ANÁLISIS

La banca, la más beneficiada del programa de reactivación económica de la UE

La co­lo­ca­ción de la deuda su­pondrá in­gresos ex­cep­cio­nales por ope­ra­ciones fi­nan­cieras

El BCE.
El BCE.

Finalmente, todo apunta a que ha lle­gado la se­mana en la que la Comisión Europea va a pre­sentar su pro­yecto del nuevo marco fi­nan­ciero plu­ri­anual pre­visto para el sep­tenio 2021-2027. Junto al marco fi­nan­ciero, o lo que es lo mismo, el pre­su­puesto co­mu­ni­tario para los pró­ximos siete años, tam­bién está pre­visto que la pre­si­denta del Ejecutivo co­mu­ni­ta­rio, Ursula Von der Leyen, dé a co­nocer su pro­puesta del Fondo de Recuperación Europeo. Es la úl­tima es­pe­ranza eu­ro­pea.

Las enormes colocaciones previstas a partir de su emisión, según los diversos proyectos conocidos hasta ahora, dan al sector financiero como el gran beneficiario del esperado relanzamiento. En España se beneficiarán sobre todo los grandes, Santander, BBVA y CaixaBank, a los que por su tamaño e historia les correspondería una mayor participación en las colocaciones de las emisiones de fondos.

Junto a los expertos financieros, los mercados también apuestan porque finalmente la Unión Europea alcance un gran acuerdo, aunque todavía habrá que esperar bastante tiempo para definir los términos del mismo. Y hay que esperar porque las decisiones en el ámbito de las modificaciones de los Tratados de la UE se deben adoptar por unanimidad, como conlleva la propuesta franco-alemana.

Además, la propuesta de Alemania y Francia, dada a conocer el pasado 18 de mayo, que plantea autorizar a la Comisión Europea a endeudarse en nombre de la UE para crear un Fondo de Recuperación de hasta 500.000 millones, ha encontrado ya una oposición frontal por parte del conocido como Club de los Austeros comandados por Holanda junto a Austria, Suecia y Dinamarca que se oponen claramente al proyecto de Merkel y Macron.

Estos países críticos son partidarios de que el fondo europeo de recuperación para reducir las consecuencias de la crisis del coronavirus sea temporal, las ayudas se concedan a través de préstamos y no de donaciones como proponen Alemania y Francia para la mayor parte de las ayudas. Por supuesto, descartan cualquier tipo de mutualización de la deuda y el aumento en las contribuciones de los países a las arcas europeas que, para el septenio actual, se situó en el 1,16 % del producto interior bruto de cada país miembro.

Los detalles de la iniciativa del Club de los Austeros se han conocido justo seis días antes de que Von der Leyen vaya a anunciar el propio plan de recuperación del Ejecutivo comunitario junto al nuevo marco financiero plurianual previsto para el septenio 2021-2027.

El enfrentamiento de las propuestas por una parte la del eje franco alemán y por otra de los ‘cuatro austeros’, ponen a la presidenta de la Comisión Europea ante una difícil tesitura. En su reciente comparecencia tras la celebración de la última reunión del Eurogrupo se mostró partidaria de que el fondo destinado a los países más perjudicados se desembolse de forma equilibrada entre préstamos y transferencias.

Toma también una posición equidistante con la recomendación del Parlamento Europeo que en su reunión del pasado 15 de mayo propuso que las ayudas se realicen de forma mayoritaria a través de transferencias para que los países no tengan que devolver a las arcas de Bruselas.

En España el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha insistido en que Europa debe adoptar una decisión histórica de conceder los fondos como subvenciones sin condiciones y sin tener que devolverlos para evitar que la crisis todavía conlleve un aumento mayor de los niveles de deuda e incrementen la brecha social y económica entre el Norte y el Sur de Europa.

Von der Leyen quiere ganarse el apoyo de la Eurocámara y acudirá a su sede el miércoles a partir de las dos de la tarde, con los mercados abiertos, a plantear su proyecto una vez que lo haya aprobado el Colegio de Comisarios. En esta ocasión, no habrá rueda de prensa hasta que no haya desgranado los detalles de la propuesta ante los parlamentarios europeos.

Saben los eurodiputados que en esta fase del proyecto de recuperación son determinantes. Sin su visto bueno no habrá Presupuesto. Y la resolución que se aprobó el pasado día 15 por una amplia mayoría planteaba un plan de recuperación de 2 billones de euros que se financiarían a través de una emisión de bonos a largo plazo. Las ayudas deberían desembolsarse mediante préstamos y, sobre todo, subvenciones a través de pagos directos para inversiones y capital.

Esta sería la propuesta más beneficiosa para el sector financiero llamado a jugar su papel de intermediario en la colocación y custodia de las ingentes cantidades previstas, sea cual sea la decisión final del montante de programa de rescate.

Además de la confianza en el proyecto que aprueben la Comisión Europea y el Consejo y que ratifique el Parlamento, tras la mejora de la confianza de los mercados está también la disposición que han manifestado los Bancos Centrales en apoyar la liquidez necesaria para la recuperación con cuantas medidas sean necesarias.

Junto a la llamativa declaración del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, alertando de que nadie debería apostar contra Estados Unidos, la Fed tiene mucha munición para hacer más, y aunque descarta los tipos negativos, se han conocido las actas del Banco Central Europeo que desvelan una disposición similar para ajustar el tamaño del Programa de Compras de Deuda de Emergencia Pandémica (PEPP). Es el instrumento creado por el BCE para luchar contra la crisis económica y social provocada por la crisis del coronavirus.

Las consecuencias para España han sido inmediatas. El interés del bono español se situaba en las últimas operaciones realizadas el domingo 24 a las 9 de la noche en el 0.72% desde el 0,83 %, colocando la prima de riesgo en 121 desde los 136 puntos básicos de las operaciones del domingo 17 de mayo.

No menos importante para la banca europea es que el BCE acepte ya desde finales de abril que los bancos puedan presentar como colateral la deuda de empresas que han perdido su calificación de grado de inversión situándose en el grado especulativo.

Pese a la dureza con la que han tratado los mercados se abren expectativas positivas para el sector. Esto ha llevado al máximo ejecutivo de CaixaBank a pronosticar que la vuelta al dividendo será rápida. Aunque mucho va a depender de la diligencia de los líderes europeos.

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