Las en­ti­dades com­piten como nunca en una mo­da­lidad que hasta ahora era se­cun­daria

La banca se agarra a las subrogaciones para sobrevivir al parón hipotecario

El sector rompe una larga tregua y se lanza a por los me­jores prés­tamos de sus clientes

Hipotecas
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El mer­cado hi­po­te­cario es­pañol vive un epi­sodio sin pre­ce­den­tes. Ha sido de­vo­rado en cues­tión de seis se­manas por un gran agu­jero negro tan ines­pe­rado como vo­raz. De una si­tua­cion de nor­ma­lidad ab­so­luta cuando em­pezó la ter­cera se­mana de marzo se ha lle­gado a un cierre total de ac­ti­vi­dad: nadie se mueve salvo para ce­rrar las ope­ra­ciones que es­taban com­pro­me­tidas cuando el Covid-19 es­talló en los cinco con­ti­nen­tes. Lo nunca visto.

"En 2008 hubo un cortocircuito. El mercado hipotecario sufrió un shock, pero todavía en 2010 se firmaban más de 600.000 préstamos para compra de vivienda. No fue hasta 2013 cuando se tocó fondo por debajo de los 200.000. Fue un desastre, pero el sector tuvo tiempo de adecuarse poco a poco a la nueva realidad. Pero lo que ha traído el coronavirus es un parón total e inmediato. Se han venido abajo todas las previsiones", señalan en un gran banco nacional.

Sin mercado de hipotecas nuevas, el sector financiero español ha vuelto la espalda al negocio de las subrogaciones. El pariente pobre, que parecía olvidado salvo para algunas excepciones que se pueden contar con los dedos de una mano, se antoja ahora como el clavo ardiendo al que agarrarse para mantener la actividad hipotecaria. Al ralentí, claro, pero algo es algo cuando un negocio sencillamente vital para la banca española se ha evaporado.

Los bancos miran ahora con el máximo interés en el caladero de la competencia. La larga tregua que las entidades españolas tradicionales habían firmado, muy cómodas con unas cuotas de mercado hipotecario bastante equilibradas, empieza a romperse. Las hipotecas que se firmaron entre justo antes de la crisis de 2008 hasta 2017, con precios sensiblemente más altos de los que se ofrecen hoy, se han convertido en un bocado muy apetitoso.

"No todos los bancos están activando con la misma intensidad el negocio de las subrogaciones, pero el grupo que los que han sido más activos en estos últimos años en hipotecas están poniendo mucho interés. De estas crisis saldrá dañada la cartera hipotecaria de muchos bancos por la vía de los impagos. Por eso captar clientes muy solventes a la competencia es para muchos bancos un cortafuegos", señalan en una entidad muy activa en subrogaciones.

Algunas entidades parten con mucha ventaja. Es el caso de MyInvestor, el neobanco de Andbank. El año pasado lanzó una gran ofensiva para subrogaciones que lo ha convertido en el gran referente. No sólo ofrece los mejores precios del mercado, desde el 0,69% a tipo variable y poco más del 1% a tipo fijo, sino que promete rebajas rebajas del 30% sobre la media del sector en los seguros de hogar y vida de las hipotecas subrogadas.

Pero la entidad 'online' ya cuenta con algunos competidores entre la banca tradicional, más los que vendrán. "No estábamos haciendo nada en subrogaciones, pero a la vista de que el mercado va a estar parado al menos hasta después del verano, vamos a entrar en la pelea. Es una manera de no perder la cara al mercado hipotecario y de mantener activos a nuestros equipos comerciales. No hay nada que perder", señalan en una entidad mediana.

Desde el sector se reconoce que el confinamiento de los españoles en sus viviendas ha disparado el número de interesados por mejorar las condiciones de sus hipotecas. Un río en el que quiere pescar la banca al menos en los próximos seis meses, en los que tendrá que conformarse con caladeros menos ricos que los de la hipoteca nueva. A falta de pan...

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