Entradas y sa­lidas se su­ceden en el ca­pital de las en­ti­da­des, que in­tentan el re­bote

Los fondos agitan la coctelera de la banca con compras y ventas constantes en bolsa

Los bancos del mer­cado con­tinuo re­gis­tran un inusual mo­vi­miento de in­ver­sores fi­nales

José Sevilla, CEO Bankia, resultados 3t 2019.
José Sevilla, CEO Bankia-

Desde que co­menzó el año, in­cluso an­tes, la banca es­pañola está subida en un ca­rru­sel. Las co­ti­za­ciones van y vienen a toda ve­lo­ci­dad, mo­vién­dose al­ter­na­ti­va­mente por en­cima y por de­bajo de los ni­veles téc­nicos cla­ves, hasta que se des­plo­maron en marzo en el mayor des­plome his­tó­rico del Ibex 35, em­pu­jado por la pan­de­mia. Desde en­ton­ces, la banca no ha de­jado de caer e in­tentar le­van­tarse en mo­vi­mientos con­ti­nuos, agre­sivos y con­vul­sos. La prueba de ello en las dos úl­timas jor­na­das, con re­va­lo­ri­za­ciones pró­ximas al 15% en el caso de Bankia y Sabadell.

Detrás de tanta volatilidad se esconde un elevado número de movimientos de grandes fondos y de grandes fortunas. Mucho dinero de inversores finales sale y entra del accionariado de los bancos en estas últimas semanas. Algunos tratan de aprovechar un posible rebote a corto plazo con movimientos muy especulativos, mientras que otros construyen participaciones con vocación de estabilidad.

El objetivo parece ser servirse en beneficio propio de unos precios que, según los expertos, ya están en el suelo o muy cerca. Es decir, que ya han descontado lo peor. "El mercado ha valorado el esfuerzo en provisiones de los bancos españoles en el primer trimestre del año. Aunque hay mucho dolor por delante todavía, algunos inversores creen que el potencial de nuevas caídas potentes es ya muy reducido y no hay mucho que perder. Apuestan a largo plazo", señalan fuentes bursátiles.

Unicaja y su nuevo accionista

El caso más llamativo es el de Tomás Olivo, que con la cotización en mínimos históricos ha levantado una participación del 3% en Unicaja. Olivo es un buen conocedor del mercado bursátil en su condición de dueño de la socimi cotizada General de Galerías Comerciales, un vehículo muy grande pero con poca liquidez en el parqué. Ha pagado unos 20 millones por una participación que le da voz y voto en el banco andaluz, tan tocado en bolsa como el resto de competidores.

Olivo sigue los pasos de la aseguradora Santalucía, que en plena crisis del Covid-19 ha aflorado un 3,2% de Unicaja, que con la acción por debajo de los 0,50 euros está atrayendo a inversores estables. También hay movimiento en el que hace unos meses parecía su pareja perfecta, Liberbank. Las dos entidades rompieron las negociaciones para una fusión hace un año, pero parte del mercado sigue especulando con que una operación corporativa es inevitable en ambos casos.

Liberbank, objeto de deseo alemán

A la espera de acontecimientos, DWS (la división de gestión de activos de Deutsche Bank, que cotiza en Bolsa) ha hecho una potente incursión en el capital de Liberbank. Pero en este caso tiene un componente mucho más especulativo. Ha llegado a tener cerca del 5% de las acciones del banco español, pero luego ha vendido una parte aprovechando las oportunidades puntuales que ofrece la gran volatilidad de la cotizaciones de la entidad.

El último gran movimiento corresponde a Bankia, donde ese dragón de siete cabezas llamado BlackRock ha superado el 4% del capital hasta convertirse en el segundo accionista de la entidad. Una maniobra que llega con la cotización de Bankia intentando levantar el vuelo desde mínimos históricos, aunque con mucha dificultad. Y es que el sector financiero sigue despertando enormes dudas entre los gestores en el actual escenario de tipos cero.

Marcha atrás

En otros casos, los movimientos son para deshacer posiciones. El caso más representativo es el de Norges Bank. Necesitado de liquidez, el fondo soberano noruego ha puesto el objetivo (entre otros a nivel global) en la banca española. Ha rebajado su fuerte presencia en BBVA hasta el 3,36%, pero las ventas afectan a todas entidades y muy especialmente a las domésticas, con Sabadell y Bankia a la cabeza. Como sus participaciones son muy cuantiosas, Norges ha reducido poco a poco, completando en algún caso sus ventas.

El problema para los bancos es que, por su tamaño, las órdenes de venta son de larga duración. Las ventas vienen de lejos, como demuestra que Norges ya rebajó su presencia en Unicaja por debajo del 3% en abril y que el año pasado ya se situó por debajo de ese umbral en CaixaBank y Sabadell. Y hace más tiempo aún que redujo en Bankia por debajo de ese 3% que ya no obliga a comunicar más movimientos a la Comisión de Valores.

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