Tan sólo quedan se­gundos cargos como Caruana (BBVA), Vegara (Sabadell) o Romana (Santander)

La gran banca ya ha fumigado el virus de las puertas giratorias

La cen­su­rable y pé­sima ges­tión de an­ti­guos po­lí­ticos al frente de las cajas ya fue una dura lec­ción

Jaime Caruana
Jaime Caruana

Las puertas gi­ra­to­rias en los bancos están más que blo­queadas para los an­ti­guos mi­nis­tros o altos cargos de la ad­mi­nis­tra­ción. En todo caso, abiertas de ma­nera tem­poral para aque­llos que desde se­gundos cargos en la ad­mi­nis­tra­ción, pero sig­ni­fi­ca­tivos como Jaime Caruana en el BBVA, se man­tienen en los con­sejos de ad­mi­nis­tra­ción. Pero más abiertas para su sa­lida. Lejos queda, aunque no fuera hasta hace mu­cho, que las cajas de aho­rros fueran re­serva na­tural para po­lí­ticos en re­ti­rada de todos los co­lo­res.

Los bancos españoles, tras la amarga experiencia vivida con el sector de las antiguas cajas de ahorros, no están por la labor de buscar acomodo ni a antiguos ministros, ni presidentes del Gobierno ni a cualquier representante con un cierto pasado político que pueda comprometer la independencia de sus consejos de administración.

Esta posición contrasta con algunas empresas energéticas con participación estatal, como Enagás o Red Eléctrica de España (REE), con los últimos movimientos que se han producido no tan sólo en sus respectivos consejos de administración. Incluso, en la propia presidencia de la compañía, como ha sido la sustitución de Jordi Sevilla en REE, tan beligerante en su momento con la ley de cajas del PP como diputado del PSOE, por la exministra Beatriz Corredor, también socialista.

No obstante, la situación no era muy diferente hasta hace poco en los consejos de administración de algunos bancos. Hasta 2017, la exministra del PP, Isabel Tocino, se ha mantenido como consejera externa del Santander ya bajo la presidencia de Ana Botín.

Tocino entró en el consejo de administración del Santander, por aquel entonces presidido por el ya fallecido Emilio Botín, casi como cuota a la par de la región de Cantabria y como mujer. En la última junta presencial del banco, la celebrada en 2019, la exministra abandonaba la cita un poco antes de si finalización junto al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla.

Eso sí, por el consejo del Santander también han pasado algunos antiguos ministros del PP, como Abel Matutes, y hasta fechas más recientes algunos cargos ligados al PSOE, como Guillermo de la Dehesa. En la actualidad, el consejo que preside Ana Botín tan sólo mantiene a Belén Romana, antigua directora general de Política Económica y del Tesoro.

Cierto acomodo

En el caso del Sabadell, el único antiguo cargo público que se sienta en su consejo de administración es David Vegara, con un pasado más conocido en el mundo empresarial y financiero antes de que fuera secretario de Estado de Economía bajo el Gobierno del socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

El más relevante de los antiguos cargos es Jaime Caruana, que fue hasta 2006 gobernador del Banco de España en momentos claves para el BBVA que entonces presidía Francisco González (FG). La presencia de Caruana se ha vinculado en varias ocasiones como el potencial sucesor del propio FG tras el escándalo del caso Villarejo.

Antes de su trayectoria internacional y de estar al frente del Banco de España, Jaime Caruana ya pasó por la administración pública en el Ministerio de Comercio (1979-1984) y como director general del Tesoro (1996-1999).

No consejeros

Aunque sin el cargo de consejeros de sus respectivos bancos, también hay que señalar que algunas personas con mayor o menor pasado político ejercen como secretarios de algunos consejos de administración de los bancos españoles.

El más histórico y longevo es Miquel Roca, secretario del consejo de administración del Banco Sabadell que preside José Oliu. En el caso del Santander, el secretario del consejo es Jaime Pérez Renovales, director del gabinete del entonces vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, antes de que éste último acabara en la presidencia de Caja Madrid que dio paso a una Bankia repleta de políticos de todos los colores, sindicalistas y representantes empresariales.

Aunque tampoco llegó a ser consejera, la que fue secretaria general del Tesoro, Gloria Hernández, fue directora general financiera de Bankinter hasta primeros de 2019, cuando decidió jubilarse. Hernández, entre el cargo público y sus responsabilidades en Bankinter, ya tuvo labores muy similares en el desaparecido Banco Pastor.

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