El des­censo del crudo y el Covid-19 hunden los re­sul­tados tri­mes­trales y ame­nazan los anuales

Las energéticas mantienen dividendos y confían en recuperarse de la pandemia

Total, BP y Repsol lo pa­garán y Shell lo re­corta por pri­mera vez desde la Segunda Guerra Mundial

Josu Imaz, Repsol.
Josu Imaz, Repsol.

La ma­yoría de las ener­gé­ticas eu­ro­peas han pre­sen­tado unos re­sul­tados tri­mes­trales muy por de­bajo de las ex­pec­ta­tivas que te­nían a co­mienzos de ejer­ci­cio. Las pe­tro­leras han sido las que más se han hun­dido por el Covid-19 y la caída del crudo. Las eléc­tri­cas, en cam­bio, han sor­teado mejor el des­censo del con­sumo y de los pre­cios de la elec­tri­ci­dad, si bien están con el listón bas­tante bajo de cara a este se­gundo tri­mes­tre. La in­dus­tria en Europa sigue an­clada por lo que el con­sumo no des­pega.

Las petroleras han sido las mayores perjudicadas debido a que se les han juntado dos elementos distorsionadores muy fuertes en sus ingresos y en sus beneficios. Por un lado, el precio del petróleo se les caído más de un 50% en sus previsiones -de 65 dólares estimados ha bajado incluso hasta 20 dólares el barril del Brent-. Y, por otro, el consumo se ha derrumbadlo estrepitosamente.

Con estas dos variantes tan desmadradas, las compañías petrolíferas han visto cómo los beneficios se han ido al traste de forme estrepitosa a partir del mes de marzo. Enero y febrero no iban tan mal pero los efectos de China, primero, e Italia, después, empezaron a expandirse como si de una explosión en cadena se tratase.

Con el pie cambiado

A la mayoría de las petroleras, el Covid-19 les ha pillado con el pie cambiado y han tenido que modificar su línea estratégica sobre la marcha ante la gravedad de la situación. La francesa Total es un ejemplo clarividente del derrumbe. Francia creía que tenía controlada la situación y, después, el Gobierno de Macron ha ido viendo cómo la economía se precipitaba al vacío por la crisis del virus.

La compañía gala registró en 2019 unos beneficios netos atribuibles de 2.857 millones de euros en el primer trimestre y este año ha contabilizado tan solo 34 millones de euros, con un descenso de un 99%. Los ingresos han ascendido a 40.295 millones de euros, lo que supone una caída de un 14,3%.

La petrolera ha decidido mantener, por el momento, los dividendos, pero no descarta realizar una revisión a la baja en los meses próximos. Por ahora, distribuirá el primer dividendo provisional de 0,66 euros por acción. Las inversiones las ha rebajado de 18.000 millones de euros hasta 14.000 millones, es decir, un 25% menos.

Situación similar es la de British Petroleum (BP) que ha visto cómo ha pasado de unos beneficios de 2.700 millones de euros en los tres primeros meses de 2019 a perder de un plumazo 4.031 millones, como consecuencia del doble impacto negativo: la bajada estrepitosa del petróleo y la pandemia del Covid-19.

Giro radical en marzo

Particularmente espectacular, ha sido el bajonazo que se produjo a partir de marzo, cuando todo cambió y los resultados de las empresas se dieron la vuelta. BP mantiene igualmente el dividendo previsto y abonará 0,105 dólares por título. Pese a todo, la situación financiera de la multinacional no presenta riesgos, pues dispone de una liquidez de 29.000 millones de euros y una línea de crédito renovable de 10.000 millones de dólares.

La americana ConocoPhillips entró en pérdidas por las mismas causas. De unas ganancias de 1.676 millones de euros pasó a unas pérdidas netas atribuidas de 1.590 millones. La facturación se desplomó un 52%, situándose en 4.400 millones de euros.

Algo que no había sucedido en la historia de la angloholandesa Shell desde la Segunda Guerra Mundial, se ha producido. La petrolera ha anunciado que recortará dividendo tras perder 22 millones de euros en el primer trimestre, frente a un beneficio neto de 5.500 millones de euros en igual periodo de 2019. La compañía reducirá el dividendo a sus accionistas a 0,16 dólares frente a los 0,47 dólares pagados en igual periodo del año pasado.

Repsol mantiene el dividendo

Repsol no se ha salvado tampoco aunque mantiene el compromiso adquirido con los accionistas. La petrolera obtuvo un resultado neto ajustado de 447 millones de euros, lo que supone una bajada del 27,7%, frente a los 618 millones de euros de 2019, lastrado por el crudo, el bajo precio del gas y el desplome de la demanda.

Pese a todo, la petrolera abonará el dividendo de un euro por acción. Reducirá eso sí sus inversiones en un 25%, equivalente a 1.000 millones de euros, y realizará un ajuste de 350 millones en gastos operativos

Cepsa, por su parte, ha contabilizado unas pérdidas netas de 556 millones de euros, frente a los 151 millones de beneficios del año pasado. Estas pérdidas son atribuidas básicamente a que la compañía ha provisionado 350 millones de euros por una menor valoración de los inventarios de crudo y productos petrolíferos y un deterioro neto de los activos de exploración y producción por valor de 188 millones, debido al descenso de los precios del petróleo. En cambio, el beneficio neto ajustado de sus propios negocios ha sido de 85 millones de euros.

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