BOLSA

DIA, demasiadas precauciones

Que las aguas no bajan tran­quilas en DIA lo de­muestra las in­tensas reac­ciones ba­jistas del mer­cado ante la más mí­nima duda. Así ha su­ce­dido tras la re­ciente pre­sen­ta­ción de las cuen­tas. Nada más co­no­cerse, el mer­cado reac­cionó con una caída del 20% para luego ir re­du­ciendo el cas­tigo con­forme se ana­li­zaban cada línea de ba­lance.

El grupo de alimentación ha cerrado el primer trimestre del año con unas pérdidas de 142,6 millones de euros, apenas un 5,7% menos respecto a los 151,3 millones de perdidos en igual período de 2019. Unos números rojos marcados por los costes de reestructuración, aunque inferiores al pasado año, tras la puesta en marcha de su proceso de transformación. Las cuentas se han visto además afectadas por el ligero retroceso de las ventas y la depreciación del real brasileño.

En concreto, los ingresos han experimentado un descenso de un 2,1%, hasta los 1.696 millones en los tres primeros meses del año. Lo cual no está tan mal teniendo en cuenta la reducción del 11,7% del número de tiendas en el marco de la reorganización de la compañía y el efecto adverso de la divisa en Brasil.

Estas cifras recogen la actividad comercial extraordinaria durante la crisis de covid-19 en marzo. Al respecto, las ventas comparables aumentaron un 2,6% en el primer trimestre, impulsadas por el incremento del 6,9% en la cesta media, compensando con creces el descenso del 4% en el número de operaciones.

También ha evolucionado positivamente del lado del Ebitda. El resultado operativo se ha multiplicado por más de tres al pasar de los 16,6 millones contabilizados en el primer trimestre del año pasado hasta los 60,7 millones entre enero y marzo de 2020 gracias a los menores costes de reestructuración, que cayeron con fuerza al concluirse las principales iniciativas emprendidas en 2019 para relanzar el negocio del grupo.

Por lo demás, DIA ha actualizado sus previsiones para 2021, año que espera cerrar con unas ventas de entre 7.000 millones y 7.500 millones de euros, mientras que para 2022 contempla una horquilla de entre 7.700 millones y 8.300 millones para llegar a 2023 con unos ingresos estimados de unos 9.000 millones.

Cifras que en general empiezan a recoger, a juicio de su nuevo presidente, Stephan DuCharme, el plan de transformación del negocio, que ahora se encuentra en su segunda fase, basado “en una firme disciplina de costes y en el refuerzo de la estructura financiera".

Otro factor a tener en cuenta ha sido el descenso de la deuda financiera neta del 2,7% hasta los 1.286 millones por la mejora del perfil de vencimiento de deuda tras el acuerdo de refinanciación a largo plazo y la amortización de bonos, ambos realizados en julio del pasado ejercicio.

La preocupante acumulación de pérdidas explica por qué los operadores han reaccionado con una intensa retirada de posiciones en un primer momento, aunque una lectura más pausada del balance ha permitido minimizar el golpe. Las acciones de DIA han logrado salvar así la cota de los 0,14 euros, que le permite mantener un perfil alcista este año con una subida acumulada de cerca del 40%.

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