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CCEP, miedo a la caída del consumo

Las no­ti­cias sobre la evo­lu­ción de las fases de des­con­fi­na­miento en España no le están sen­tando nada bien a Coca Cola European Partner, la em­bo­te­lla­dora eu­ropea del fa­moso re­fresco ame­ri­cano. Sus ventas apenas han re­gis­trado una caída del 1,5% en el primer tri­mes­tre, no de­ma­siado.

Más ha sido la caída de 6,5% en Reino Unido y Francia y el 2% en Alemania. Por ello lo cierto es que la incertidumbre sobre la reapertura de bares y restaurantes durante el verano puede suponer un serio golpe a las cuentas del grupo.

El esfuerzo de la compañía para mantener a sus clientes abastecidos, es decir aquellas superficies de alimentación que han mantenido abiertas, han servido, según los analistas, para capear el primer envite de la crisis generada por el coronavirus. Sin embargo, recuerdan que el grueso del negocio está en el consumo veraniego de bares y terrazas. Una actividad que se puede ver comprometida por las medidas de alejamiento social, así como por las restricciones al turismo.

No en vano, la mayor caída de sus ventas, un 12%, se ha registrado en sus bebidas isotónicas, lo cual refleja el parón deportivo generado por el confinamiento. Algo que le costará recuperar si se mantienen las restricciones a las prácticas de deporte colectivo y en gimnasios.

Con el fin de ir tomando medidas ante las posibles consecuencias, CCEP ya se ha ajustado el cinturón en lo que se refiere al gasto en publicidad y promoción, al tiempo que ha suspendido el pago de dividendo que revisará a finales de este mes y ha parado su programa de recompra de acciones por 1.000 millones de euros de euros al año hasta comprobar la magnitud del impacto.

El objetivo es mantener buenos niveles de liquidez para mantener una sólida posición de caja y un apalancamiento razonable en torno a las 2,7 veces Ebitda.

En el mercado, entre tanto, existe grandes dudas por la recuperación del consumo. En tiempo de crisis, los productos menos indispensables, como los de Coca Cola, son los primeros en caerse de la cesta de la compra. Eso explicaría el fuerte descenso de la acción desde los máximos sobre los 52 euros registrados a mediados de febrero, impulsados por los buenos resultados de 2019, hasta situarse por debajo de los 35 euros por acción.

El ajuste en el global del año, sin embargo, apenas es del 23% teniendo en cuenta la que está cayendo en los mercados financieros. Pero eso no es escusa, señalan los analistas, para que presente un perfil netamente bajista tal y como refleja la caída del 25% de su cotización en el acumulado del año.

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