilaron sin pensar que pudiera producirse una situación de crisis como la actual, con el petróleo muy lejos de los 64 dólares de media registrados en 2019 y de los 50 dólares que la compañía necesita que valga el barril para mantener su política de dividendos.

Plan estratégico, aplazado

A la vista de la situación de los mercados y de la crisis económica de España y del mundo, el consejero delegado Josu Jon Imaz anunció que el plan estratégico previsto para el 6 de mayo se aplazaba sine die. Durante este tiempo, la compañía que preside Antonio Brufau se adaptará provisionalmente durante 2020 a un nuevo plan de resiliencia.

Dicho plan contempla unas reducciones añadidas para 2020 de más de 350 millones de euros en los gastos operativos y un ajuste en las inversiones de más de 1.000 millones de euros, así como optimizaciones del capital circulante próximas a 800 millones de euros, respecto a lo inicialmente presupuestado al inicio del año.

Las agencias de calificación han revisado ligeramente sus calificaciones crediticias. Fitch, por ejemplo, ha rebajado su perspectiva a “estable”, desde “positiva” que la tenía antes de la crisis del coronavirus y la caída estrepitosa del barril y de la demanda.

Fitch reafirma, no obstante, su calificación en ‘BBB’ y señala que prevé Repsol mantenga un perfil comercial y financiero “sólido” durante la etapa bajista de los precios y pronostica que el apalancamiento de los fondos operativos superará las 2,2 veces de forma sostenida. El negocio del downstream y del upstream, así como su diversificación geográfica y una posición “buena” de los costes, lleva a la agencia a mantener la calificación del grupo.

S&P Global ha rebajado igualmente su perspectiva a “estable”, desde “positiva”. Por su parte, Moody’s ha rebajado un escalón la nota de Repsol y lo ha situado en ‘Baa2’, aunque dentro del grado de inversión.

La petrolera ha anunciado que abonará el dividendo de 0,55 euros comprometido en julio próximo -completará así el pago de un euro tras haber abonado ya 0,45 euros-, pero suspende la compra de acciones por un importe previsto del 5% del capital.

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