ANÁLISIS

La UE impondrá a España duras condiciones antes de otorgar sus ayudas por la crisis

La Comisión pre­senta el miér­coles las re­co­men­da­ciones es­pe­cí­ficas para afrontar el co­ro­na­virus

Integración europea
Integración europea

No habrá ayudas de Bruselas sin con­di­ciones pre­vias. Pese a lo anun­ciado hace dos se­manas ante el Parlamento Europeo por parte del vi­ce­pre­si­dente Ejecutivo de la Comisión Europea, el ho­landés Frans Timmermans, de que el Ejecutivo co­mu­ni­tario daría a co­nocer su pro­puesta rec­ti­fi­ca­tiva del marco pre­su­pues­tario de la Unión Europea para el sep­tenio 2021-2017 el pró­ximo miér­coles día 20, se tendrá que re­trasar el anuncio una vez más. En cam­bio, lo que sí anun­ciará Bruselas serán sus re­co­men­da­ciones en ma­teria po­lí­tica a cada país miembro para los pró­ximos 12 o 18 me­ses.

La lectura es muy sencilla, no habrá ayuda sin condiciones. Bruselas no ha conseguido el apoyo de los países miembros a su nuevo programa presupuestario para los próximos siete años, proyecto que debe incorporar el grueso fundamental de las nuevas ayudas a los países que más están sufriendo las consecuencias de la pandemia del Covid-19, pero sí hay consenso para indicar a cada país lo que debe hacer para afrontar crisis.

Así el próximo miércoles 20 de mayo, frente a lo que iba a ser el anuncio del alcance del nuevo presupuesto, concebido como balsa salvavidas para las economías más necesitadas, lo que tendremos es la hoja de ruta de lo que deberá hacer cada país.

Se encargarán de ello el vicepresidente y comisario Europeo del Euro y del Diálogo Social, Valdis Dombrovskis, considerado el guardián de las esencias del pacto de Estabilidad como responsable justamente de la Estabilidad Financiera en Europa.

Junto a él estarán también el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, y el comisario de Empleo y Derechos Sociales, Nicolas Schmit, quienes volverán a exponer la difícil situación que atraviesa Europa y el que se denomina como el Paquete Europeo de Primavera.

El ‘paquete europeo’, dicho de forma clara y directa no son más que las recomendaciones específicas para cada país para este 2020 y el año próximo, en el que la Comisión expondrá sus orientaciones en materia de política económica y social a cada Estado miembro. Lo hará para los 12 a 18 próximos meses. Dicho en román paladino, le dirán a cada país lo que debe hacer si quiere recibir ayudas en el futuro.

Hasta ahora, a falta de medios financieros suficientes, la Comisión Europea se ha visto obligada a dar más flexibilidad a los Estados miembros tanto en términos de déficit presupuestario como en los términos de respeto de las normas de competencia para que las empresas puedan hacer frente a la crisis de la pandemia. Como se están poniendo en riesgo algunos principios básicos de los fundamentos de la economía europea, Bruselas quiere dejar claro hasta dónde puede llegar en su flexibilidad el próximo miércoles.

El mensaje de Bruselas es claro, habrá recursos, pero se exigirán condiciones para recibir la ayuda. La economía mundial, de forma especial la europea, se está hundiendo a ritmos desconocidos, lo que se verá acrecentado por la tasa de desempleo que puede alcanzar cifras inusitadas en Europa desde la depresión posterior a la II Guerra Mundial, pero las medidas no pueden agudizar la crisis de cada país, por lo que cada uno debe saber lo que se espera de él.

La situación de las finanzas públicas y de la deuda están rozando un deterioro peligroso, con los niveles próximos a las cifras que obligaron a Grecia a acudir al rescate. La inversión está estancada y el crecimiento exponencial de los recursos para paliar las necesidades sociales que conlleva el aumento del paro provocan un panorama desolador.

Con estos precedentes Bruselas no entiende las reticencias de España, como tampoco entiende las de Italia, a la hora de financiar sus ayudas sociales con créditos MEDE. Es verdad que hay que devolverlos, pero las condiciones son muy ventajosas.

En el caso de Italia, el expresidente de la Comisión y exprimer ministro italiano, Romano Prodi, calificaba de ridículo no utilizar estos recursos. En una entrevista en ‘La Vanguardia’ insistía en que no hay razón para no hacerlo. “No hay duda desde el punto de vista económico: han quitado las condiciones y significa tener un préstamo con intereses muy bajos para algo que necesitamos como es la inversión en sanidad”.

Pero Prodi añadía la explicación italiana desde el punto de visto político. “En Italia hay un problema teológico: como el Movimiento 5 Estrellas cuando eran antieuropeo se posicionaron claramente contra el MEDE. Volver atrás para ellos sería muy difícil, porque deberían convocar un consejo ecuménico. La teología es un problema”.

¿Dónde está el problema en España? Nosotros no tenemos problemas de teología. Es verdad que Unidas Podemos se han mostrado desde su incorporación a la vida política muy reticentes a todas las ayudas que conlleven contrapartidas. Pero eso fue en la época del rescate de Grecia.

Ahora las medidas aprobadas por el Eurogrupo son infinitamente más ventajosas. Casi sin condiciones y a un tipo de interés muy ventajoso. Pero de momento sin que vengan los hombres de negro de la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo.

Hará bien el Gobierno en tener en cuenta las advertencias que haga la Comisión Europea el próximo miércoles. El paso siguiente podría no ser una advertencia sino una imposición. Ya no se tratará solo del futuro de los ingresos y de la calidad de vida de pensionistas y empleados públicos. El siguiente paso serían las condiciones de un rescate. Y estas no serían mejores que los mensajes que en unas horas nos dará Bruselas.

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