Europa, con Italia a la ca­beza, tiene una bomba de re­lo­jería en los ta­lones

La deuda pública se dispara en España y alcanzará en pocos meses el 115% del PIB

La in­yec­ción ili­mi­tada de fondos del BCE con­tri­buye a dis­frazar un pro­blema des­ti­nado a ex­plotar

euro en España
Euro en España.

Europa se en­frenta al vér­tigo del pre­ci­pi­cio. Una si­tua­ción que ha ace­le­rado el com­bate frente al co­ro­na­vi­rus, al que se en­frentan todos los países del con­ti­nente y del mundo en­tero. La for­mi­dable in­yec­ción de di­nero que ha rea­li­zado el Banco Central Europeo (BCE) du­rante años ha man­te­nido vivas las eco­no­mías, pero ha con­tri­buido tam­bién a ocultar el gran pro­blema de la deuda de los Estados, que ame­naza con ex­plotar en cual­quier mo­mento. El pro­blema de España, aparte de Italia, es fe­no­me­nal.

En marzo de 2015, en puertas del lanzamiento del programa de compras masivas de deuda, liderado por el anterior presidente del BCE, Mario Draghi, el balance del supervisor bancario europeo se situaba en los 2,13 billones de euros. Cinco años después, la institución ha incrementado su activo en tres billones de euros, a través de las compras de deuda, hasta situarlo en los cinco billones de euros.

Hasta ahora, el BCE había podido frenar las presiones que se habían producido hacia la ralentización económica. Pero a un precio muy alto. El economista Daniel Lacalle ha denunciado que la política monetaria en la eurozona no ha funcionado como incentivo para la inversión productiva y el crecimiento, sino como un instrumento generador de enormes desequilibrios de gobiernos casi en bancarrota.

Problema oculto

Lacalle ha advertido que la política del BCE de inundar de liquidez el mercado puede contribuir a disfrazar el problema de fondo, la explosiva situación de una deuda inmanejable. Pero, tarde o temprano, los mercados quitarán la venda que cubre a la economía.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pronosticado que la deuda española se incrementará hasta la zona del 115% del PIB durante este año. Un registro que le situará como segundo país más endeudado del mundo, sólo superado por Italia, que, al cierre del pasado ejercicio, había situado su endeudamiento muy cerca del 135%.

El fuerte endeudamiento de los países del Sur de Europa está contribuyendo además a agravar la brecha que existe entre los países del norte de Europa y los del Sur, lo que intensifica las tensiones en el área euro.

Una de las manifestaciones de ello ha sido la pugna por la emisión de bonos para luchar de forma conjunta contra los efectos de la pandemia. Esta cuestión ha enfrentado a los partidarios de esta medida, España e Italia, y los países contrarios, como Alemania y Holanda.

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