Monitor del Seguro

El ne­gocio de Vida fue el peor pa­rado por el im­pacto de los bajos tipos de in­terés

Cómo se comportó el seguro en crisis anteriores

Con la re­cu­pe­ra­ción, Salud se con­virtió en el motor de No Vida

Fernando Mata y Antonio Huertas, Mapfre.
Fernando Mata y Antonio Huertas, Mapfre.

Al sector ase­gu­ra­dor, como a tantos otros, le queda por de­lante tiempos com­pli­ca­dos. Los datos del primer tri­mestre co­no­cidos re­cien­te­mente así lo avan­zan: los in­gresos de las ase­gu­ra­doras por primas entre enero y marzo de 2020 ca­yeron un 6,83% res­pecto al mismo pe­riodo del año an­te­rior. Es solo el prin­ci­pio. Las con­se­cuen­cias de las me­didas de dis­tan­cia­miento so­cial para hacer frente a la crisis sa­ni­taria pro­vo­cada por la pan­demia del Covid-19 se no­tarán con más cru­deza en los pró­ximos tri­mes­tres.

De momento, es la incertidumbre la que domina en todos los ámbitos. Aunque sí que hay alguna que otra certeza. Una de ellas es que el PIB va a sufrir un descalabro este año. El Gobierno prevé una caída del 9,2% para el conjunto de 2020 frente a un crecimiento del 2% en 2019. El golpe sobre el empleo, comercio, turismo e industria será brutal. Tras la debacle llegará obviamente la recuperación, lo que no se sabe es cuándo.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez confía en que esa salida de la crisis será en uve asimétrica, con una subida de la actividad del 6,8% en 2021. En Fundación Mapfre son menos optimistas y en el mejor de los casos hablan de un crecimiento estimado de en torno al 4,4%, “aunque con mucha incertidumbre en cuanto a las estimaciones”. De hecho, esta sería la previsión para el próximo año en función de un escenario base mínimo, pero en un escenario base estresado ese crecimiento se convertiría en una caída del 1% (tras retroceder el PIB en 2020 un 10,7%).

El futuro en el corto-medio plazo no parece precisamente prometedor. Pero no es esta la primera crisis que se vive, ni la primera que sufre el sector asegurador español. Por lo que sería un buen ejercicio analizar cómo ha reaccionado la industria en anteriores periodos de depresión económica. Eso es lo que ha hecho Mapfre Economics en el informe ‘Panorama económico y sectorial 2020: perspectivas hacia el segundo trimestre’, editado por Fundación Mapfre.

El análisis se centra en las crisis económicas vividas desde 1980 en varios mercados aseguradores. Una primera conclusión es que, en general, en todos los casos se produjeron caídas abruptas de las primas. No obstante, en ocasiones, al llegar la recuperación económica esos ingresos por la venta de pólizas experimentaron fuertes crecimientos, por encima del avance del PIB. Veamos si fue el caso de España.

Severidad del impacto

Por la severidad del impacto esperado, en las últimas décadas el periodo que más puede asimilarse a la situación actual son las dos crisis del período 2007-2012, prácticamente consecutivas: el PIB cayó un 3,8% en 2009 y un 3% en 2012, lo que motivó un retroceso en las primas del sector asegurador del 8,8% y del 7,4% en los años 2010 y 2012.

Estas caídas, según explica Mapfre Economics, afectó en particular al negocio de Vida, pero también a los seguros de Autos, Multirriesgos Industriales, Responsabilidad Civil, Transportes (Cascos y Mercancías) y al seguro de Crédito. Los seguros de Salud, Hogar y Comunidades mostraron resistencia en los peores momentos de esas crisis y solo se ralentizaron.

“Las caídas tan pronunciadas en las primas de seguros y los rescates de pólizas que suelen producirse en esas situaciones tienen, además, un efecto negativo en la rentabilidad de las aseguradoras, al tener que hacer frente a unos gastos de administración que son bastante rígidos frente a unos ingresos por primas menores, lo que incrementa su ratio de gastos”, comenta la compañía.

Para hacer frente a la crisis el BCE redujo los tipos de interés hasta niveles negativos, los cuales se mantienen hoy, y van a seguir durante bastante más tiempo del previsto inicialmente debido a la irrupción en escena del COVID-19. Los bajos tipos de interés tuvieron un impacto especialmente negativo en los seguros de Vida Ahorro y Rentas Vitalicias, lo que provocó que en los últimos años las primas hayan crecido poco e incluso decrecido. No obstante, No Vida aguantó mejor, y tras la crisis volvieron a crecer de forma significativa. En aquel momento, Salud se convirtió en el motor del crecimiento del sector.

De hecho, según los datos de ICEA, en 2013 el seguro de Salud crecía en primas a un ritmo del 1,7% (mientras el conjunto de los ramos de No Vida caía un 2,66%), y a partir de ahí saltó a incrementos interanuales del 3% y 4%, llegando incluso a experimentar avances de más del 5% en años como 2016 y 2018. Incluso el arranque del año 2020 fue excelente, el mejor de los últimos años, con un avance de las primas del 6,08%.

Pero, ¿podrá mantenerse la tendencia? La propia Unespa advertía en la nota en la que informaba de los resultados trimestrales de que “es importante tener en mente que sobre las cifras de Salud inciden tanto el hecho de que el volumen de asegurados creció un 3,6% a lo largo de 2019, como que los ingresos provenientes de los contratos bianuales con las mutualidades de funcionarios se han computado al arrancar 2020”.

Durante la crisis económica, parece difícil. Y tras ella, ¿podrá Salud volver a ser un motor del sector en la recuperación? Hay que tener en cuenta una peculiaridad importante de esta crisis, la ha generado un virus, y el sistema de salud, público y privado, ha jugado y juega un papel clave. Probablemente todo dependerá de la percepción que los asegurados de ahora y los potenciales tengan, una vez superada la pandemia, de la actuación del seguro privado de Salud durante la misma.

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