ANÁLISIS

Merkel y Macron reducen a 500.000 millones el plan europeo de rescate

Implican a la Comisión Europea en la fi­nan­cia­ción, lo que fa­ci­li­tará el pro­yecto

Emmanuel Macron
Emmanuel Macron

No serán ni el bi­llón y medio de euros que había pe­dido Pedro Sánchez, ni los dos bi­llones de la pro­puesta que el Parlamento Europeo aprobó la pa­sada se­mana. Pese a ello, el pro­yecto franco alemán es muy im­por­tante y, pre­vi­si­ble­mente, saldrá ade­lante.

El acuerdo alcanzado entre Angela Merkel y Enmanuel Macron este lunes, elaborado durante laboriosas jornadas de discusión en las últimas semanas entre los equipos de los líderes de Alemania y Francia, aunque queda reducido a 500.000 millones, supondría un estímulo muy relevante para la recuperación de las economías europeas más damnificadas, España entre ellas.

Habrá transferencias y créditos. Pero todavía queda mucho camino por recorrer. Primero será necesario convencer a los socios comunitarios más reticentes, en especial Holanda, Austria y Finlandia, quienes hasta la fecha han rechazado frontalmente cualquier tipo de transferencia de fondos que no conlleva obligaciones adicionales o la obligación de devolverlos.

No serán estos países los únicos con los que habrá que hacer un esfuerzo importante para convencerles con el fin de que den el visto bueno a la propuesta anunciada en una rueda de prensa conjunta por parte de Merkel y Macron. No hay que olvidarse del Parlamento Europeo, al que no resultará sencillo convencer ya que hace tan poco tiempo como el pasado viernes que aprobaron un proyecto de plan de recuperación infinitamente superior al situarlo en dos billones de euros.

Los cinco principales grupos de la eurocámara (Partido Popular, Socialistas, Renew Europe, Verdes y ECR) pactaron la resolución en la que además amenazaban al Ejecutivo comunitario y al Consejo con rechazar el presupuesto para los próximos siete años si la contrapropuesta que les presentaran no fuera lo suficientemente ambiciosa para hacer frente a la gravísima crisis económica y social que ha generado la pandemia del Covid19.

Aunque no se conocen todavía los detalles del acuerdo francoalemán, lo que sí que queda claro es que la propuesta está a años luz de la resolución conjunta del Parlamento Europeo en la que se especificaba que parte de esos fondos se entregaran principalmente a través de transferencias y dejando la parte minoritaria para los préstamos.

Estrasburgo logró que se apoyara que sobre todo las ayudas se hagan a través de transferencias y no como préstamos una vez que se vencieron las reticencias de los grupos más conservadores. Estos, aunque tampoco querían que se cifrara el alcance de las ayudas, sí que se han puesto negro sobre blanco.

Según la eurocámara, el paquete para la recuperación estaría dotado de dos billones, uno iría directamente destinado a la constitución de un Fondo propiamente dicho, mientras el otro se canalizaría a través del aumento del Presupuesto comunitario que debe presentar próximamente la Comisión Europea. Ahora se entiende porqué de nuevo Bruselas pospuso la presentación de las nuevas perspectivas financieras que ya había retrasado al próximo miércoles.

¿Qué harán ahora los diputados europeos que en su resolución recordaron el artículo 324 del Tratado de Lisboa de Funcionamiento de la Unión Europea, según el cual, la Eurocámara puede rechazar la propuesta de la Comisión y el Consejo si no cumple con las condiciones que ellos preestablezcan?

Quedan ahora muchos detalles por concretar, como las condiciones en las que se podrá endeudar la Comisión Europea y en qué condiciones van a deber devolver el dinero los países receptores de los créditos.

Pero la propuesta franco alemana supone un cambio copernicano en la concepción del sistema de financiación de las crisis en Europa que hasta ahora había rechazado tanto la emisión de deuda común como que los gastos se paguen con el presupuesto de la Unión.

Medios parlamentarios europeos comentaban a Capitalmadrid.com que aunque la propuesta está muy lejos de lo aprobado por unanimidad de los cinco grupos principales, este hecho supone una revolución en la concepción del presupuesto europeo.

Supondría la mutualización de la deuda, que hasta ahora constituía un tabú para Berlín. El apoyo dado a cada país estará vinculado con la profundidad y la gravedad de la crisis que hayan sufrido. La deuda que asuma la Comisión la tendrá que devolver la Unión Europea de forma global, no cada individualmente de acuerdo con lo que haya recibido. Es la gran novedad de la propuesta de Macron y Merkel.

Hasta ahora se desconocen los detalles del importante acuerdo dado a conocer por ambos líderes que han querido mostrar su determinación para que el proyecto europeo no sea otra de las principales victimas de la pandemia.

Por ello proponen que Europa se dote de instrumentos que controlen las inversiones extranjeras para que las empresas de sectores estratégicos que ahora sufren dificultades, como la salud, la energía o la defensa puedan ser compradas por capital exterior.

Merkel y Macron también abogan por construir la Europa de la salud que permitiría dotarse de unos fondos comunes, así como de mascarillas y demás equipo sanitario, además de abogar por la armonización de los datos sanitarios. En la actualidad los 27 ni siquiera se han puesto de acuerdo sobre el sistema de contabilización de infectados y fallecidos consecuencia del coronavirus, preocupado cada país por no liderar ninguno de estas clasificaciones.

El proyecto también contempla la necesidad de negociar con los laboratorios europeos para evitar que países no comunitarios puedan hacerse con las vacunas desarrolladas en Europa, si bien este aspecto tendrá que ser debatido dentro del ámbito de la libertad de empresa que aparece en el frontispicio de las libertades que dieron lugar a la constitución de la actual Europa.

De momento, se desconocen los detalles de cómo se efectuará la devolución de los recursos utilizados por cada país, pero el proyecto no puede ser rechazado antes de analizarlo en profundidad

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