Hacienda in­gresó 12.604 mi­llones de euros en 2019 por Impuestos Especiales de los Hidrocarburos

No habrá beneficios para el Estado por la caída del precio del crudo

Cae la fac­tura ener­gé­tica pero se hunde la re­cau­da­ción fiscal por la venta de pro­ductos

crudo
Producción de petróleo.

Lo que viene por un lado se es­capa por otro. La caída del precio del pe­tróleo no va a ser tan be­ne­fi­ciosa para Hacienda Pública en cuanto al ahorro que con­lleva en la fac­tura ener­gé­tica glo­bal. El hun­di­miento del con­sumo de ga­so­linas y ga­só­leos por la menor ac­ti­vidad eco­nó­mica está lle­vando a im­portar mucho menos crudo -lo que alivia las cuentas del co­mercio ex­te­rior- pero está ge­ne­rando una re­duc­ción drás­tica en la re­cau­da­ción de los Impuestos Especiales de los Hidrocarburos por la menor venta de com­bus­ti­bles.

Al igual que Repsol, Cepsa y BP, el Estado está registrando un descenso en sus ingresos por la menor venta de combustibles. Todo lo que el Gobierno se ve beneficiado en su factura energética por la bajada del precio del barril, en cambio, se ve penalizado por el descenso del consumo de gasolinas, gasóleos y gas natural.

El Estado de alarma durante el mes de abril y la segunda quincena del mes de marzo, provocó una caída de más de un 70% en las ventas de combustibles en general. La demanda de gasolinas ha llegado a bajar casi un 80% mientras que el gasóleo ha registrado un descenso de un 68%, debido a que una parte del transporte de distribución siguió trabajando.

El segundo trimestre, peor que el primero

Aunque ha comenzado la desescalada, el sector petrolero considera que el segundo trimestre será bastante peor que los tres primeros meses del año, en cuanto a venta de combustibles se refiere. Madrid y Barcelona siguen en la fase cero, lo que limita muchos desplazamientos y menor actividad económica.

La bajada en el consumo de combustibles por la crisis del Covid-19 ha provocado fuerte un retroceso en las compras de petróleo y se espera que este descenso se mantenga durante varios meses. Las importaciones de crudo a España en el primer trimestre ascendieron a 14,94 millones de toneladas, lo que supuso una bajada del 11,7% respecto a igual periodo del año anterior, según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores).

Esta cifra supone el menor nivel de importaciones registradas desde 2014 en plena crisis todavía desde que se inició en 2008. En cuanto al mes de marzo, las importaciones ascendieron a 5,063 millones de toneladas, con un descenso del 10,6%. El mes de barril será mucho más catastrófico debido a la inactividad laboral que ha habido.

Por ese motivo, el hecho de que el precio del barril baje a 30 dólares beneficia bastante al Estado, pues las importaciones de crudo le cuestan menos -en estos momentos el petróleo está un 50% por debajo de las estimaciones que el Gobierno prevé en los Presupuestos de 2020-.

Además, España está comprando menos crudo del previsto, con lo que la factura energética por la compra de petróleo y gas se reduce aún más. Ahora bien, hay que tener en cuenta que se está vendiendo bastante menos combustible de lo que habitualmente se consume, lo que deriva en una menor recaudación para los ingresos del Estado y, a su vez, para las autonomías.

Menor recaudación de impuestos

En el Programa de Estabilidad 2020-2021 enviado a Bruselas, se estima un descenso en la recaudación por los Impuestos Especiales de un 6,7%, debido en gran parte al hundimiento que está registrando el consumo de combustibles. Según todos los pronósticos, esta cifra puede quedar totalmente obsoleta si la economía no se recupera a tiempo.

Durante el pasado mes de abril, se produjo una caída de un 70% en la demanda de gasolinas y gasóleos, lo que derivó en una rebaja proporcional en cuanto a la recaudación de impuestos se refiere. Por cada litro de gasolina sin plomo que se vende en gasolineras, el Estado ingresa unos 0,43 euros/litro y unos 0,307 euros/litro por gasóleo de automoción. Por tanto, cuanto más combustible se venda en España los ingresos del Estado aumentan tanto, por la vía del impuesto de hidrocarburos, como por el lado de los ingresos del 21% del IVA.

El informe anual de recaudación tributaria del Ministerio de Hacienda refleja que en 2019 se ingresaron 12.604 millones de euros por el Impuesto Especial de Hidrocarburos. De esta partida, al Estado le correspondieron unos 4.412 millones de euros y a las comunidades autónomas otros 8.192 millones, al figurar este impuesto recaudatorio dentro del sistema de financiación territorial de las autonomías.

En 2012, la recaudación por impuestos de hidrocarburos ascendió a 9.930 millones de euros. Desde entonces, los ingresos han seguido aumentando hasta los 12.604 millones del año pasado. En 2020, el hundimiento de las ventas de combustibles puede batir caídas históricas.

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