El des­co­no­ci­miento de la nueva es­tra­tegia ge­nera aún el re­celo de la ac­tual ges­tión

La entrada de los Amodio en OHL sólo beneficia a Villar Mir y no a los minoritarios

El for­ta­le­ci­miento de la li­quidez aún no es su­fi­ciente para en­ga­tusar a los in­ver­sores

Villar Mir, OHL.
Villar Mir, OHL.

Los her­manos Mauricio y Luis Amodio ya han to­mado las riendas de OHL, des­pués de haber aco­me­tido una in­ver­sión ini­cial de 50 mi­llones de euros por el 16% del grupo. Un por­cen­taje que au­men­tará hasta el 25% una vez eje­cuten la op­ción de compra sobre otro 9% antes del 22 del pre­sente ejer­ci­cio. Sus pri­meros pasos se han cen­trado en la ge­ne­ra­ción de li­quidez para aco­meter cual­quier con­tin­gencia por la crisis del Covid-19, pero la inexis­tencia de una hoja de ruta ge­nera el re­celo de los in­ver­so­res.

En la firma constructora ya se ha producido el trasvase que tanto se esperaba en los últimos años. La participación de la familia Villar Mir se ha reducido hasta el 14,6%, porcentaje que bajará hasta el 5,6% una vez se ejecuten las opciones de compra por parte de los Amodio. Los dueños de la constructora Caabsa acudirán a la junta de OHL el próximo 15 de junio como principales accionistas, en la que se abordará una reorganización de su consejo de administración para ubicar a los nuevos dueños.

La reconfiguración de OHL es cierto que ya ha comenzado, aunque la falta de detalles sobre las pretensiones de cara a los próximos cinco años genera escepticismo en los mercados. Por lo pronto, aprovechando los créditos ICO que el gobierno ha puesto en circulación por la crisis del coronavirus, ha cerrado con sus bancos un acuerdo para lograr financiación por hasta 140 millones de euros, tal y como ha comunicado la compañía.

Este acuerdo con las entidades incluye analizar junto con sus asesores financieros y legales “alternativas para su estructura de balance y financiera a largo plazo, incluidas las emisiones de bonos de la sociedad actualmente en circulación”, afirmó la constructora. Se trata de un colchón financiero que se elevaría ya por encima de los 543 millones, dado que disponía previamente de 403 millones de liquidez para afrontar los retos y proyectos futuros.

Claro está que la liquidez no lo es todo y su pasado pesa como una losa sobre su balance. OHL presentó unos resultados marcados por unas pérdidas de 7,3 millones de euros. Una cifra que supone una reducción de un 5,2% con respecto al primer trimestre del 2019, pero que aún visualiza las dificultades que tiene para rentabilizar su negocio.

Con la crisis del Covid-19 ejecutó un ERTE que dejó sin empleo a 13.000 trabajadores, además de haber realizado otros ajustes. Por eso, OHL dice no haber sufrido, como poco hasta el momento, un severo revés a consecuencia de la epidemia. Eso sí, reconoce que puede verse penalizada por la paralización de la actividad a medida que avancemos en el calendario. 2020, dicen, será un año difícil.

Aún genera dudas a largo plazo

Los inversores aún se mantienen lejos de OHL de manera generalizada. El consenso de mercado aún mantiene prudencia con una recomendación de neutralidad sobre el valor, dado que aún queda por observar detalladamente el plan que tienen los nuevos dueños sobre la compañía. Especialmente, sobre la refinanciación de la deuda de 600 millones de euros con vencimiento en 2022 y 2023.

Y es que cabe recordar que su rating aún se mantiene en el rango de bono basura (CCC+), según Fitch. Según Rafael Ojeda, senior macro analyst en Fortage Funds, aún es muy pronto para saber si será rentable OHL con los Amodio. “Obviamente, si entran en ella es porque tienen detrás un plan de viabilidad lo suficientemente sólido como para que la compañía entre en rentabilidad y sea un buen negocio”, analiza, aunque incide en que es temprano entrar. “Todos los analistas desaconsejan invertir en la empresa”, relata.

“Sería cauto porque tomar una inversión sin tener ninguna noticia de cuál es el plan de viabilidad de los Amodio y hacia adónde quieren relanzar la empresa, es claramente tirar una moneda al aire”, expone Ojeda.

“Desde mi punto de vista, me mantendría lejos del valor”, añade Ojeda. Una estrategia que han aplicado la mayoría de lo inversores institucionales. “Para entrar en una empresa hay que ver los fundamentales, líneas de negocio y un largo etcétera”, comenta el analista de Fortage Funds. “Hasta que no se vea un plan detallado, es mejor aparcar esta apuesta para hacer cartera”, sentencia.

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